Gestión e innovación

RÍO AGUILAR, PRESIDENTE DE LA SECCIÓN DE IMAGEN CARDIACA DE LA SEC

“La imagen cardiaca no se limita a los grandes hospitales”


Cardiólogos y radiólogos se comprometen a evaluar las pruebas de diagnóstico que se hacen en España

Javier Barbado. Madrid / La Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram) firmaron el día 17 un convenio por el que se comprometen, entre otros cometidos, a llevar a cabo un estudio sobre el estado de las unidades de imagen cardiaca en España, y, en concreto, de las pruebas diagnósticas por medio de cardiorresonancia, cardio-tomografía computerizada (cardio TC) y ecocardiografías. Para ello, ambas entidades han constituido una Comisión de Seguimiento, de la es miembro el entrevistado, y que velará por que el estudio no se limite a “tomar una fotografía” aislada de cómo funcionan estos dispositivos en los hospitales públicos y privados del país, sino que forme parte de una evaluación continuada que permita controlar en el tiempo su calidad y eficiencia.

La Sociedad Española de Cardiología, a la que pertenece, acaba de firmar un convenio con la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram) que incluye el compromiso de elaborar un estudio sobre el estado de las unidades de imagen cardiaca en España. ¿Se trata de la primera vez que se propone una revisión de este tipo?

A lo largo de los años 2007 y 2008, en la Sección de Imagen Cardiaca de la SEC, ya hicimos un primer estudio que pudo llamarse técnicamente “encuesta”, ya que fue un registro de la actividad de las unidades de imagen cardiacas en las que estaban implicados cardiólogos. Se obtuvo entonces (año 2008) información referente a 78 hospitales del Estado, de los cuales 55 pertenecían a la red pública (del sistema público de salud), y los restantes eran clínicas, centros concertados o de actividad exclusivamente privada.

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De izquierda a derecha: Eduardo Fraile Moreno, presidente de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram); Carlos Macaya, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC); y los también miembros del Comité Gorka Bastarrika Aleman, Río Aguilar Torres y Miguel Pastrana Ledesma.

En aquel momento, el grado de implantación de la encuesta fue un tanto reducido, entre otros motivos porque gran parte de la actividad de imagen cardiaca relativa a la técnica de la cardiorresonancia y a la técnica del cardio TC, corría a cargo de radiólogos.

¿Qué se pretende ahora con el convenio?

Hemos pensado que se trata de una iniciativa de extraordinario valor desde el punto de vista científico, y que, de hecho, refleja la forma en la que están trabajando las distintas sociedades científicas en la actualidad. Éstas tratan de promover el desarrollo y la excelencia en sus respectivos campos, y, en este caso, la SEC y la Seram tratan de buscar aquellas zonas en las que están compartiendo un terreno común de desarrollo de la Medicina.

Por lo demás, se trata de una extensión bastante lógica, ya que muchos de los radiólogos que se dedican al campo del diagnóstico por imagen en la SEC, en la práctica clínica real trabajan codo con codo con los radiólogos, que, a su vez, se dedican a una parcela compartida por ambos especialistas como es el diagnóstico por imagen en patología cardiovascular. Así que es una asociación bastante lógica.

Finalmente, tras más de dos años de reuniones, lo que hemos conseguido es firmar un convenio que establece las bases de cooperación y unos criterios de igualdad y de paridad, de modo que lo que diga un cardiólogo o un radiólogo en el campo del diagnóstico por imagen en la patología cardiaca tiene el mismo peso. Es decir, no existen diferencias porque uno sea “propietario” de la técnica o de las máquinas, y otros, los cardiólogos, seamos “propietarios” de las indicaciones y de los pacientes. En ese sentido, y creo que ésta ha sido una relación francamente muy fluida y el Comité, de hecho, ha podido trabajar muy bien.

No obstante, mientras estábamos estableciendo el convenio, pensamos que debían emprenderse algunas acciones que le dieran más peso y que hicieran que el acuerdo no se quedase en papel mojado o en una mera declaración de buenas intenciones.

El documento menciona cuatro propuestas. Volvamos a una de ellas: revisar el estado de las unidades de imagen cardiaca.

Los integrantes del Comité de Seguimiento del convenio, integrado por seis personas (entre las que me encuentro), acordamos delimitar aquellos objetivos que podían tener más trascendencia en la práctica profesional de los miembros de nuestras sociedades.

La primera inquietud de todas ellas –por la que me pregunta– se centró en saber cómo están funcionando las unidades de imagen cardiaca. Por un lado, pensamos que este estudio va a tener mayor difusión al estar implicados en él tanto cardiólogos como radiólogos; esto es, va a permitirnos contestar con más seguridad y validez desde el punto de vista del análisis de los datos, de forma que podamos conocer esa realidad, ya que somos conscientes de que esa actividad no sólo se desarrolla en los hospitales grandes.

¿Qué pruebas incluyen las unidades de imagen cardiaca?

Cuando hablamos de imagen cardiaca nos referimos a la cardiorresonancia, la cardio-tomografía computerizada (cardio TC), y la ecocardiografía.

¿Y cómo van a evaluar su funcionamiento?

Por lo pronto, una vez firmado el acuerdo (el viernes 17 de diciembre), ha sido elegir responsables en ambas sociedades que se puedan hacer cargo de ello. También hemos buscado el apoyo de algunas compañías (aparte de las dos sociedades) del campo de la industria de la imagen, que nos sirva para llegar al mayor número de sitios posibles.

De modo que se implican en el proyecto las dos sociedades y, para ello, se ha nombrado un Comité de Expertos con el fin de desarrollar el estudio o registro. La compañía Bayer Schering-Plough –muy introducida en el campo de la imagen cardiaca, tanto en resonancias como en cardio TC– nos va a facilitar parte de la infraestructura y del apoyo logístico necesarios para el desarrollo del estudio, y ambas sociedades, la SEC y la Seram, también se comprometen a que, una vez realizado el estudio, se pueda llevar a cabo de la forma más objetiva posible, así como a darle divulgación en forma de documentos científicos.

Que sea, en fin, un registro de la actividad en el país en técnicas de imagen en el periodo que se vaya a estudiar, y que no se haga sólo una vez –y esto también es muy importante–, ya que uno puede obtener una fotografía sobre el estado de algo en un momento dado –y puede ser algo muy eficaz y muy representativo–, pero bien puede suceder que esa realidad sea enormemente dinámica (como es el caso) y se produzcan cambios. Así que también se incluye en el acuerdo el compromiso de que la revisión se haga con cierta periodicidad: que no sólo hagamos la foto en el año 2011, sino en un periodo de tiempo más extenso para ver cómo evoluciona.

La revisión incluye a toda España, ¿no es así?

Sí; pretendemos que sea un estudio exhaustivo en todo el país, viendo la atención que se presta tanto en centros públicos como en privados, estén dirigidos y gestionados por radiólogos, por cardiólogos o por ambos, y en los que se busque conocer no sólo cuál es el estado del equipamiento tecnológico, sino también el tipo de actividad que se realiza y el tipo de estudios que se llevan a cabo. Esto es lo más relevante, pero no puedo darle detalles más concretos sobre el estudio en sí, porque lo que hemos hecho, de momento, es identificar a las personas que van a participar en el estudio.

¿Puede, de todos modos, decirnos qué clase de dificultades esperan? Por ejemplo, ¿se facilita el acceso a esta información por parte de los gerentes de hospital, tanto de centros públicos como privados?

Sí. Creo que son muy buenas preguntas que podrán ir contestándose en adelante. En cuanto a la red [sanitaria] pública, la información que se solicite –que va a ser tratada de forma anónima y absolutamente confidencial, evidentemente–, es posible que, desde el punto de vista médico-legal en la aportación de los datos, no haya que recurrir a algún tipo de autorización por parte de las gerencias de los centros. Creo que no sería necesario (no obstante, no soy un experto en esa área); pero, desde luego, tampoco existiría problema alguno para obtenerla, en caso de que fuese necesaria, por parte de la SEC y de la Seram.