Enfermería directiva

DURANTE LA PRESENTACIÓN DE UN INFORME DE LA FUNDACIÓN ALTERNATIVAS

Un especialista llama a las élites enfermeras a facilitar el relevo generacional


EP. Madrid
Las “élites enfermeras” deberían reconocer la necesidad de acometer un proceso “extensivo e intensivo” de relevo generacional en todos sus niveles y organizaciones corporativas para facilitar la aparición de “nuevos liderazgos intelectuales y morales” que ayuden a la profesión a superar la “crisis de identidad” en la que se encuentra, según afirma el director de desarrollos en Eryba Estudios de Mercado, Juan F. Hernández.

Durante la presentación del informe La enfermería frente al espejo: mitos y realidades, impulsado por la Fundación Alternativas, Hernández ha explicado que estas élites que se encargan de desempeñar “funciones híbridas médico-enfermeras” con una dependencia funcional y orgánica de los médicos, “deben explorar ahora nuevos territorios profesionales, aunque en buena medida sean territorios tradicionalmente médicos”.

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Según este experto, la profesión debe ser “interdependiente y respetada en sus roles y funciones específicos, sean éstos competencias médicas delegadas o desarrollos propios de la Enfermería” para ofrecer soluciones “ajustadas a las verdaderas necesidades del Sistema Nacional de Salud (SNS) y no de sus propias élites”.

Para Hernández, que ha sido consultor del Ministerio de Sanidad y Consumo y la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otros organismos, el SNS “debería abordar políticas estratégicas comunes sobre desarrollo profesional que no se limiten a atajar los problemas de demografía profesional, sino que traten de dar una respuesta más global, de rediseño de los mapas profesionales”.

Con este fin, el director de desarrollos de Eryba propone que las profesiones sanitarias españolas “se planteen el objetivo a medio plazo de ser capaces de constituir un foro de debate estable institucionalizado sobre su futuro, sus aportaciones y sus expectativas”.

La evolución de la Enfermería

Tal y como detalla este informe, la Enfermería española ha experimentado “un proceso de transición”, de ocupación a profesión, con dos momentos de extraordinario desarrollo (de 1983 a 1987 y desde 2005), entre los cuales “se vivió un largo período de abandono durante el que las viejas élites progresistas fueron sustituidas por los sectores más conservadores de la profesión”.

La fase actual de crecimiento, matiza, se concreta en tres desarrollos recientes: el acceso al grado universitario consecuencia del Proceso de Bolonia; el desarrollo efectivo de nuevas especialidades enfermeras, paralizadas desde 1987; y la prescripción enfermera, que supone el reconocimiento legal de su capacidad para recetar productos sanitarios y ciertos medicamentos. En este sentido, Hernández argumenta que la Enfermería “debería abrir un proceso de reflexión sobre las oportunidades y amenazas de los nuevos desarrollos, cuestionando el marketing político con el que las viejas élites adornan sus retóricas”.

En primer lugar, asegura, porque estos nuevos desarrollos “distarán mucho de ser igualitarios y, en segundo lugar, porque existe el riesgo de que las nuevas tareas y funciones sean las que le sobren a la Medicina, más que las que le falten a la Enfermería”.