Gestión e innovación

EN PRIMARIA LA PROPORCIÓN ES DE 8,6 CITACIONES ANUALES POR CIUDADANO

Los hospitales absorben casi dos visitas a las consultas externas por habitante y año


Más de 450 expertos analizan en Galicia el control administrativo de los centros públicos

Redacción. Madrid / En poco tiempo se ha pasado del “olvido” de las consultas externas hospitalarias que sean consideradas como una “prioridad”. Así lo denuncia la “visión crítica” de Félix Rubial Bernárdez, director médico del Complejo Hospitalario Xeral-Calde del Servicio Gallego de Salud, expuesta durante el Congreso Nacional de Auditoría Pública, organizado por el Consejo de Cuentas de Galicia y la Fundación Fiasep, que a finales de mayo ha reunido, en la ciudad de Santiago, a más de 450 expertos relacionados con el control de las cuentas públicas procedentes de casi todas las comunidades autónomas.

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Aspecto de la mesa principal del Congreso celebrado en Santiago de Compostela a finales del mes de mayo.

De acuerdo con este directivo, sólo en Atención Especializada se contabilizan 77 millones de visitas a las consultas externas de los hospitales, con una frecuentación de 1.718 consultas anuales por cada mil habitantes. Las cifras son todavía más elevadas si se repara en el primer nivel asistencial: 266 millones de consultas y una frecuentación de 8,6 por habitante y año.

Rubial Bernárdez dio algunas razones culturales que explican por qué se recurre en exceso a este tipo de asistencia: entre otras, la “patologización” de la vida cotidana; el “sistema sanitariocéntrico”, el paciente “hospitalófilo” o la “escasez de cultura evaluadora en el sistema sanitario”. También citó causas “estructurales” como la “dependencia de la tecnología”, la orientación de los hospitales a los enfermos agudos (cuando abundan los crónicos) o la “deficiente conexión entre los profesionales”. Y, en tercer lugar, razones derivadas de la propia asistencia como el “acceso ilimitado” que ofrece el SNS, los sistemas de citación (que, aseguró, son “mejorables”) o, en fin, la “cronificación de los enfermos agudos”.

Como medidas de abordaje del problema, Rubial Bernárdez insistió en el desarrollo y fomento de las TIC y de la Telemedicina; el desarrollo de áreas clínicas; la “gestión clínica como responsabilidad deontológica” o la promoción de Centros de Alta Resolución para aproximar la asistencia al ciudadano. No escapó a su análisis, asimismo, el cambio de cultura entre los trabajadores sanitarios, de modo que se premie la labor a partir de los resultados.

En el acto participaron, entre otros, el presidente del Tribunal de Cuentas, Manuel Núñez Pérez; la consejera de Hacienda, Marta Fernández Currás; el presidente de la Diputación de A Coruña, Salvador Fernández Moreda; el presidente general del Colegio de Economistas de España, Valentín Pich Rusell; el presidente de la Fundación Fiasep, Miguel Ángel Cabezas de Herrera Pérez; y el consejero Mayor del Consejo de Cuentas de Galicia, Antonio López Díaz.

Núñez Pérez presidió el acto de apertura del Congreso y defendió el control externo como “lanza clave” para conseguir “gestiones sólidas, transparentes y eficaces”, y para garantizar el “buen gobierno”, asegurando que la multiplicación de los centros de control “dificulta la visión de una realidad pública única, diluyéndose el régimen de responsabilidad de las instituciones públicas”.

Durante su intervención, el máximo responsable del Tribunal de Cuentas afirmó que la “transparencia y la eficacia, así como la regularidad y la claridad en las cuentas públicas deben de ser los pilares de actuación de las administraciones públicas”, defendiendo al mismo tiempo la labor de los órganos de control y su independencia.

Para Núñez Pérez, el “complejo marco del sector público, junto con la actual situación de crisis económica y financiera” produce un “vertiginoso deterioro de las cuentas públicas” y hacen necesario establecer “nuevos mecanismos de control cuantitativo y cualitativo”. También llamó a la responsabilidad de los órganos fiscalizadores, Tribunal de Cuentas, órganos de control externos de las autonomías e intervenciones generales, para que contribuyan con sus informes técnicos y recomendaciones a la mejora de la gestión pública y a “erradicar las zonas de impunidad favorables a la corrupción”.

En este sentido, Núñez Pérez indicó que los órganos de control no deben limitarse a los “controles expost” y tienen que “adecuarse a la actualidad a través de la función de alerta que les corresponde”. Y les recordó a los congresistas que la “transparencia” es la principal fuente de credibilidad y confianza, “imprescindible para salir de la actual situación de crisis”.

Miguel Ángel Cabezas de Herrera Pérez, responsable de la Fundación organizadora del Congreso, afirmó por su parte que “más importante que la profunda crisis económica que padecemos es la crisis de valores y el entrenamiento del valor del dinero, factores que sin duda fueron los que nos llevaron a la actual situación”.

El papel del auditor en esta crisis de valores –añadió- debe ser de puente entre las administraciones públicas y los ciudadanos, actuando de algún modo como faro moral que despierte la conciencia ética y moral de los gestores de las administraciones”. Cabezas de Herrera finalizó agradeciendo al Consejo de Cuentas de Galicia la “excelente” labor realizada en los previos de esta reunión nacional.

La consejera de Hacienda, Marta Fernández, advirtió de la necesidad de implantar nuevas formas de gestión del público basadas en la “eficacia y eficiencia”, aspectos éstos “más necesarios que nunca en un contexto de crisis económica”. Se mostró además esperanzada en que “la crisis nos ofrezca la oportunidad de encontrar nuevas fórmulas eficaces de gestión de los fondos públicos”; y destacó que cabe “aprender a gastar bien, evaluando los resultados obtenidos y dejar de lado los manuales”, para evitar que los ciudadanos sigan percibiendo que “es mayor el esfuerzo impositivo que realizan que os servicios públicos que reciben”.

En el acto inaugural, el presidente general del Colegio de Economistas de España, Valentín Pich, habló de la necesidad de buscar medidas y mecanismos para explotar todo el potencial que tiene la auditoría privada y establecer “una colaboración público-privada” en materia de gestión de los fondos públicos. Todo esto, dijo, con el objetivo de “hacer este país mellor, mayor y más eficiente”.

Por su parte, Salvador Ferández Moreda manifestó el esfuerzo de la administración provincial coruñesa para mejorar su modelo de gestión económico-financiera pública, para convertirla en un “ejemplo de cumplimiento de los principios de legalidad, eficacia, eficiencia y buena administración”. En este sentido, destacó el impulso y la promoción, por parte de la institución provincial, de un “Plan de Auditorías consistente en la utilización de las técnicas auditoras por muestreo y el control de expedientes de concesión, justificación y pago de subvenciones”.

Necesidad de cambiar las políticas en un panorama de incertidumbre

El catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, Joan Subirats, abrió el programa científico del IV Congreso Nacional de Auditoría en el Sector Público, con una conferencia magistral sobre gobernanza y gestión pública en un escenario de crisis y de cambio de época.

Subirats defendió “la necesidad de cambiar la política y la manera de gestionar esas políticas”, desde la defensa de la propia política como “el mejor mecanismo para resolver de forma pacífica y consensuada el conflicto de intereses y las dificultades para poder decidir alrededor de los problemas que genera la convivencia”.

Para lo académico, el cambio productivo, social y familiar de estos últimos años, de caballo entre la revolución tecnológica y de la globalización, “fue el que descolocó el entramado político-institucional, haciendo entrar en crisis las formas tradicionales e institucionales de hacer política, de tomar decisiones y de gestionar las políticas”.

En este sentido, Subirats indicó que estamos en un panorama de incertidumbre, “sin demasiadas certidumbres sobre el lugar en el que nos encontramos, ni mucho menos sobre el sitio al que nos dirigimos”. El profesor también indicó que “en el cambio de época en el que estamos es necesario cambiar la forma de hacer política y el diseño, formato y gestión de las políticas públicas que construimos a lo largo de estos últimos treinta años”.