Enfermería directiva

EXPERTOS DE TODO EL CONTINENTE SE REÚNEN EN MADRID

Una Red Europea velará por que se cumpla la directiva de accidentes biológicos


El Consejo General de Enfermería propone la creación del Observatorio Europeo de Bioseguridad

Redacción. Madrid / En el segundo día del mes se ha clausurado en Madrid la I Cumbre de Bioseguridad que ha reunido, en la sede del Consejo General de Enfermería, a expertos de toda Europa en materia de bioseguridad para analizar en profundidad la directiva europea para la prevención de las lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector hospitalario y sanitario.

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Ian Lindsley, miembro de la Red Europea de Bioseguridad; Cliff Wiliams y Máximo González Jurado, copresidentes de la Cumbre Europea de Bioseguridad.

Esta cumbre ha coincidido con la publicación, el 1 de junio y en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE), de esta nueva directiva europea, impulsada desde España y procedente de la Comisión Europea, que obliga a todos los países a implantar material de bioseguridad en sus sistemas sanitarios.

Se trata de material punzante, como lancetas, jeringuillas, vías intravenosas, etc., que contiene un mecanismo que anula la aguja inmediatamente después de su uso y que evita, en más del 80 por ciento de los casos, el riesgo de pinchazos accidentales.

Para conmemorar el gran avance que supone esta legislación para la seguridad de los profesionales y para la asistencia a los pacientes, se ha instaurado el 1 de junio como Día Europeo de la Bioseguridad, fecha que coincide tanto con la publicación en el DOUE de esta nueva normativa, como con la celebración de esta primera cumbre internacional.

Como ha recordado Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), “deberían ser 365 días de bioseguridad, pero tenemos que empezar por alguno”. De tal forma que, el próximo 1 de junio de 2011 se celebrará este primer día europeo, junto con la II Cumbre Europea de Bioseguridad, que tendrá lugar en la ciudad belga de Lovaina.

Tal y como ha recordado el presidente de los 250.000 enfermeros que trabajan en España, en su discurso de clausura, con la aprobación y publicación de esta directiva “solo se ha cumplido el primer objetivo: qu e se exija legalmente la obligatoriedad de los dispositivos de bioseguridad. Se abre así un largo camino, que exigirá el esfuerzo y colaboración de todos, para que esta directiva se trasponga al ordenamiento interno de todos los miembros de la Unión Europea y se aplique de forma efectiva en todos los países”.

Por ello, y para contar con la colaboración internacional, se ha instaurado una Red Europea de Bioseguridad, como vehículo de intercambio de información “abierta y disponible para todos”. Su primer objetivo “será garantizar la adecuada trasposición de la directiva y su aplicación efectiva en todos los países, de tal forma que los más avanzados en materia de bioseguridad, como el Reino Unido o España, puedan ser tomados como ejemplo de buenas prácticas para otros países y, entre todos, lograr que los dispositivos de bioseguridad sean una realidad en los sistemas sanitarios, públicos y privados, de toda Europa”.

Observatorio Europeo de Bioseguridad

Como complemento a esta red europea virtual, que nace con un claro espíritu colaborativo y participativo, desde el Consejo General de Enfermería se ha propuesto la creación de un Observatorio Europeo de Bioseguridad que se encargaría de ayudar tanto a la trasposición interna de la directiva al derecho interno de cada país, como a su implementación práctica, con políticas de información y concienciación, tanto de las autoridades políticas como de los propios responsables sanitarios. Este observatorio también se encargaría de establecer estándares básicos de seguridad y calidad, a través de la elaboración de guías de buenas prácticas, así como de la homologación tanto de los conceptos como de los propios dispositivos de bioseguridad.

Este organismo también sería el encargado de elaborar tanto un repositorio informativo, con la situación actual de cada estado miembro de la Unión Europea, como un repositorio científico, que sirva para justificar la necesidad de la bioseguridad desde la experiencia vivida por otros países que ya han implantado estas medidas. Lo que también contribuirá a dar apoyo y respaldo a la Comisión Europea en su análisis del cumplimiento de la directiva. Por último, también trabajará para que en la futura directiva de cualificaciones profesionales, actualmente en fase de debate, se incluya la bioseguridad dentro del curricula universitario de enfermería.

Los pinchazos en cifras

En España se declaran una media anual de 30.000 accidentes percutáneos (pinchazos accidentales) que conllevan riesgo de transmisión de infecciones vía hemática. Sin embargo, la infradeclaración de estas exposiciones está estimada en un 60 por ciento, por lo que los accidentes reales ascenderían a muchos más casos.

El presidente del Consejo General de Enfermería recordó que, de todos los accidentes registrados, la Enfermería declara el 46,3 por ciento de los accidentes percutáneos. También puso de manifiesto que, de cada cien exposiciones accidentales declaradas de profesionales sanitarios, una de cada diez se expone al contagio con el virus de la hepatitis C; uno de cada 20 se expone al contagio con el virus de inmunodeficiencia humana (con el riesgo de contraer el sida); y uno de cada 50 se expone al contagio con el virus de la hepatitis B. Esta situación se ve agravada, además, porque el estrés ocasionado por factores laborales también incrementa las posibilidades de accidentes por inoculaciones.

Para González Jurado, tal y como indican los estudios realizados por los expertos del Consejo General de Enfermería, “la aplicación con carácter general de las medidas preventivas para evitar este tipo de accidentes supondría la reducción de los riesgos en un 85 por ciento, y un ahorro para el sistema sanitario en torno al 73 por ciento frente a los costes derivados de los pinchazos sufridos de forma accidental por el personal sanitario”.

La intensa campaña a favor de los dispositivos de bioseguridad llevada a cabo desde el Consejo General de Enfermería de España ha permitido que ya sean cinco las comunidades autónomas que han aprobado una norma en la que implantan, de forma obligatoria, este tipo de dispositivos en la sanidad pública que gestionan. Dichas autonomías son, por orden cronológico de aprobación de la norma: Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares, Galicia y Navarra.

Se da así la circunstancia de que los enfermeros que trabajan en los sistemas sanitarios de estos territorios lo hacen con seguridad casi absoluta, mientras que los que prestan su asistencia en alguna de las doce comunidades restantes deben exponerse cada día al riesgo de pinchazo accidental.