En primera persona

LOLA BRIONES, EX GERENTE DE GEICAM, ES LA DIRECTORA DE BIOROI CONSULTING

Una consultora aspira a eliminar retrasos en el contrato de ensayos entre centro y laboratorio


Este retardo es responsable de que España a menudo sea excluida de proyectos promovidos por la industria en todo el mundo

Javier Barbado / Vídeos: Sanitaria 2000tv. Madrid /Bioroi Consulting, dirigida por la ex gerente del Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama (Geicam), Lola Briones, desarrolla un ambicioso proyecto para reducir y, en última instancia, suprimir el retraso en la gestión de los contratos de ensayos clínicos que se establecen entre los proveedores y los hospitales. Según explica en la entrevista para este periódico, ese retardo a menudo se revela como motivo suficiente para excluir a los centros españoles de la participación en proyectos promovidos por la industria internacional.

Desde finales del año pasado ha optado por dirigir una compañía propia que presta servicios en la gestión de la investigación biomédica. Todo un reto, ¿no?

Sí, es una nueva etapa en mi trayectoria profesional. Efectivamente, desde finales del año pasado, me decidí a iniciar este camino de la consultoría en el área de la gestión de la investigación porque creo que puede aportarme una visión amplia de distintos proyectos en los que puedo aprovechar mi experiencia previa.

El principal enfoque que he querido darle es el de involucrarme en proyectos buscando la rentabilidad en la inversión (en concreto, en proyectos de investigación biomédica). Nos reunimos un pequeño equipo de colaboradores y amigos, con distintas trayectorias profesionales, que tenemos como nexo común la creencia en el avance de la investigación y en la convicción de que podemos aportar nuestro grano de arena en el tema de la innovación, de la mejora de procesos y, sobre todo, en la vía de transformación de proyectos de investigación en proyectos empresariales.

Desde su punto de vista, ¿cómo se encuentra España en investigación e innovación? Ha habido importantes recortes debido a la crisis económica…

Yo creo que estamos en un momento excelente. Suelo ser muy positiva, pero también realista. Llevo muchos años en la investigación. Empecé en investigación básica y, después, me inicié en la investigación clínica, así que tengo bastante perspectiva de toda el área.

Creo que este momento es especial, porque hay una concienciación de todos los agentes de la Administración, de las instituciones públicas, pero también del sector sanitario y –muy importante– de la sociedad. Además creo que, en los últimos años, se ha invertido mucho en promover la investigación; se ha ido regularizando la situación de los investigadores –que yo creo que era una gran necesidad–, y me parece que es el momento. ¿La crisis? Efectivamente es un handicap, porque tendremos menos holgura económica para acometer esos proyectos. Sin embargo, creo que la crisis es una oportunidad –como todas las situaciones negativas– para desarrollar el ingenio y para mejorar los procesos: para conseguir lo mismo que teníamos planeado, pero de una manera más eficiente. Creo que puede ser una buena oportunidad.

La consultora también evalúa la capacidad de un trabajo académico de convertirse en un proyecto empresarial. ¿Puede explicarme cómo hacen este proceso? ¿Con qué universidades establecen contacto?

Estamos iniciando los contactos con las comunidades autónomas y con los centros de investigación (especialmente con las universidades). Estamos en una etapa inicial, en una fase de evaluación de proyectos de investigación, transformándolos en posibles planes de negocio, y también analizando posibles fuentes de financiación.

Hemos iniciado [proyectos] con dos o tres comunidades autónomas y estamos en contacto también con determinados grupos de investigación de dos o tres universidades.

¿Con qué entidades han contactado?

Estamos en los primeros contactos con la Universidad de Alcalá y ya hemos realizado alguna colaboración con el Servicio Canario de Salud. Por ahí van los primeros pasos en el camino.

Entre los objetivos teóricos de Bioroi –corríjame si me equivoco– figura el aporte a los clientes de “un enfoque y sistemática de ingeniería industrial a la mejora de la gestión en la investigación”. ¿En qué consiste ese enfoque?

Yo creo que ése puede ser un elemento diferenciador de nuestra consultora. En el equipo hay un ingeniero industrial con mucha experiencia en el área de mejora de procesos pero a nivel de fabricación. La formación de los profesionales en ciencias de la salud y de los ingenieros te crea una estructura mental diferente y un enfoque distintos de los problemas.

En el área de industriales, ellos tienen mucha tradición, en el área de mejora de procesos, en aplicar herramientas como el Seis Sigma, una metodología de mejora de procesos en la que, en líneas generales, se intentan eliminar todos los procesos que no aportan valor al proceso principal. Esto se hace desde hace años en fabricación, en las líneas de producción, y, desde hace menos, se aplica también en servicios. Yo creo que el enfoque de ellos puede ser de mucha ayuda en los procesos de gestión en áreas de investigación, donde el conocimiento está muy localizado en las personas, no en el proceso: yo creo que puede ser una buena aportación.

Analicemos su labor en la Geicam [Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama]. ¿Qué logros recuerda de su actividad directiva en este importante grupo de investigación?

La experiencia en Geicam fue profesionalmente muy interesante, y también muy intensa. Me permitió conocer de cerca la labor que hacen los grupos cooperativos, que yo creo que son todavía unos desconocidos en el área de la investigación clínica.

Los grupos cooperativos de investigación suelen ser asociaciones de médicos, de especialistas de un área determinada. Son asociaciones sin ánimo de lucro (en el caso de Geicam es, además, de utilidad pública), y el grupo promueve sus propios ensayos clínicos. En España tenemos del orden de treinta grupos cooperativos. Son bastante grandes. En oncología, habrá del orden de veinte grupos cooperativos. También hay otros en hematología, reumatología y en sida.

Estos grupos hacen ensayos clínicos no comerciales, también llamados académicos. A diferencia de los ensayos médicos de la industria, aquí son los propios médicos los que han detectado esas necesidades en su práctica asistencial, hacen el diseño y no hay un objetivo de obtener una rentabilidad económica. Con los resultados que se obtienen, aparte de publicarlos y llevarlos a congresos internacionales, va cambiando la práctica clínica habitual de los especialistas.

En el caso de Geicam, puede tratarse de los grupos más dimensionados que hay en el país a nivel de grupo cooperativo. Se fundó en el 94. Toda la estructura está internalizada: tiene sus propios managers, gestión de datos… cuanto se precisa para la gestión integral de un proyecto. Esta estructura también se extiende a nivel internacional. El volumen de actividad es muy elevado: pueden llevar más de cuarenta ensayos clínicos, algunos internacionales, y, en fin, me permitió conocer todo esto muy de cerca. He estado allí hasta mediados del año pasado.

Bióloga de formación, Lola Briones trabajó durante ocho años en investigación básica en el Instituto Nacional de Oncología en Madrid. Tras una estancia de un año en el Departamento de Biología Molecular del Royal Free Hospital, en 1997 entra a formar parte del sector de investigación clínica en la farmacéutica Synthelabo, primero, y Parexel, después. Acto seguido ostenta diversos cargos directivos en empresas internacionales que prestan servicios en el sector farmacéutico. En 2007 se incorpora al Geicam.

¿Qué mejoraría de la Geicam, ahora que no forma parte de su plantilla?

Después de mi paso por allí, en el que, como gerente del grupo, me centré mucho en lo que era la estructura financiera y administrativa e intenté introducir mejoras para el control de los proyectos, ya que se trata de ensayos clínicos que pueden durar hasta diez años, así que necesitan un estricto seguimiento financiero para mantener los presupuestos.

¿Mejoras? Creo que, tanto en Geicam como en otros grupos, se debería trabajar en buscar, con sus propios resultados, vías de autofinanciación. Aunque los diseños de los proyectos son propios (tienen independencia para ellos), su financiación depende de la industria farmacéutica. Creo que tienen resultados que les pueden permitir ser autosuficientes, poco a poco, y con eso ganarían más independencia a la hora de diseñar y de acometer nuevos proyectos.

Doctora en Biología con máster MBA en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales; especializada, además, en liderazgo y dirección estratégica de sociedades científicas en Esade. ¿Cree que resulta imprescindible una instrucción científica sólida para dirigir una compañía con éxito?

Para dirigir una compañía en el área de investigación son importantes las dos cosas: por una parte la experiencia o la formación en gestión empresarial (creo que es muy importante el enfoque empresarial porque, en el mundo científico, carecemos de estos enfoques durante la formación universitaria). Pero también es muy importante conocer la terminología, las bases del proyecto, los distintos tipos de ensayos… En el caso de la biomedicina, las fases de desarrollo de un medicamento, las distintas etapas, los estudios preclínicos… Creo que los dos componentes son importantes.

En la actualidad la consultora desarrolla un proyecto que, según tengo entendido, pretende reducir el tiempo empleado por los laboratorios y los centros sanitarios en formalizar contratos para ejecutar ensayos clínicos. ¿A qué se debe este retraso y cómo piensan enmendarlo?

Este proyecto se encuadra dentro de las dos líneas en las que estamos trabajando desde la consultora, en concreto en el área de mejora de procesos. Se trata de un proyecto a iniciativa nuestra, con nuestra propia inversión y de ámbito nacional. La idea es mejorar este tema de los plazos en la negociación de un ensayo.

En la etapa administrativa inicial de la aprobación de un ensayo clínico, el retraso es el principal cuello de botella. Ahora mismo, en los proyectos internacionales, en la selección de países que pueden participar [en los ensayos clínicos], [ese retraso] nos está dejando fuera: estamos quedando, cada vez, con menor participación o incluso con menor número de centros, en el caso de que el promotor haya decidido incluir a España.

Estamos convencidos de que el problema se puede resolver. Lo hemos planteado de una manera colaborativa, intentando involucrar a los distintos agentes. La primera herramienta con la que estamos afrontando la iniciativa es con un estudio piloto. A la iniciativa la llamamos mintar (de mínimos tiempos y recursos aplicados al contrato), y hemos empezado, como digo, con un estudio piloto en el que participan diez unidades de gestión hospitalarias. Dos unidades son de ámbito autonómico: Fundesalud, de Extremadura, y la Fundación para la Investigación de Murcia (que engloba a los hospitales de la Región de Murcia), y también tenemos hospitales de primera línea cuyas fundaciones están participando, como son el Vall’d Hebrón, La Fe de Valencia, el Clínico San Carlos, el Complejo Hospitalario de Vigo… En definitiva, hay diez que se han comprometido a participar en el piloto sobre la base de iniciar la negociación cuando el ensayo se envía a evaluar al Comité de Ética, y el compromiso de intentar tener finalizado el contrato firmado cuando el Comité elabora el dictamen. Con eso pretendemos demostrar que esto es viable en la práctica aunque requiera mucho esfuerzo por parte de todos. En realidad, no sólo reduciríamos el tiempo del contrato, sino que lograríamos eliminarlo, porque englobaríamos ese tiempo dentro del que precisa el Comité para evaluar.

Hemos empezado en abril y, ahora mismo, comenzamos a tener adhesiones, por parte de los promotores, para colaborar en el proceso, ya que nos hace falta que las dos partes negociadoras colaboren. Si no, no conseguimos nada. Creo que vamos por buen camino. Los centros que participan están recogiendo métricas. Vamos a analizar estos datos y, si todo va bien, tendremos resultados a finales de año que queremos presentar en revistas y congresos internacionales. Si avanzamos, creemos que podemos pasar a una fase de extensión [del proyecto] a más hospitales y lograr, así, que pase a ser la rutina de los hospitales del país a la hora de gestionar los contratos. Que esto deje de ser un problema en España.