Gestión e innovación

SE BUSCAN HERRAMIENTAS QUE MIDAN LA EFICIENCIA CLÍNICA

España vuelve a mirarse en el sistema de salud británico


Dos autoras anglosajonas publican una monografía sobre el gobierno de la asistencia social y sanitaria

Javier Barbado. Madrid / Uno de los mayores desafíos del sistema sanitario en España pasa por desarrollar herramientas capaces de medir la calidad asistencial, algo que el National Health Service británico ha llevado a cabo desde hace décadas como paso previo a potenciar la autonomía gestora de los centros y hospitales, tarea en la que se centra con especial ahínco en la actualidad, según ha explicado a este periódico la directora de la cátedra Pfizer, Lola Ruiz Iglesias, a propósito de la publicación reciente de una monografía sobre el gobierno de la gestión clínica en ese país.

La obra, de título Gobierno clínico y gestión eficiente, ha sido elaborada por las anglosajonas Sharon Pickering, responsable de Educación y Formación del Trent NHS Workforce Development Confederation, y Jeannette Thompson, profesora especializada en Discapacidades en el Aprendizaje de la Universidad de Cork. “Se trata de reafirmar la idea de que la eficiencia en las organizaciones sanitarias va a venir por la calidad de la práctica clínica y de la gestión”, precisó Ruiz Iglesias.

Para garantizar esa calidad, de acuerdo con la responsable de la cátedra Pfizer, resulta necesario “gestionar los procesos asistenciales de una manera reglada (…) y optimizando al máximo los recursos”. Preguntada por el subtítulo de la obra, Cómo cumplir la Agenda de Modernización, aclaró que este cumplimiento “influye o tiene que ver con la calidad clínica y de gestión; con poner al paciente en el centro de la toma de decisiones y con la modernización de los sistemas de información en los servicios clínicos y sociales”.

Dirigido a agentes sociales, no sólo sanitarios

De hecho, éste es un punto en el que Ruiz Iglesias puso especial empeño a la hora de glosar el libro e, incluso, la tendencia general de la política sanitaria en países como Reino Unido y España: “El libro tiene de peculiar que no se dirige sólo al personal sanitario, sino que su foco son todos los agentes sanitarios y sociales. Se entiende que la parte de cuidados asistenciales y de cuidados sociales están enormemente relacionadas. Y esto, en España, ya lo recoge el Sistema Nacional de Salud, y el Ministerio, de hecho, ahora es “de Sanidad y Política Social”. Y otro tanto sucede con [algunas de] las consejerías. Por tanto, la responsabilidad ya está integrada en estos momentos”.

Lo cierto es que ambas naciones comparten la existencia de un sistema nacional de salud financiado por el Estado, y, tal vez por ello, sus responsables y gestores continúan mirándose los unos a los otros para incorporar aquello que funciona y desechar lo que fracasa. El propio NHS, según recalcó Ruiz Iglesias, centra ahora su “enfoque” o estrategia “no solamente en el gobierno clínico, que alude fundamentalmente a los agentes sanitarios, sino también en el gobierno de todo el conjunto de cuidados clínicos y sociales”.

La novedad reside en que, en efecto, los británicos ponen ahora el acento en “entender que se tiene que ganar muchísima más autonomía por parte de los profesionales y por parte de las organizaciones sanitarias”, matizó Ruiz Iglesias. “Ahora bien: es una autonomía controlada, basada en objetivos compartidos, en estándares y en elementos para medirlos: no es una anarquía. Veremos ahora, con el cambio de Gobierno, si se harán cambios en este ámbito”, razonó.

Preguntada por si España también busca potenciar la autonomía gestora de los centros –amén de dar con elementos que midan la calidad de la gestión clínica e integren la atención social y sanitaria–, Ruiz Iglesias reconoció que, en el caso de nuestro país, “resulta más complicado hacer una trazabilidad de las políticas” en este sentido. Con todo, a su parecer, “en estos momentos tenemos distintos modelos de gestión operativa en los hospitales, por ejemplo. Creo que el sistema está creciendo de manera bastante homogénea aunque, quizás para mí, el desafío más importante que tenemos es dotarnos realmente de herramientas a nivel nacional que nos definan esos estándares, auditorías y controles de calidad, y también poder ligar los modelos retributivos a actividad y a objetivos de calidad”.