Gestión e innovación

ENRIQUE BERNAL, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ECONOMÍA DE LA SALUD

“Buscamos discriminar la mortalidad hospitalaria debida al tipo de enfermo de la relacionada con el servicio sanitario”


La agrupación acaba de celebrar la 30ª edición de la Jornadas de Economía de la Salud en la ciudad de Valencia

Javier Barbado. Madrid / La Asociación de Economía de la Salud (AES) ha organizado en Valencia la trigésima edición de sus jornadas anuales, en este caso con el lema Servicios sanitarios: ¿cuáles?, ¿para quién?, ¿cómo?. Publicación de Directivos de la Salud ha conversado por ese motivo con el presidente de la agrupación, quien aclara que el encuentro no busca transmitir la posición de AES ante la pregunta que da títulos a las jornadas –para eso suele hacer uso de otros canales de comunicación–, pero sí estimular el debate y la proliferación de ideas que, más tarde, puedan resultar de utilidad. También reflexiona sobre cómo se observa el sistema sanitario público español desde países como Estados Unidos, ya que uno de los asesores del presidente Obama, Harold S. Luft, acudió al encuentro y ofreció sus impresiones en ese sentido. Por último, habla de la conferencia de clausura a cargo del profesor Juan Merlo, de la Universidad Lund de Suecia, en la que se cita un estudio que busca distinguir entre las consecuencias de la praxis clínica hospitalaria debidas a la variedad de enfermos, por una parte, o a los procedimientos utilizados en cada centro, por otra.

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El presidente de la AES, Enrique Bernal.

Las jornadas se centran en las prioridades que debería asumir la sociedad dentro de los servicios sanitarios, algo en especial relevante en momentos de crisis económica. ¿Se han sugerido medidas que debería tomar, en este sentido, el Gobierno de España?

No el Gobierno, sino la sociedad en su conjunto. Aquí la clave está en que todos disfrutamos de un sistema que –consideramos– está entre los mejores del mundo, con un coste global razonable, es decir, en términos de eficiencia global, el sistema es razonablemente bueno comparado con el de otros países del entorno.

En este sentido, se trata de un sistema competitivo, pero que se basa, fundamentalmente, en la confianza de la ciudadanía, de los profesionales, de todos los agentes sociales… y eso es algo que hay que preservar, porque hace que todos queramos seguir financiando el sistema (con cargo a los impuestos, etc). Aquí hay un elemento: si no eres capaz de hacer que lo que se hace en el sistema sanitario tenga un valor añadido (priorizando por ejemplo), la población, los agentes que trabajan en el sistema… pierden la confianza en él, además de ser un riesgo para su sostenibilidad. Pero no son peticiones o deberes para el Gobierno o para alguien en particular.

Se ha hablado de asuntos dispares como la elaboración de un mapa sanitario, la cuarta garantía, el turismo sanitario, el impacto del tabaco… ¿Puede decirme a qué conclusiones han llegado?

En estas jornadas no se pretende sacar conclusiones, sino debatir asuntos que son importantes para establecer prioridades, como dice el lema del encuentro. Así que no encontrarás [en las mesas y ponencias] una postura monolítica. Además, a diferencia de otras sociedades profesionales, la nuestra está compuesta, fundamentalmente, por sanitarios y economistas.

Así que no hay posturas monolíticas “de la asociación”. Cuando tenemos una posición concreta de la asociación con respecto a un tema la publicamos. No hay conclusiones que puedan ser compartidas, pues, por el conjunto de los socios de una manera clara ni se pretende que las jornadas sirvan para esto, sino para debatir, para aportar elementos racionales a las preguntas que se planteaban como lema de las jornadas, y para cada uno de los asuntos que se cuentan en las mismas.

¿Grandes titulares que han podido salir en la prensa en general? Han salido algunos acerca del uso que los inmigrantes hacen del sistema sanitario o de cómo no afecta la aplicación de la Ley Antitabaco a la buena marcha de los negocios de hostelería (consulte ambas informaciones en el diario Redacción Médica, Nº 1260).

Con respecto al asunto más candente, que puede ser lo que tiene que ver con las finanzas del sistema, como, por ejemplo, el asunto del copago sí o copago o no, o los contratos de riesgo compartido… Tampoco ahí vas a encontrar una posición de la asociación, pero sí debates de los pros y contras de determinado tipo de copago de servicios…

Me gustaría preguntarle por Harold S. Luft, uno de los gestores del plan de reforma sanitaria del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Ha estado en las jornadas: ¿cuál ha sido su aportación?

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Enrique Bernal y Harold S. Luft, gestor de la reforma sanitaria del presidente de Estados Unidos.

Yo creo que la aportación de Harold S. Luft se centró mucho en el sistema americano, al fin y al cabo lo que a nosotros nos interesaba ver más allá de las relaciones o consecuencias que puede tener la reforma de Obama respecto de nuestro sistema. Se centró, por tanto, en la forma de ver las cosas desde Estados Unidos. Él considera que uno de los pasos hacia adelante que ha dado la administración Obama está en el modo de asegurar a los ciudadanos que a la reforma sanitaria en sí misma. Ahora los ciudadanos estadounidenses van a disfrutar de un grado de cobertura sanitaria superior al que tenían, lo que les hace menos dependientes de los ingresos económicos que tenga la familia de cada uno.

Él nos decía, claro, que “ustedes ya tienen cobertura universal”. Es decir, en eso estamos por delante. Para ellos los modelos europeos (particularmente el danés, el alemán, el nuestro...) han servido, de alguna manera, para asegurar parte de esta reforma de aseguramiento. Luego entró en temas muy técnicos: cómo financiar a los proveedores sanitarios estadounidenses. Quizá ahí el mensaje más importante sea saltar del modelo actual de financiación del pago por actuación o por actividad, a un modelo de financiación integrada de procesos asistenciales como el que funciona desde hace tiempo en algunos países europeos. En realidad, las posibles aportaciones o aprendizajes para nuestro sistema no son aplicables de una manera sencilla. Es un cambio en el modelo de financiación que a nosotros nos puede afectar sólo de forma muy marginal.

A la cita han acudido alrededor de 400 especialistas en Economía de la Salud…

Lo que no quiere decir que sean todos economistas. El 51 por ciento [de los miembros de la asociación] somos sanitarios: la mayoría, en suma. Hay profesionales de la gestión, economistas de la Universidad o que trabajan para la Administración, trabajadores sociales, politólogos, psicólogos…

Se refiere a los socios de AES, no a los asistentes a las jornadas.

Pero es que las jornadas las organiza AES, y el 90 por ciento de los participantes son socios de AES. Por otra parte, el perfil de las personas que vienen está más relacionado con la administración de la sanidad que con la clínica. Es una constante que la cantidad de clínicos que aparecen en las jornadas sea relativamente escasa. Hay que reconocer que tenemos ese déficit. Pero sí viene la gente que se dedica a la calidad asistencial y a la planificación sanitaria.

Tengo entendido que la jornada se clausura cada año con unos premios.

La clausura tiene una parte interna que es el premio al mejor artículo publicado el año anterior en revistas internacionales por parte de algún socio. Este año, en particular, [el artículo premiado] es de una propuesta de un método de evaluación económica, en concreto de un método de análisis para medir la eficiencia de las tecnologías sanitarias.

Después la conferencia de clausura [ha sido] a cargo del profesor Juan Merlo [docente de Salud Pública y Medicina Comunitaria en la Universidad Lund de Suecia], quien trata de diferenciar los aspectos individuales de los colectivos en la salud y cómo medirlos bien. Como individuos dos personas pueden enfermar, pero cómo vive [la misma enfermedad] el colectivo puede influir en las personas.

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Inauguración del encuentro por el consejero de Sanidad autonómico, Manuel Cervera (tercero por la izq.).

Cuando hacemos mediciones o atribuciones econométricas o matemáticas del impacto que los servicios sanitarios tienen en la salud de las personas, puede ser útil poder diferenciar qué parte de esa variación es debida a las distintas enfermedades que sufren las personas, de aquella otra que puede estar relacionada con los servicios sanitarios. Dicho en plata: cuando tú comparas dos hospitales y observas una tasa de mortalidad diferente después de hacer una intervención quirúrgica, se trata de saber si podemos atribuir esa diferencia a que los centros son distintos en su forma de trabajar o bien a que atienden a distintos tipos de personas.

Estamos trabajando en profundidad para poder discriminar este tipo de problema metodológico, con el único objeto de que cuando informemos a los médicos o a los gestores de cuáles son las diferencias que existen entre los servicios hospitalarios en cualquier indicador de calidad, pueda saberse si la diferencia se debe a que los centros son distintos y no a que, sencillamente, se atiende a enfermos distintos.