En primera persona

ALFONSO CASARES ÁVILA, ARQUITECTO Y SOCIO DIRECTOR DE ARQUITECTURA E INGENIERÍA DE HOSPITALES

“Los pacientes eligen el hospital por su habitabilidad”


Los nuevos centros tienden a ser más “horizontales” pese al inconveniente de aumentar las distancias

Javier Barbado. Madrid / Los hospitales crecen como nunca antes en España. Además, no sólo aumenta el número de los edificios, sino las formas y criterios por los que se rige la gestión de los centros. En ese contexto, la arquitectura desempeña un papel pragmático. Según este prestigioso arquitecto, que cuenta por decenas los proyectos asignados a su gabinete por los servicios regionales de salud, aunque el hospital “espectacular” por fuera puede atraer al contratante, en modo alguno se trata de un aspecto fundamental para este tipo de edificación. Cuenta más su funcionalidad con vistas a satisfacer al paciente.

Usted imparte clases dirigidas a licenciados que desean trabajar como directores o administradores de los servicios sanitarios. ¿Por qué, en su opinión, es tan escasa la oferta formativa en esta área?

El mundo que yo conozco es el de la técnica de la edificación. La dirección y gestión de los servicios sanitarios es algo mucho más amplio y que cuenta con sistemas de enseñanza independientes. Las que no han tenido un desarrollo docente suficiente son, en ese sentido, las técnicas de diseño, organización y construcción de organizaciones sanitarias. Por eso estamos empeñados en la realización del máster [alude a la tercera edición del Máster en Arquitectura, Organización y Gestión de Infraestructuras Hospitalarias organizado por Aidhos y la Universidad CEU-San Pablo con la colaboración del COAM].

En la licenciatura de Arquitectura, lo cierto es que se nota la falta de personas con la cualificación suficiente en el terreno de la edificación y de la gestión de las infraestructuras sanitarias.

Si faltan personas que se dediquen a ello, ¿debería el Gobierno central regular este tipo de formación?

Yo creo que no. Se trata de formaciones multidisciplinares en las que la especialización técnica, probablemente, no entra en las disciplinas específicas. Tiene más bien el sentido de un máster, de un aprendizaje de posgrado, en el que está presente sobre la mesa el diseño de edificios y de infraestructuras complejas, en las que los usos son muy variados, las instalaciones son muy exigentes y la dificultad del desarrollo es muy alta, incluso superior a la propia dificultad del diseño.

Usted es profesor de Gestión e Infraestructuras Sanitarias, ¿no es así?

No. Yo he dado clases en un máster de Gestión e Infraestructura Sanitaria, lo cual es distinto. Yo soy arquitecto, y mi especialidad es el diseño y la construcción de hospitales y todo lo relacionado con ello. Así que de lo que soy profesor –o, por lo menos, de lo que intento impartir una docencia– es lo referido al diseño, organización y construcción de infraestructuras hospitalarias.

También dirige Aidhos, un exitoso gabinete privado. ¿Puede ponerme ejemplos de grandes hospitales en cuya construcción ha participado?

La respuesta es complicada porque la lista es larga. En estos momentos estamos terminando –se inaugura el domingo que viene [10 de octubre]– el nuevo Hospital de Son Dureta (Son Espases), en Palma de Mallorca; estamos terminando –y se abrirá en noviembre– el nuevo Hospital La Fe (Valencia); también estamos terminando –y se abrirá próximamente– el Hospital Universitario de Granada, en el campus de la Salud… Y tenemos en marcha una serie de trabajos hospitalarios en Bilbao, con una clínica privada; en León, con una remodelación importante; y también estamos trabajando con intensidad, desde hace mucho tiempo, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid o en el Hospital de La Paz.

En cuanto a obras recién terminadas, está el Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda; el Doctor Negrín de Las Palmas…

Predominan, por lo que veo, obras vinculadas con los servicios regionales de Salud…

Se trata de concursos a los que acudimos, sí.

… Pero también hay empresas privadas que llaman a la puerta de su gabinete…

Sí. Normalmente se hace a través de concursos. La contratación directa, que es un cómodo sistema para los profesionales, no está muy extendida como procedimiento.

Como arquitecto especialista en organizaciones sanitarias, ¿puede darme su opinión general sobre la tendencia arquitectónica que predomina, hoy, en los nuevos hospitales de España?

Estamos en una etapa en la que se están construyendo muchos hospitales. Creo que nunca ha habido una etapa con mayor volumen de crecimiento de hospitales al mismo tiempo. También es verdad que son hospitales que se han construido en un plazo… en algunos casos alargado, en otros más corto…

Ahora mismo se están superponiendo dos sistema de gestión de obras de los hospitales. Por un lado está la tradicional de inversión pública o privada en la construcción de centros, y, por otro, lo que se llama colaboración público-privada y las concesiones administrativas, ya sean de concesiones sanitarias enteras, o concesiones de infraestructuras. En el segundo caso, los plazos son mucho más acotados, más pequeños. Y, en el primero, los plazos son algo más dilatados.

Pero, realmente, hay una etapa de máxima construcción de nuevos edificios sanitarios. ¿Hablar de tendencias? Bueno, ha coincidido con una etapa en la que los hospitales quieren ser más bajos, más planos, más “edificios únicos” en lugar de “complejos de edificios”. Por otro lado, también han querido ser “edificios importantes”.

Se han construido muchos hospitales comarcales, pequeños, pero, sobre todo, se han construido grandes hospitales centrales, como el Hospital Central de Ciudad Real, de Asturias, de Vigo, La Fe de Valencia… Hay, pues, una serie de nuevos e importantes hospitales de gran tamaño. De modo que hablar de cuál es la tendencia… es complicado. Por un lado, hay una tendencia mayor a considerar el hospital desde el punto de vista de los pacientes y menos desde el de la organización médica. ¿Por qué razón? Seguro que por varias, por ejemplo el deseo de los hospitales de propiciar el acceso de la población a los hospitales, sobre todo teniendo en cuenta que una de las posibles formas de gestión –o de control de la gestión– de los hospitales es la competencia entre centros. Se pretende que el paciente elija el hospital, y, desde luego, ninguno va a elegir un hospital en condiciones de habitabilidad malas.

Así que los hospitales han tendido a hacerse más amables. Más amables por esa razón y porque, políticamente, el hospital amable es más atractivo que el hospital “disciplinario” de antes, en el que el cliente se llamaba paciente y donde el que ingresaba estaba dispuesto a sufrir lo que fuera para curarse. Hoy el hospital no es así. El hospital es un hecho social distinto; el acceso al hospital es mucho más fácil y amplio; la estancia hospitalaria se ha acortado muchísimo: ya no se trata de entrar en el hospital y tardar en salir de él, sino que, cuanto antes se salga, mejor para todo el mundo…

De modo que esas condiciones han cambiado mucho los hospitales, que se han hecho, sin duda, más amables y mucho más tecnificados y complicados, y, al mismo tiempo, desde el punto de vista de la tipología arquitectónica, yo diría que ha predominado el hospital “bajo”, de escasas alturas. Los hospitales verticales han dejado de estar en el horizonte y ahora predominan los de cuatro o seis plantas, extensos y horizontales, aunque hasta cierto punto, porque ahora quizás haya edificios horizontales que resultan demasiado extensos, que producen grandes distancias y grandes pérdidas de tiempo en el desplazamiento de pacientes y profesionales… Bueno, el hospital, sin duda, tiene otra pinta.

No sé si sería muy aventurado preguntarle por diferencias entre la tendencia arquitectónica de los hospitales de concesión y los tradicionales.

Lo que sucede es que, hasta ahora, los hospitales de concesión han estado prediseñados por la Administración. Por ejemplo, todos los hospitales [de concesión] de la Comunidad de Madrid han salido con un anteproyecto que definía cómo era el edificio que se quería tener. Así que la concesionaria privada tiene una relativa oportunidad de rediseñar el edificio para ajustarlo a sus condiciones.

¿Y si comparamos la arquitectura de los hospitales privados con la de los públicos?

Hoy los hospitales privados se parecen más a los hospitales públicos y, en muchos casos, resulta difícil diferenciarlos. Sí es fácil distinguirlos de las clínicas privadas que prevalecen todavía en muchas ciudades, y que son, prácticamente, sitios donde operar y con poca, digamos, capacidad operativa.

Pero, si volvemos a los concesionados, hay que tener en cuenta que lo que atienden es lo mismo [que los hospitales públicos tradicionales], es decir, el volumen y los tipos de atención son los mismos, de modo que el acoplamiento a esa demanda es muy parecido. Por otro lado, como digo, al estar prediseñadas las propuestas… Tal vez se ofrecen más alternativas, incluso desde el terreno del espectáculo. Quizá el hospital es un edificio al que no le va demasiado el espectáculo; sin embargo, a la hora de concursar, de establecer una diferencia de valoración con otras propuestas, puede ser que se le dé cierta importancia al diseño espectacular de los edificios. Pero bueno, eso no es importante en el contexto del hospital.

Según hemos leído, usted está especializado en el diseño del quirófano hospitalario. ¿Qué características debería reunir el lugar donde se interviene a los enfermos?

¿Qué se puede entender por quirófano? Una sala especialmente preparada para hacer algún tipo de intervención quirúrgica. Por “quirúrgica” se ha entendido siempre “un bisturí y abrir”, lo que quiere decir, a su vez, “herida” e “infección”… Eso ha rodeado el espíritu de lo quirúrgico. Hoy en día, las técnicas endoscópicas han cogido una parte del “pastel” muy amplia, por así decirlo, y, de hecho, se están haciendo muchas cosas por cateterismo, que suponen una incidencia física en el paciente mucho menor, y también una menor infección y afectación del enfermo en el hecho quirúrgico. Asimismo, se necesita de un ambiente y de un cuidado del tratamiento de la operación que se acerca más a lo que es un quirófano en la actualidad.

Quirófanos va a haber. Va a haber salas en las que se someta a los pacientes a determinadas técnicas, que exijan un control ambiental, de la limpieza, de la temperatura, de las instalaciones… complejo. Eso es hoy un quirófano, con independencia de que la actividad quirúrgica sea más o menos agresiva. ¿Qué sucede? Pues que muchas técnicas endoscópicas pueden asimilarse conceptualmente a lo que es un área quirúrgica; otras, no tanto, y la tendencia es a unificar, a llegar a un término en el cual la intervención vaya disminuyendo.

Por otro lado, en el área quirúrgica, en principio la infección no tendría por qué pasar, ya que todo está limpio, y, sin embargo, sabemos que, en los hospitales, proliferan determinados tipos de bacterias… Esa discusión lleva a seguir pensando que, cuanto menos se afecte el paciente, mejor para su comodidad y para sus condiciones vitales: se acortan las estancias y los tiempos de intervención… Así, por ejemplo, la cirugía mayor ambulatoria se está haciendo con una parte importante de la cirugía en la actualidad, y eso responde a una misma tendencia, esto es, lo que era el quirófano y los ingleses llamaban operation theater, ya está fuera de perspectiva, y, sin embargo, las técnicas permiten que cualquier sala se pueda considerar un sitio específico de cuidado y de tratamiento.