Gestión e innovación

PIDEN AVANCES EN LAS NUEVAS FÓRMULAS DE GESTIÓN Y DE PERSONALIDAD JURÍDICA

Los gerentes denuncian la involución del modelo hospitalario


La comunicación institucional constituye una laguna en el gremio, según los especialistas

Javier Barbado / Fotografías y vídeos: Diego S. Villasante / Miguel Ángel Escobar. Segovia.
Directivos y gerentes de la sanidad española subrayaron, durante la primera jornada del I Encuentro de Directivos de la Salud, celebrada los días 30 y 31 de octubre del pasado año, la escasez de los avances en las nuevas fórmulas de gestión hospitalaria y de estatus jurídico (como las fundaciones o las empresas públicas), un campo que se prestó a su desarrollo a partir del famoso informe Abril Martorell en los años 90.

Se trata de la primera vez que altos cargos de la gerencia sanitaria se reúnen en una cita monográfica para abordar los problemas del gremio. El encuentro tuvo lugar, durante esos dos días, en el Parador Nacional de la Granja de San Ildefonso y ha sido organizado por Sanitaria 2000, grupo editor de Redacción Médica, auspiciado por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), y patrocinado por Becton Dickinson, Gasmedi y Medtronic (además de la colaboración de Dräger, Gilead y Grupo Fundosa).

El gerente del Complejo Universitario de Pontevedra, José Manuel González, fue quien con más claridad esgrimió su desencanto en este sentido. En su opinión, “la necesidad de avanzar en la modernización de la gestión no viene dada por el signo político de los gobiernos” y “los hospitales públicos nos hemos quedado algo estancados”.

En consecuencia –razonó– los directivos de la sanidad no deberían conformarse con lo que está hecho sino, muy al contrario, percibir que es necesario movilizarse para avanzar. No obstante el propio González señaló la actual situación de crisis económica como “una oportunidad para hacer cosas”.

Por su parte el gerente del Hospital de Canarias, Ignacio López Puech, hizo hincapié en que los hospitales con personalidad jurídica y gestión públicas, como el que dirige, revelan algunas diferencias fundamentales con el sector sanitario privado. Por ejemplo, el hecho de que “desconozcamos los resultados por los que se nos va a evaluar” o el interés del profesional por gastar sólo en función de las necesidades del paciente y no del presupuesto disponible.

Todo lo contrario de lo que sucede en los centros por completo privados como el Hospital Moncloa de Madrid, en el que la cuenta de resultados y el ajuste presupuestario priman sobre cualquier otro criterio en la actividad del gerente. Así lo señaló Juan José Fernández Ramos, quien dirige este hospital y para el que la sanidad privada no deja a un lado en ningún caso una “excelente calidad asistencial” y se distingue de la pública por su “rapidez” y “capacidad” a la hora de incorporar tecnología de vanguardia o de “aumentar la cartera de servicios integrales”.


Albino Navarro, director de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Gregorio Marañón.

La importancia de la comunicación

La primera jornada del encuentro también sirvió para abordar una de las carencias detectadas en las organizaciones hospitalarias: la comunicación institucional. Dos directivos del sector, Ignacio Martínez, gerente del Hospital Nuestra Señora de América, y Joseph M. Pomar, gerente del Servicio de Salud de Islas Baleares (Ib-Salut), unieron sus opiniones sobre este asunto a las del periodista especializado Alipio Gutiérrez.

De hecho, éste último enseñó al auditorio cómo bien puede ser posible que los directivos de la salud desaprovechen la oportunidad de ir por delante y no “a remolque” en las informaciones que los medios publican sobre los hospitales que dirigen. Y ello por no saber comunicar de la manera adecuada, lo que lleva consigo el riesgo de que “otros digan por ti lo que tú no dices”. Entre los consejos de Gutiérrez para corregir este defecto pueden citarse el uso de un vocabulario conocido por la audiencia, sin “vulgarismos” ni “tecnicismos”, y “contar lo fundamental de la noticia eliminando lo superfluo y lo redundante”.

Martínez por su parte matizó que, si bien está de acuerdo con fomentar por todos los medios la “comunicación interna” del hospital (la que el gerente lleva a cabo con los profesionales del centro), debería eludirse dar a conocer los asuntos propios al exterior, porque eso, en su opinión, se acompaña siempre de interpretaciones erróneas que son perjudiciales para la institución.

Carlos Ricci Voltas, directivo de la salud en Islas Baleares, y César Pascual, director gerente de los hospitales madrileños Virgen de la Torre e Infanta Leonor, repasaron la trascendencia de la responsabilidad jurídica en el gremio. Así por ejemplo, el primero condensó la función del gerente en “elegir y vigilar” a los profesionales, y dio a entender la necesidad de “delegar” en otros porque aquél “no puede saber de todo” ni tiene sentido que a veces se le responsabilice por todo cuanto sucede en el centro.

Y el segundo excusó la ausencia del presidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario (AEDS), Ricardo de Lorenzo, y le citó al subrayar el abuso de que, con la ley en la mano, el denunciante del hospital sólo tiene que demostrar que ha habido un daño en el centro para que el juez tenga en cuenta su protesta, sin necesidad de justificar la relación causal que puede estar detrás de ese hecho.

Farmaindustria ralentiza los contratos de investigación hospitalaria

Durante la segunda jornada del encuentro, se reveló que los laboratorios que agrupa la asociación española Farmaindustria y las CRO (Contract Research Organization) podrían estar detrás del retraso a la hora de cerrar contratos con las fundaciones de investigación hospitalarias, según expuso el director de la correspondiente al Gregorio Marañón de Madrid, Albino Navarro, durante la segunda jornada del Primer Encuentro de Directivos de la Salud celebrada el pasado sábado en la Granja de San Ildefonso (Segovia) y que ha organizado Sanitaria 2000, empresa editora de Redacción Médica, con el auspicio de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa).

En el caso de la Fundación para la Investigación Biomédica del citado centro, esa “dilación burocrática innecesaria”, como la define el propio Navarro, puede desglosarse, en 41 días desde que el CEIC (Comité Ético de Investigación Clínica) emite el dictamen preceptivo hasta que tiene lugar la “negociación en paralelo” del contrato con el hospital; otros diez hasta que éste lo recibe; menos de un día para obtener la firma de la fundación y siete más para que rubrique el acuerdo el investigador principal.

Es decir, 58 días como mediana (70,5 de media) es el tiempo que transcurre desde el dictamen favorable hasta la firma del contrato por todas las partes. Y, de ese tiempo, 51 días son atribuibles a los proveedores, laboratorios y CRO de acuerdo con Navarro.

Declaraciones de un “alto ejecutivo”

Además y según este directivo, un “alto ejecutivo” de Farmaindustria declaró hace poco a un medio de comunicación su convencimiento de que “los ensayos clínicos comerciales son la piedra angular de la investigación en los hospitales españoles”. Para Navarro tal afirmación merece un previo contraste ya que este tipo de ensayos “son una pequeña parte, aunque no despreciable” de dicha labor investigadora. Y parar refutar su opinión añadió que, en el Gregorio Marañón, “tan sólo el 16 por ciento de las fuentes de financiación de la I+D+i procede de los ensayos comerciales”, es decir, de la industria farmacéutica.

La cita también sirvió para que exponer la situación de otros dos “gigantes” de la investigación biomédica española como el Clínic de Barcelona y La Paz de Madrid. Acudió por parte del primero (que ocupa el primer lugar en el mapa bibliométrico del país con más de 50.000 citas, frente a las diez mil que rondan tanto La Paz como el Gregorio Marañón) su consejero delegado, Raimon Belenes, quien denunció el hecho de que España disponga de una partida para investigación biomédica “no acorde” a su producto interior bruto. “Estamos por debajo de Inglaterra, Holanda y Alemania y al mismo nivel que Francia e Italia, lo cual no me parece suficiente”, concluyó.

Por su parte, el director médico de La Paz, Javier Maldonado, explicó al auditorio los pormenores del nacimiento de la fundación para la investigación del centro, cuyo patronato se reunió por primera vez en 2004. Justo a partir de 2005 –explicó– el hospital ha cuadruplicado el número de proyectos de investigación (en concreto ha pasado de poco más de cien a 600 proyectos públicos y privados, incluyendo los ensayos clínicos).

El papel del jefe de Servicio

En la segunda jornada también tuvieron cabida otras dos cuestiones de actualidad: el “impacto” de las nuevas tecnologías en las organizaciones hospitalarias, por un lado, y el papel del jefe de Servicio en los hospitales públicos, por otro. Respecto al primer asunto, el gerente del Hospital de Cruces de Baracaldo (Vizcaya), Gregorio Achutegui, analizó cómo varía el “interés” por evaluar la tecnología sanitaria en razón de que sea de nueva cuña o guarde cierto grado de “madurez”; destacó la “gran expansión” que experimentan las áreas analíticas así como el “gran desarrollo” de las áreas de diagnóstico y tratamiento asistido por imagen a la hora de incorporar tecnología al hospital.

Sobre la naturaleza histórica y actual del jefe de Servicio habló, entre otros, Nicolás González Mangado, quien ocupa este cargo en el servicio de Neumología de la Fundación Jiménez Díaz. Desde su punto de vista, se trata de una figura que ha pasado de ser ejercer una autoridad casi despótica (unida, eso sí, a un halo de maestría: “sabían de casi todo”) a convertirse en un representante del servicio que sea “buen profesional, con liderazgo científico, reconocido en su entorno, abierto a nuevos conocimientos, dispuesto al cambio pero prudente en su ejecución”.

Por su parte Mario González, gerente del Hospital Central de Asturias, reveló que, en este centro, en breve se jubilarán 35 profesionales que son jefes de Servicio o de Sección y, en consecuencia, se precisa de un reemplazo urgente a partir de una serie de criterios entre los que destacó la lealtad al hospital para el que se trabaja. Por último, coincidió en este aspecto sobre el compromiso institucional del jefe de Servicio Francisco Guirado Sánchez, gerente del Hospital Molina de Segura en Murcia.