En primera persona

ROBERTO FERRÁNDIZ, GERENTE DE LOS HOSPITALES USP SAN JAIME (TORREVIEJA) Y SAN CARLOS (MURCIA)

“El buen directivo convive mal con el error”


El entrevistado considera que la actitud de los gestores debe encaminarse a la “búsqueda permanente de la mejora”

Javier Barbado. Madrid / El directivo de la salud no debería encontrarse cómodo en una organización, sea de naturaleza privada o pertenezca a la red sanitaria pública, en la que predomine la ineficiencia o en la que no se aprenda del error. Ésa es la directriz que ha guiado al entrevistado en su trayectoria profesional, que suma a partir de ahora una nueva etapa al ampliar su competencia directiva en el grupo USP, de modo que ya no se limitará a la gerencia del San Jaime, en Torrevieja, sino que incluirá además el San Carlos, en Murcia. Para abordar las dos funciones asegura confiar en la ayuda que puedan prestarle sendos equipos directivos e incluso en la que provenga de “todas las direcciones corporativas” de USP Hospitales. Por otro lado, reconoce la diferencia en el “peso de los resultados” en función de si se dirige una institución pública o una privada, pero concluye que, al menos desde un punto de vista personal, la consecución de los objetivos se erige en una premisa única.

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Roberto Ferrándiz.

Acaba de ser nombrado gerente del Hospital San Carlos (Murcia) de USP, lo que se suma a su labor directiva en el San Jaime (Torrevieja), del mismo grupo: ¿Cómo se las va a arreglar para dirigir dos centros a la vez?

Es indudable que lo haré por medio del esfuerzo personal, ya que se trata de una doble responsabilidad en hospitales que se encuentran en diferentes comunidades autónomas, con diferentes problemáticas y realidades. Pero también lo haré con mucha ilusión y con la ayuda de dos equipos de dirección que conocen bien ambos centros. Es cierto que, en un momento en el que ambos hospitales tienen definidas sus líneas de actuación, cuento también con la ayuda de todas las direcciones corporativas de USP Hospitales para hacer viable este proyecto.

Háblenos de su antecesor en el cargo en el San Carlos, Pedro Hernández: ¿le deja el terreno preparado?

Pedro, además de compañero, es amigo, responsable en su momento de mi incorporación A USP hospitales y que, tras diez años liderando el USP San Carlos, deja un hospital funcionando perfectamente y consolidado, muy importante tanto en el plano de la Sanidad de la comunidad autónoma de Murcia (en su colaboración con la Sanidad pública) como en su papel de atención hacia los pacientes de aseguradoras privadas.

USP San Carlos también resulta fundamental en USP Hospitales por su imagen y por sus resultados. Le deseo lo mejor a Pedro Hernández. Mi trabajo es, precisamente, poder asumir la responsabilidad de un hospital que está en pleno funcionamiento y hacerlo de manera satisfactoria.

A menudo los gestores de la salud se quejan de su dependencia de los poderes públicos. Pero esto no debe de suceder en los hospitales que usted dirige, dado que son de naturaleza privada. ¿Cómo aprovechará esta libertad de actuación?

Cada sector (público o privado) tiene sus características, y, por lo tanto, sus pros y contras para los directivos hospitalarios. En ambos sectores, la finalidad del directivo es la consecución de los objetivos que tenga definidos la institución, sea pública o privada.

Está claro que el peso de los resultados es diferente en cada sector, y, en el sector privado, el resultado económico forma parte de la necesidad de la viabilidad del propio proyecto. Ésta ha sido siempre mi actitud ante el reto de dirigir instituciones públicas o privadas: consecución de los objetivos, teniendo presente al paciente y a los profesionales que trabajan cada día para ofrecer una asistencia de calidad, haciendo al mismo tiempo viable a la empresa.

Una proclama recurrente entre los directivos sanitarios es la necesidad de evaluar los resultados. ¿Cómo lo hace el grupo USP?

Es evidente que nuestras organizaciones requieren de sistemas que evalúen los resultados en función de los objetivos marcados, tanto los que se refieren a la actividad, calidad y satisfacción de los clientes como a los de índole económica. Para ello, disponemos de herramientas de gestión sustentadas en sistemas de información en el ámbito de la producción, de los costes, de la calidad, de la eficiencia, etc.

Pero lo más importante es la actitud que todo profesional debe mantener (y que, en el caso del directivo, es fundamental y por lo tanto exigible) en la búsqueda permanente de la mejora. Me gusta decir que el directivo debe convivir mal con la ineficiencia, con el error, con perder la sensibilidad respecto a lo que hacemos.

La Sanidad privada tiene una presencia creciente en España. Sin embargo, del informe Abril-Martorell a esta parte se han dado pasos muy pequeños para liberalizar el sector, ¿no cree?

Si, es verdad que todavía no hemos encontrado el punto de encuentro leal y honesto entre ambos sectores. Creo que la autoridad sanitaria debe saber incorporar los recursos privados en beneficio de la asistencia pública, con unos niveles de calidad y de eficiencia exigibles para todos. Asimismo, un sector privado debe dar respuesta a las personas que deciden disponer de aseguramiento privado, o que disponen de otros financiadores.

En este camino de colaboración, la Sanidad privada ofrece calidad y eficiencia en beneficio de todos.

Cuéntenos, por último, sus experiencias como gestor en los hospitales San Juan de Alicante y en el Virgen de la Arrixaca. ¿Qué enseñanzas le han valido para dirigir después hospitales privados?

Hace 20 años inicié mi trabajo en hospitales, en mi querido Hospital de San Juan (del cual soy funcionario de carrera) y, tras cinco años, tuve la oportunidad de entrar en el equipo directivo del Hospital Virgen de la Arrixaca.

Es verdad que han sido 20 años de muchas horas de trabajo en ambos hospitales, con compañeros y profesionales de los que he aprendido. En mi etapa de San Juan de Alicante tomé conciencia de la organización hospitalaria, de los profesionales, de las relaciones con ellos, de las relaciones con los servicios y la relación entre ellos, de los procesos administrativos y asistenciales, de la necesidad de la información para la gestión y para la toma de decisiones, de los principios de la realidad hospitalaria, de las herramientas de gestión de su utilización, del trabajo en equipo, etc. Todo ello con la fortuna de que lo hice desde la base de la organización.

Los nueve años en el Hospital Virgen de la Arrixaca, en el que ya asumí un puesto directivo desde el primer día, fue como un máster en la mejor Escuela de negocios para ser capaz de asumir la función del directivo, liderar proyectos y personas, asumir retos, los errores, los éxitos, los fracasos, la soledad… y convivir con todos los elementos importantes y actores de nuestro sector. La transformación arquitectónica del hospital, los años de gestión del Insalud, las transferencias sanitarias, el paso por diferentes puestos en la dirección de subdirector de gestión a gerente… Todas estas experiencias me permiten estar asumiendo estos proyectos en la actualidad.