EL CURRÍCULUM

CARLOS A. SANGREGORIO YÁÑEZ, DIRECTOR GERENTE DEL HOSPITAL DE FUENLABRADA

“Pocos proyectos de hospital superan los de Madrid”


La Consejería de Sanidad autonómica reconoció su labor en 2007 con la Medalla de Oro

Javier Barbado / Cuando el entrevistado fue llamado a ocupar un puesto directivo en la Clínica Puerta de Hierro, pasó de gestionar servicios centrales a palpar el mundo sanitario a pie de obra. Fue entonces, según confiesa, cuando la Sanidad le “subyugó” lo suficiente como para entregarse a ella como gestor, director y gerente en centros como el citado, el 12 de Octubre o el Hospital de Fuenlabrada. En su opinión, el gestor ha de sentir el hospital “de dentro hacia fuera” y ha de conocer ámbitos diferentes pero relacionados como son el mundo de la docencia y el propiamente hospitalario. A lo largo de la conversación confiesa que deseó en su momento “ser médico”, y que ahora no cambia sus expectativas laborales como gestor por otras, ya que considera insuperable la ilusión que le reportan los proyectos de la Comunidad de Madrid.

A menudo entrevistamos a gerentes de hospital que han sido clínicos antes que gestores, aunque después hayan completado su formación con estudios académicos relacionados. En su caso puede decirse que es un “gestor nato” en el campo de la Sanidad. De hecho, aunque se diplomó en disciplinas como Geografía e Historia, el resto de su preparación previa al mundo laboral está dirigida a lo que hace ahora. ¿Por qué le atrajo la dirección de equipos en la Sanidad?

A veces las circunstancias personales son las que marcan la trayectoria de una persona. Yo, cuando era joven, en principio tenía vocación de médico. Era lo que realmente me gustaba y era la profesión que iba a escoger o a la que iba enfocado de alguna forma. Pero, como digo, las circunstancias personales son las que marcan y yo, por cuestiones económicas, no me podía permitir el estudiar una carrera independientemente de trabajar.

Así que lo primero que tuve que hacer fue ponerme a trabajar en diversas labores. No obstante, hice varias oposiciones y una de las que aprobé fue la del Instituto Nacional de Previsión. En aquel momento, yo empecé a trabajar en el INP y cambié de carrera. Estudié ingeniería de Telecomunicación previamente a Geografía e Historia. Yo entré de auxiliar administrativo y, curiosamente, al estar estudiando ingeniería de Telecomunicación tuve la opción de incorporarme a algo muy incipiente entonces en el INP –estamos hablando del año 1974– que era la informática sanitaria.

A partir de ahí, me encargaron proyectos informáticos, y, después, sobre análisis de sistemas de contabilidad, de presupuestos, de inversiones… siempre en el ámbito del sector sanitario. Luego pasé ya a un hospital, de modo que no había una vocación de gestión sanitaria, sino que la vocación vino a mí.

Cuando me introduje en el mundo sanitario vi que aquello me gustaba, que satisfacía muchas de mis inquietudes, y ahí seguí, formándome y evolucionando en el trabajo que se me iba encargando hasta dirigirme plenamente hacia el área de la gestión sanitaria porque, como digo, me resultaba extraordinariamente atractiva. En cuanto a la licenciatura en Geografía e Historia, es casi un hobby. Estuve, aparte, en la Escuela Nacional de Sanidad haciendo diplomatura sanitaria, diplomatura en gestión económica, etc.

Cuéntenos sus primeras experiencias en los hospitales, en concreto en la Clínica Puerta de Hierro, donde comenzó como jefe de equipo del departamento de Facturación y Cargos a Terceros y terminó como director de Gestión y Servicios Generales. ¿Es muy diferente su funcionamiento al del Hospital de Fuenlabrada, que dirige en la actualidad?

Tremendamente distinto. Esto, de alguna forma, completa lo que comentaba anteriormente. Yo tenía bastante experiencia, en aquel momento, en el mundo sanitario, pero visto desde los servicios centrales (además de un servicio central que, en aquel momento, llevaba a toda España). A mí me llaman de Puerta de Hierro para un trabajo muy concreto que necesitaba ser cubierto de forma urgente. Se trataba de la facturación, ya que Puerta de Hierro tenía un modelo inédito en ese momento en el país, que luego no ha persistido, ya que coexistían pacientes públicos y pacientes privados, y, en efecto, tenía un departamento de facturación fortísimo y muy integrado.

Yo voy al hospital como especialista en facturación y en gestión económica, y conozco lo que hasta entonces había estado viviendo a partir de los servicios centrales. Mi mundo cambia, veo las cosas a pie de obra y es entonces cuando, realmente, me siento subyugado por el mundo hospitalario.

Efectivamente, Puerta de Hierro se parece poco a cómo son los hospitales actualmente. Sin embargo, la entonces llamada Clínica Puerta de Hierro (centro nacional de investigaciones médico-quirúrgicas), si tiene algún parecido con alguno de los nuevos hospitales de la actual red pública de la Comunidad de Madrid, es, curiosamente, con el Hospital de Fuenlabrada. En cambio, con otros hospitales como los tradicionales (el 12 de Octubre, La Paz, etc.) tenía entonces poco parecido e incluso sigue sin tenerlo ahora.

Era, en fin, una forma muy avanzada para la época; se había seleccionado a profesionales muy específicos para un modelo muy concreto; habían logrado, a través de la atención a pacientes privados, potenciar la atención pública (lo cual era una cosa muy curiosa, porque los médicos que venían a ver a los pacientes privados, por ejemplo durante el fin de semana, atendían obligatoriamente a los pacientes públicos, con lo cual se reforzada el modelo)… La evolución siguió luego otro camino. Hubo problemas de encaje global que llevaron a la asimilación al resto del modelo, pero era, en cualquier caso, un modelo muy interesante de estudiar: elaboró, por ejemplo, los primeros tarifarios públicos; el sistema de facturación era muy igualitario… Es un modelo que, con matices, todavía podría considerarse moderno en nuestros días.

Nos gustaría que nos aclarara en qué consiste el modelo del Hospital de Fuenlabrada. ¿Siente mayor autonomía y poder decisorio como gestor que otros colegas directivos?

El Hospital de Fuenlabrada es un hospital público, un ente público. Así se recoge en su denominación y eso es algo fundamental, como lo era la antigua Clínica Puerta de Hierro. Son hospitales de la red sanitaria pública. La diferencia que tiene respecto a otras formas de gestión es que posee algunos matices de actuación similares a los de una empresa privada.

Por ejemplo, dispone de un Consejo de Administración que preside el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, y que es nuestro referente y ante quien tenemos que rendir cuentas. Por otra parte, [el hospital] tiene diferencias sustanciales [respecto a otros modelos]. Así, tiene un nivel de autonomía que no tienen los hospitales tradicionales; la dirección del centro tiene capacidades delegadas por el Consejo de Administración (éste es el que, realmente, tiene toda la capacidad administrativa, pero ha delgado una cantidad importante de actuaciones a la dirección del centro): se mueve por contabilidad financiera (aunque tiene obviamente su presupuesto, como cualquier otra empresa), tiene tesorería propia y una autonomía de gestión que, en fin, posibilita cuestiones tales como una agilidad grande, un enfoque, desde dentro del hospital, de sus niveles de actuación, o una capacidad de orientar las posibles buenas inversiones que logre (como resultado de una buena gestión de la contabilidad) hacia donde quiera el hospital (siempre y cuando esté de acuerdo con las pautas y políticas generales de la Comunidad de Madrid).

En su currículum consta que fue capaz de alternar esas labores de dirección con otras relacionadas con la docencia. Me refiero a su ejercicio como Administrador General de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Clínica Puerta de Hierro e incluso como Administrador de las Escuelas de Formación Profesional de Técnicos. ¿Son tareas que requieren a un gestor sin más o se elige para ellas a alguien con cierta proyección en el mundo académico?

Es bueno conocer el mundo docente. La verdad es que también llegué [a él] de una forma un tanto accidental. Querría añadir que, tanto la Clínica Puerta de Hierro como el Hospital 12 de Octubre, aparte de las Escuelas técnicas y de Enfermería, tienen un carácter fuertemente docente y universitario. Ambos con hospitales universitarios desde hace muchísimo tiempo y, en concreto, la imbricación de la Clínica Puerta de Hierro con la Universidad Autónoma era muy fuerte, y yo tenía que integrarme ahí.

En mi opinión, la carrera de Medicina tiene una virtud sustancial con respecto a otras, ya que puede compaginar la práctica con la teoría. Hay una frase bastante conocida de Bernard Shaw: “El que sabe lo hace y el que no, lo enseña”. Siempre digo que, en el caso de la carrera de Medicina, es donde más falla esa frase. Los alumnos de Medicina (o de Enfermería, o técnicos) tienen la capacidad de aprender viendo lo que van hacer, y de hacer lo que han aprendido. Eso hace muy compleja la relación entre la Universidad, las Escuelas universitarias, la Escuelas de Formación Profesional… y los hospitales. Y hace que los gestores tengamos que comprender muy bien ambos mundos. Si no, uno está abocado al fracaso.

Así que, desde el principio, cuenta mucho tu capacidad de entender la Universidad, las Escuelas o la docencia en general, y cuenta mucho la experiencia, porque la formación se consigue día a día.

A partir del año 2001 ejerce tareas directivas en el 12 de Octubre, y, desde febrero de 2003, en el Hospital de Fuenlabrada, del que fue designado gerente en funciones en noviembre de 2007 (en 2008 se consolida en el cargo). No es extraño que la Consejería de Sanidad autonómica reconociera ese mismo año su labor con la Medalla de Oro. La suya es una vocación “de Estado autonómico”. ¿No ha pensado ejercer en otra Comunidad?

No. He tenido ocasiones y ofertas para hacerlo, pero no me aportaba necesariamente nada más añadido a lo que tenía aquí, donde estoy muy a gusto. El hospital es algo que se siente de dentro hacia fuera. El hecho de que uno desarrolle su labor en una comunidad u otra tiene su importancia, lógicamente, pero lo que importa es la labor que uno desarrolle en su hospital. Y, en este hospital, en el 12 de Octubre, en Puerta de Hierro… he hecho lo que personalmente quería hacer (después siempre quedan cosas por conseguir laboralmente). Para cambiar se tendría que tratar de un proyecto ilusionante, pero es muy difícil encontrar algo así, es decir, que sea más ilusionante que los proyectos que hay en este momento en la Comunidad de Madrid (en todo caso serían similares).

Este proyecto concreto, el del Hospital de Fuenlabrada, no tiene parangón en el resto del Estado e incluso fuera. Tenemos unas perspectivas tremendamente atractivas y yo creo que satisfacen plenamente cualquier deseo.