Enfermería directiva

PETRA MORENO MARTÍN, ADJUNTA A LA DIRECCIÓN DE ENFERMERÍA DEL HOSPITAL INFANTA CRISTINA DE PARLA

“Los tiempos se manejan peor con la gestión mixta”


El modelo de concesión obliga al profesional a ceñirse a una serie de horarios, según la entrevistada

Javier Barbado. Madrid / El modelo concesionario, por el que la dirección del hospital cede a una empresa privada la gestión de parte de sus servicios, adolece todavía de algunas “carencias”. Por ejemplo, los horarios a los que debe “ceñirse” el profesional son más estrictos que en los centros con gestión directa o “tradicional”, y eso hace que, por ahora, algunas actividades de Enfermería se retrasen en su aplicación. No obstante, la entrevistada recuerda que hospitales como el Infanta Cristina apenas llevan unos pocos años en funcionamiento, y, además, se ha debido afrontar la adaptación del personal a las nuevas tecnologías, desconocidas hasta hace poco en la red sanitaria pública.

JPEG - 43 KB
Petra Moreno Martín, en el Auditorio de la Facultdad de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea de Madrid.

Interviene en una mesa redonda que lleva por título Nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid. Experiencias Organizativas y Profesionales. Suponemos que la gestión del centro será el centro de su ponencia.

El Hospital Infanta Cristina, al igual que sucede con los demás hospitales nuevos de la Comunidad de Madrid, es un modelo de concesión. Pero no entraré a explicar en qué consiste el modelo concesionario, que ya ha sido explicado suficientemente, sino, más bien, cómo reclutamos al personal durante la apertura del hospital, cómo le acogimos y cómo le formamos, todo ello enfocado desde el punto de vista de los recursos humanos en ese momento concreto de la vida hospitalaria.

En esta jornada se ha señalado al colectivo enfermero como uno de los que más nota el cambio entre el modelo de hospital tradicional (es decir, el de gestión directa de los poderes públicos) y el de los nuevos centros madrileños (gestión mixta). ¿Está de acuerdo?

Bueno, vamos a ver. Efectivamente, están destinados a convivir. En un hospital, estamos conviviendo médicos, enfermeras y auxiliares pagados por la Consejería de Sanidad, y los “tigas” (llamados celadores en el modelo tradicional) y otros profesionales (mantenimiento, lencería, limpieza, etc.) [a quienes paga la empresa concesionaria].

Desde el punto de vista asistencial, nuestra relación más estrecha la seguimos manteniendo con los profesionales habituales, es decir, con el médico, la auxiliar, etc. Sin embargo, dentro de determinados procesos que se llevan a cabo en el hospital también intervienen otros profesionales. En ese sentido, las personas con las que más nos relacionamos son los “tigas”, los “antiguos celadores”.

En cuanto al modelo –ciertamente, ya llevamos dos años y medio–, es verdad que tiene carencias. No quiero hablar del número de celadores; he oído a la doctora Pancorbo, del Hospital Infanta Sofía [gerente de este hospital, intervino en la ponencia anterior]), y nosotros tampoco vamos a hablar del número, del aspecto cuantitativo de los recursos humanos. Pero sí que es cierto que hay una carencia, que el modelo es carente en algunos sentidos, y, posiblemente, en este sentido, lo es. Eso es una realidad que viven a diario todos los profesionales.

¿Se refiere al número de profesionales?

No quiero hablar del número, pero, efectivamente, ese modelo tiene carencias. Carencias en general. En algunos sitios se nota menos, y, en concreto en ese aspecto, es un tema en el que sí se ha notado. No es que el personal trabaje mejor o peor, pero sí que es verdad que los tiempos en los que se establecen determinadas actividades de Enfermería se ven aumentados por esperas.

Es decir, si un paciente se va a trasladar a rayos y antes eso se hacía en diez minutos (en los modelos tradicionales se esperaba menos), ahora te tienes que ceñir más a una serie de horarios. Si no te ciñes a esos horarios, que se han pactado con la concesionaria (y, a veces, tú no te puedes ceñir no porque no quieras, sino por situaciones de emergencia o imprevistos), ya lo tienes que justificar, ya no es tan fácil. Antes, en un hospital tradicional, tú tenías a un celador en la planta prácticamente para ti y ahora esas funciones hay que compartirlas. En la medida en que el personal debe compartir los mismos recursos, se ve lo que quiero decir. No sé si se entiende.

Al margen de eso, la relación con los profesionales, desde el punto de vista humano y afectivo, es estupenda. Al fin y al cabo todos somos compañeros.

La gerente del Infanta Sofía, Carmen Martínez de Pancorbo, ha mencionado la existencia de una Comisión Mixta en el hospital que se reúne con periodicidad. ¿La hay también en el Infanta Cristina?

Normalmente, la cadencia [de las reuniones] es de [una vez] cada tres meses. Al principio, cuando se abrió el hospital, las necesidades de integrar unos conceptos con otros eran tan acuciantes… Me refiero a la necesidad de hablar entre la parte concesionaria y la parte del hospital, que es algo que ha ido disminuyendo porque cada vez estamos más de acuerdo y necesitamos, por tanto, reunirnos menos (empezamos reuniéndonos una vez a la semana, después pasamos a una vez al mes y ahora es una vez cada tres meses y para cubrir cosas muy concretas).

De Pancorbo ha mencionado, asimismo, la existencia de una Unidad Técnica de Control. ¿La hay en todos los nuevos centros?

En todos los sitios hay, efectivamente, una persona destinada. No conozco el despliegue que tiene en el caso concreto del Infanta Sofía. Sé el despliegue que tiene en el centro [Infanta Cristina] pero no puedo hacer una comparación.

Los nuevos hospitales se caracterizan por la aplicación de las nuevas tecnologías. ¿Ha resultado difícil que los enfermeros y demás personal se adapten a ellas?

¿A las nuevas tecnologías? Hablaré de ello en la ponencia, en el marco de un nuevo Plan de Formación. En efecto, se diseñó un plan de formación en previsión de todo esto, porque sabíamos que la mayoría de los profesionales que se iban a incorporar a nuestra plantilla procedían de la red pública hospitalaria, donde las herramientas informáticas, como la historia clínica digital, prácticamente no existía. Se ha desarrollado, de hecho, con nosotros, con la apertura de los nuevos hospitales.

Había muchísima gente que no sabía ni abrir un ordenador, y menos aún manejarlo en ciertas condiciones para aplicarlo a la historia clínica, etc., a lo que debe sumarse la tecnificación electromédica. Todo ello nos llevó a elaborar un plan formativo para ajustarlo a nuestras necesidades. Así que previamente a la apertura del hospital, se formó a todos los profesionales en el manejo de la herramienta informática, cada uno en el nivel en que debía ser formado (la formación no es la misma para un médico, un enfermero o un técnico sanitario: evidentemente, el manejo es diferente). Asimismo, respecto a la electromedicina, se formó al profesional correspondiente en el manejo de los diversos aparatos, desde un aparato de tensión a una bomba de perfusión o una cabina de pletismografía.

Otra dificultad añadida a la inexperiencia del profesional en este terreno son los propios sistemas informáticos, que suelen requerir de tiempo antes de funcionar como deben, ¿no es así?

Sí, efectivamente. Francamente, la realidad a día de hoy es que, aparte de que el usuario conozca cada vez mejor el uso y manejo de las herramientas informáticas, se trata, al fin y al cabo, de un sistema informático que nos pone en red a todos los hospitales y que, en algún momento, falla o no es lo suficientemente ágil. Otras veces, aunque no falle y sea ágil, no responde a lo que queremos, ya que no está diseñado por un facultativo o por una persona con un perfil sanitario.

Hemos avanzado más nosotros en el uso de la herramienta como tal, que al revés. Si, por ejemplo, quiero meter un plan de cuidados de Enfermería, terminamos diseñándolo nosotros pensando en cómo lo plasmamos en el soporte informático. La mayoría de las dificultades que encontramos, a la hora de elaborar un proyecto, se reducen a saber cómo pueden adaptarse al ordenador.

Por otro lado, como digo, el hecho de que todos los hospitales estemos en red lleva a que, a veces, el sistema informático se “caiga”. Acostumbrados como estábamos a trabajar con papeles, a veces se nos viene el mundo encima, pero por suerte, cada vez pasa menos.

Por último, en la Comunidad de Madrid está a punto de implantarse el decreto de libre elección de médico, enfermero y centro, que lleva implícita el área única sanitaria. ¿Cuál es su opinión?

No está muy perfilado, no conocemos todo. ¿Cómo nos va afectar? Yo creo que, como va a ser positivo para el usuario, puede responderse que todo lo que es positivo para éste lo es para el profesional, qué duda cabe. Cuanto más contento esté el paciente más lo estaremos nosotros. Así que creo que nos afectará hasta que nos adaptemos, pero, insisto, veo más cosas positivas que negativas, aunque tampoco lo conozco en profundidad.