Enfermería directiva

JESÚS SANZ VILLAREJO. PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE DIRECTIVOS DE ENFERMERÍA (ANDE)

“Si no hay transparencia con los medios, las cosas terminan por aflorar”


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Javier Barbado. Madrid. Este enfermero y directivo lleva seis años como máximo representante de ANDE, lo que significa que ha merecido la confianza de los suyos en al menos tres ocasiones. La próxima cita electoral del colectivo tendrá lugar en las 21º Jornadas Nacionales de Supervisión de Enfermeras Gestoras, que este año se celebran en mayo en la ciudad de Bilbao. Otro encuentro reciente del grupo celebrado en el Hospital Infanta Sofía de Madrid, ha servido para analizar nuevas realidades del gremio, como las funciones de los enfermeros en las comunidades de Madrid o Valencia. El entrevistado defiende que el fin esencial de la asociación que preside pasa por garantizar la presencia del enfermero en la toma de decisiones estratégicas, algo para lo que, en su opinión, este profesional atesora formación más que suficiente.

¿Desde cuándo preside ANDE? ¿Puede hacernos un recordatorio de la historia de la agrupación?

ANDE tiene unos 23 años de existencia (nació en 1987). Hubo una agrupación previa que, después, transformamos en asociación, y en la que yo también participé. Dirijo ANDE desde hace seis años. Estuve, pues, en el grupo que fomentó la asociación. Por aquel entonces estaba en Enfermería del Hospital Clínico de Valladolid. Fui vocal de Castilla y León. En otra etapa, fui secretario de la asociación y, por fin, presidente. Lo cierto es que he pasado por distintas fases en la Junta directiva.

¿Cada cuánto se celebran elecciones?

La Junta directiva celebra elecciones cada dos años. En concreto, celebramos proceso electoral en Bilbao el próximo mes de mayo, durante la vigésimo primera edición de las Jornadas Nacionales de Supervisión de Enfermeras Gestoras.

¿Qué grado de poder e influencia posee la junta directiva?

La Junta directiva nació para dar respuesta a lo que era el mapa político de la gestión sanitaria en España. Aunque la sanidad no estaba transferida a muchas comunidades autónomas, disponíamos ya de un vocal en cada una de ellas (la persona que representa a la asociación en cada una).

La Junta se reelige al cien por cien cada dos años. No es como en otras sociedades, en las que se reelige el cincuenta por cien de la junta de manera alternativa. En nuestro caso, se presenta toda la junta a la reelección, cada dos años.

La reelección, ¿se hace en el contexto de esa jornada?

Estas jornadas constituyen el acto más relevante de cuantos realizamos. Es el único foro específico para hablar de gestión de Enfermería. Normalmente, venimos convocando, en los últimos años, a entre 1.100 y 1.200 enfermeras gestoras. En ese foro convocamos nuestra asamblea ordinaria; hay reunión de junta directiva y, cuando toca, también en ese foro convocamos elecciones. Entendemos que, con la gente allí reunida, es el lugar adecuado para realizar actividades más específicas de la asociación.

Entre los fines de ANDE, ¿figura la defensa de un modelo específico de gestión de la sanidad?

Nosotros apostamos por la profesionalización de los directivos de Enfermería, y organizamos todas nuestras actividades para avanzar en esta línea. Somos una asociación científica y, por tanto, hay determinados temas en los que ni podemos ni debemos entrar.

En principio, teniendo en cuenta que hay diecisiete modelos organizativos, y que tenemos diecisiete comunidades autónomas, aunque haya planteamientos comunes, resulta lógico que, en cada una, se adopten soluciones de gestión que den lugar a organigramas distintos. No entramos a discutir lo que son los modelos organizativos que puede adoptar una institución pública o privada.

Pero consideran necesaria la presencia de las enfermeras en la gestión.

Nosotros sí planteamos la necesidad de las enfermeras gestoras para que participen en la toma de decisiones estratégicas. Es decir, no decimos que tenga que haber una dirección de Enfermería o una coordinación concretas (por ejemplo, no decimos nada respecto a que se implante o no una estructura de área única en Madrid, pero sí que, una vez que se implante, haya enfermeras dedicadas a la gestión en esa estructura que participen en la toma estratégica de decisiones, a la hora de decidir cómo se determina en la práctica esa estructura, cómo se organizan los servicios… Por ejemplo hay un producto impartido por enfermeras, el de los cuidados, que en consecuencia debe estar dirigido por ellas.

Los enfermeros hemos demostrado que tenemos suficiente formación y experiencia, y hemos ejercido tareas de gestión, con liderazgo y compromiso con las instituciones. La profesionalización iría en esa línea, no en decidir sobre una dirección, o sobre una coordinación, o sobre si hay un modelo organizativo u otro. En los diferentes modelos existentes, hay enfermeras que son directoras asistenciales, alguna enfermera gerente, hay hospitales en los que la dirección de Enfermería también coordina Primaria y Especializada.

En ese sentido, siempre defenderemos que las enfermeras estén presentes no sólo en las instituciones, sino también en los servicios centrales. Y lo haremos, fundamentalmente, por una defensa del modelo, y por una defensa no tanto de los intereses de los profesionales, en el sentido corporativista, sino por la propia capacidad del sistema de sostenerse. Eso hará que las decisiones lleven consigo una opinión, un correctivo, por parte de un importante colectivo de profesionales, de las necesidades y estrategias que día a día hay y que son necesarias…

¿Cómo ve la repercusión del Plan de Bolonia al enfermero?

Estamos viviendo, en estos momentos, la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Esto, para las enfermeras, está siendo una buena noticia. Desaparecen las diplomaturas para las enfermeras, los fisioterapeutas, los podólogos… Y todas las titulaciones pasan a ser grados de cuatro años. En principio, por tanto, los títulos –no los profesionales– tendrán el mismo nivel. Se da así cabida a una vieja reivindicación del colectivo profesional.

Desde del punto de vista legal, las competencias profesionales que tiene una diplomatura en Enfermería y las que tiene (o tendrá) un grado son las mismas. Por lo tanto, los mismos profesionales van a seguir ejerciendo las mismas funciones. Otra cosa es que las enfermeras van a poder acceder directamente a másteres y doctorados en asuntos relacionados con la Enfermería (hasta ahora no podía haber doctoras diplomadas en Enfermería –sí las hay doctoradas en otras disciplinas–).

El colectivo médico parece haber logrado que se reconozca su carrera como máster. Ustedes están satisfechos con la situación en que les deja el proyecto europeo, ¿no es así?

Sí. Alcanzar el grado supone para nosotros lograr un objetivo que llevábamos persiguiendo hace mucho tiempo. El hecho de que haya en el futuro enfermeras que puedan acceder al doctorado, hará que se cree una masa crítica muy bien formada que redundará en un beneficio de la población y del sistema sanitario.

A finales del año pasado, el Hospital Infanta Sofía de Madrid acogió un encuentro anual de la asociación, que llevó por título Gestión Enfermera: nuevos retos organizativos. Allí se habló de la creación de la dirección de Atención Continuada en todos los hospitales. ¿A qué conclusión se llegó?

En el foro se abordaron muchos asuntos, como los nuevos modelos de gestión o cuál es el papel que podemos desarrollar los enfermeros en los nuevos modelos organizativos, algo que se ha llevado a la práctica en algunos sitios.

En cuanto a la Atención Continuada, entroncaría con el planteamiento que decía antes: si se van a abordar o no aspectos relacionados con el cuidado y la asistencia de los pacientes por parte de las enfermeras. Da igual cuál sea el nombre. Al final lo importante es la capacidad en la toma de decisiones estratégicas.

¿Cómo son las relaciones de los directivos de Enfermería con los sindicatos y otros agentes?

Aquí hay que establecer un doble planteamiento. Por un lado, cuanto se refiere a las relaciones estratégicas en lo que tiene que ver con las grandes decisiones que, de algún modo, reivindica o vive la profesión. Y ahí hemos favorecido sinergias y relaciones con sindicatos, asociaciones, colegios (como el famoso tema de la licenciatura o, hace unos años, la denominación de enfermera en el diccionario de la RAE), el tema de la prescripción enfermera… En ese nivel las relaciones son cordiales, fluidas y hay acuerdos en los asuntos estratégicos para la profesión.

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El entrevistado, en un acto público.

Por otra parte, y como es lógico, en el día a día los sindicatos tienen que cumplir con sus objetivos e intereses de defensa de los trabajadores; la dirección, por su parte, tiene que gestionar las instituciones. Y ahí, en el día a día y como no puede ser de otra manera, se darán puntos de encuentro y de desencuentro. Yo, en principio, diría que las relaciones son buenas. Pero hay varios niveles. En lo que es la asociación como tal, las relaciones son cordiales y, de hecho, muchos representantes sindicales participan en nuestros foros; nos invitan a que hablemos en los suyos… En los grandes asuntos estratégicos hay acuerdos.

Supongo que esos acuerdos predominan con Satse.

Nosotros también mantenemos buenas relaciones con CCOO y con UGT. Pero sí, sin duda tenemos una excelente relación con Satse como asociación.

¿Con qué gremios diría que se llevan mejor, aparte de los sindicatos: administraciones, gobiernos, asociaciones de pacientes, sociedades científicas..?

[Risas] En principio –y no es una respuesta que quiera ser políticamente correcta, sino que responde a una línea estratégica que tenemos clara y que yo, como presidente, sé ejercer de una manera clara–, si queremos cumplir nuestra función como Junta directiva, partimos del planteamiento de llevarnos bien con todo el mundo. O, al menos, de mantener relaciones fluidas con más o menos todo el mundo. De hecho, los directivos muchas veces somos Administración y somos una asociación científica. Por lo tanto, tenemos que relacionarnos con todos los interlocutores sociales. Puede haber, pues, discrepancias, pero yo no diría que nos llevamos mal con nadie.

En unas jornadas recientes que organizó Sanitaria 2000, quedó patente que, en el gremio de los directivos de la salud, se respira cierta dificultad a la hora de relacionarse con los medios. Uno de los ponentes concluyó que lo aconsejable para los directivos es mantener una comunicación fluida “de puertas adentro” del hospital, pero no “de puertas afuera”. Incluso la Defensora del Lector del diario El País, reflejó la crítica de algunos colegas periodistas en este sentido.

Creo que, en esta sociedad en la que vivimos en la que los medios tienen una gran trascendencia, y en la que los profesionales demandamos cada vez más información, eso es algo absolutamente imprescindible. El que haya una comunicación fluida es un objetivo necesario e imprescindible desde mi punto de vista. Obviamente, las personas podemos hacer que las cosas sean mejores o peores, pero yo, como institución, defiendo que las relaciones tienen que ser fluidas y que tiene que haber transparencia. Porque, al final, si no hay transparencia, las cosas terminan por aflorar. Al fin y al cabo, todos jugamos nuestro papel, y vosotros tenéis que informar.