En primera persona

MARTÍN HERNÁNDEZ-PALACIOS, DIRECTOR GENERAL DE ALITER

“Hay que humanizar los hospitales”


Las escuelas de negocios constituyen una manera de que el científico acceda al mundo empresarial

Javier Barbado / La formación es una baza de la que el sector biotecnológico está muy necesitada en España, donde existe una considerable demanda en un campo de cariz innovador por naturaleza. Así lo intuyó hace más de una década el entrevistado, que es el creador de Aliter, adverbio latino con el que se da a entender que esta escuela de negocios hace las cosas “de otro modo”. Pero el centro no sólo debería interesar a recién licenciados en disciplinas universitarias puramente científicas, sino también a profesionales del sector sanitario, incluidos los directivos y altos cargos, que pueden aprender aquí habilidades de liderazgo y manejo de equipos de personas.

Usted es el fundador de la escuela de negocios Aliter. ¿Cuándo nació este proyecto y con qué objeto?

Nace en 1999 y es una escuela de negocios independiente. En efecto, soy el socio fundador. Aliter es un adverbio latino que significa “otro modo”. Eso significa independencia, apuesta por la creación empresarial y por la innovación. Apostamos por ámbitos muy específicos como la biotecnología y la nanotecnología, y también nos interesamos por las relaciones internacionales, ámbito que unimos al comercio exterior. Se trata de una encuesta independiente e innovadora con ganas de aportar empresarios a la sociedad.

El perfil del alumno que acude a Aliter es el de un licenciado en una carrera científica que desea que su vida profesional tenga relación con la empresa. ¿No es así?

Sí, efectivamente. Nuestro perfil más habitual, en el máster de Biotecnología, es el de licenciados con una formación excelente desde el punto de vista técnico. Suelen ser biólogos, químicos… muy buenos profesionales que, sin embargo, desconocen todo lo relacionado con el mundo empresarial, las finanzas, biotecnología, relaciones con la Unión Europea o incluso marketing jurídico.

Esa mezcla da muy buen resultado para poder trabajar en empresas como Zeltia u otras del sector biotecnológico, incluso pequeñas.

¿Cuántos alumnos reciben clases en la escuela? ¿Hacen un seguimiento sobre cómo les ha ido tras superar el máster?

El número de alumnos es de alrededor de 200, teniendo en cuenta que también hacemos cursos para directivos los fines de semana. Respecto a la otra pregunta, ahora comienza la 19ª promoción del Máster en Biotecnología. Normalmente tenemos varios grupos de este máster, de modo que ya es un número considerable de alumnos.

En efecto, tenemos un departamento que hace un seguimiento de los alumnos. Es un trabajo bastante arduo porque van cambiando de ámbito. Lo que hacemos es un encuentro con ellos, además de la Asociación de Antiguos Alumnos. Aparte de eso, colaboran con nosotros habitualmente.

¿Cuáles son las fuentes de financiación de la escuela?

Los alumnos. No tenemos casi nada de financiación pública. Creo que es bueno que los empresarios sepan que la financiación es algo con lo que se no puede contar para lanzar un proyecto empresarial. De modo que la financiación proviene de la matrícula de los alumnos en un 95 por ciento.

Ha hablado de un máster en habilidades directivas los fines de semana. Este periódico se dirige a gerentes sanitarios. ¿Les podría interesar este tipo de formación?

En todos los másteres que impartimos en Áliter, con independencia del origen de la formación técnica de la persona, se imparten una serie de asignaturas obligatorias como, por ejemplo, oratoria o, también, habilidades directivas. Entendemos por éstas negociación, trabajo en equipo, motivación, ética, liderazgo, inteligencia emocional, gestión del tiempo…

Esa formación no sólo es apta, sino imprescindible para el mundo sanitario. También tenemos un curso sobre habilidades directivas y música en el que, además de explicar la importancia de la música para el desarrollo individual de la persona, vemos cómo el trabajo en equipo puede hacerse a través de ella.

Hay hospitales y fundaciones sanitarias que nos pueden solicitar, en efecto, una formación específica. Yo incidiría en aspectos como la inteligencia emocional. Al fin y al cabo, lo que se hace es gestionar a personas. Pienso que hay que humanizar los centros de trabajo, llámese hospital llámese multinacional.

Si no lo he entendido mal, un médico que desee acceder al ámbito de la gestión puede encontrar aquí una formación que le sea útil.

Si, por supuesto. Siguiendo con la impronta de la innovación, con la que nos gusta que nos identifiquen, acabamos de realizar un máster de nanotecnología, que sin duda también interesa a los médicos. La nanomedicina es una parte muy importante dentro del sector biotecnológico.

No obstante, creemos que para dirigir un sector como el de la biotecnología hay que analizar muchos campos, no sólo el médico. En todo caso, esas habilidades directivas con necesarias tanto para un abogado como para un médico.

Desde un observatorio como puede ser esta escuela, ¿cómo se contempla la biotecnología en España? ¿Se ha viso mermada la inversión por la crisis económica?

Aliter es una atalaya independientes que puede ser muy interesante para calibrar el estado del sector biotecnológico. Los profesores tenemos información continua de los ex alumnos, realizamos seminarios, tenemos un foro para fomentar el capital riesgo y la inversión en tecnología… Hace poco hicimos unas jornadas sobre salidas profesionales en el sector de la biotecnología en colaboración con el CSIS [Consejo Superior de Investigaciones Científicas] y con el CIB [Centro de Investigaciones Biológicas], acabamos de editar un anuario que recoge algunos ámbitos del sector…

Hay una crítica (no es mi opinión: basta con leer la prensa) bastante dura hacia los recortes que se han hecho en I+D+i. Así lo denuncia la confederación de científicos, muy preocupada con estos recortes, máxime en una situación como ésta en la que esa inversión se revela fundamental para salir de la crisis. Nos parece bien que se arreglen aceras o polideportivos, pero lo que se necesita realmente es invertir en I+D+i.

El Consejo Interterritorial celebrado a mediados de marzo aprobó un recorte del gasto sanitario en algunas parcelas. ¿Vivimos, pues, un momento crítico para la biotecnología española?

Insisto en que no lo digo yo, sino las personas interesadas en recibir fondos (los investigadores). Y le remito a palabras del presidente de Asebio o de gente del CSIC que se manifiesta en la calle contra ello.

Respecto a lo decidido en el Consejo Interterritorial, se ha llegado a plantear una compra conjunta de medicamentos a escala nacional. En consecuencia, se trata de un problema de gestión y de gasto de dinero en medicamentos y de crisis que afecta a todos los ámbitos, no sólo al sanitario.

Hace poco se ha celebrado el Congreso de Bio-Europe Spring en Barcelona. Según apuntan algunos medios como conclusión del encuentro, España ha dado un salto cualitativo y cuantitativo en investigación biomédica, pese a que faltan gestores e inversores privados. Se puede deducir de esto que tienen demanda en la escuela…

Efectivamente. Eso que tan acertadamente plantea lo estamos haciendo desde hace diez años. En primer lugar, apostar por un sector como el biotecnológico en el que no se contaba con la parte empresarial. Y, por otra parte, el tiempo nos da la razón.

Al principio, cuando a un científico se le decía que debía estudiar acerca de patentes, capital riesgo o financiación no lo entendía. Ahora muchos de ellos trabajan en una agencia de propiedad intelectual, o en un despacho de abogados asesorando a financieros… No obstante existen científicos a los que no les gusta el mundo empresarial, porque consideran que no les compete.

Pero hay que patentar y hay que lanzarse al mundo empresarial. Además nutrimos a las empresas de profesionales que pueden trabajar en el departamento de marketing o en el departamento institucional, y que tienen una formación técnica añadida que les permite formar parte en cualquier momento de proyectos de I+D+i.

Un estudio de la Fundación Cotec revela que España pierde productividad respecto a Europa desde 1995. Aunque se observa una convergencia en rentabilidad per cápita cuando se compara la economía española con la de otros países, también se detecta una divergencia en la capacidad productiva. Entre otras cosas, el informe concluye que debe gastarse más en I+D+i… ¿Está de acuerdo con el estudio?

El informe de la Fundación Cotec es un referente en el sector. Estoy totalmente de acuerdo con la mayoría de sus conclusiones. Está claro que hay que analizar el problema de la productividad, que tiene que ver con los horarios laborales y la conciliación. Hay que ser mucho más flexibles en el ámbito laboral, tanto en lo concerniente a la contratación como en lo que se refiere a los horarios. Más flexibilidad para que se pueda conciliar. Aquí también nos encontramos con el absentismo laboral, muy elevado en España, la poca productividad y motivación y la excesiva dependencia del ámbito público.

¿Ve a España competente en tecnología sanitaria?

Creo que sí. Tiene brillantísimos profesionales, a veces incluso saturados de trabajo en el mundo de la Medicina. Pero veo una cierta aversión al riesgo. La imagen del empresario no está muy bien considerada en la sociedad. Falta innovación, pararse y crear más spin off y empresas.

Aliter ha organizado el pasado mes un seminario en Brasil sobre oportunidades para el sector biotecnológico. ¿Hasta qué punto las biotecnológicas tienen futuro en ese país?

No solamente las biotecnológicas. Uno de los grandes problemas que tiene España es la balanza comercial, con lo cual las empresas que quieran crecer y consolidar su desarrollo (como están haciendo algunas multinacionales muy importantes españolas) tienen que salir al extranjero (en este caso Brasil). Lo que analizamos, precisamente, es si hay que salir o no.

Brasil es un mercado muy importante, con una gran proyección. Primero, por tanto, hay que analizar el mercado y ver qué han hecho otras empresas. Por esa razón hemos invitado a empresas del sector biotecnológico para que nos cuenten cuál ha sido su experiencia, y también qué recursos financieros y apoyos existen para poder salir al extranjero. Contamos para ello con la Cámara de Comercio, para que nos diga: “Si ustedes quieren salir al extranjero, por ejemplo a Brasil, habrá que analizar cómo está el país, su contexto político…”. Es decir, conocer en profundidad su estabilidad económica y política, sus perspectivas, seguridad jurídica…

¿Cuáles son los proyectos a largo plazo de la escuela?

Tenemos como proyecto consolidarnos en biotecnología. Nos hemos diversificado mucho: empezamos con un máster para recién licenciados y ahora también tenemos el máster de fines de semana para formar a científicos que quieren conocer la parte empresarial. También firmamos un convenio con la Universidad de Alcalá parea un proyecto sobre biotecnología.

Nuestra apuesta principal es la nanotecnología. Pensamos que es el futuro. Estamos apostando fuerte por ese ámbito económico en el que tenemos mucho retraso con respecto a otros países como, por ejemplo, Estados Unidos. También apostamos por la formación de la mujer. Se debe equiparar su formación a la de los varones. Se deben dar facilidades para conciliar desde el punto de vista familiar. Nosotros tenemos un programa para mujeres directivas, que se llama Mujer y liderazgo, en el que apoyamos muchísimo su labor en la empresa.