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LOS SINDICATOS MÉDICOS ENCIENDEN “LAS ALARMAS” ANTE EL NUEVO DESAFÍO

La Comisión Europea plantea de nuevo las 65 horas laborales


Podría discutirse una vez más si se computan o no las guardias como tiempo de trabajo

Javier Barbado. Madrid / La Comisión Europea ha elaborado un documento, hecho público la tarde del miércoles 24 de marzo y al que ha tenido acceso Publicación Médica de Directivos de la Salud, en el que se dirige al Parlamento y al Consejo comunitarios para proponer una revisión de la jornada laboral de los trabajadores, es decir, vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de alargar los horarios hasta un máximo de 65 horas semanales.

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John Monks, secretario general de la ETUC.

El Parlamento bloqueó, el pasado 17 de diciembre, la normativa que permitía esa ampliación del tiempo de trabajo, aprobada en junio por los ministros de Trabajo de los países de la Unión Europea, con el voto en contra de España. La Eurocámara exigió además que se considerara parte de la jornada la totalidad del tiempo de guardia, incluido el periodo inactivo, lo que afecta en especial a profesionales como los médicos.

Asimismo, la resolución parlamentaria que dio a conocer el esfuerzo de políticos como el socialista Alejandro Cercas por frenar las pretensiones de Bruselas para permitir las 65 horas de trabajo a la semana, daba paso a un nuevo periodo de negociación de 90 días (denominado conciliación) entre el Parlamento y el Consejo al cabo del cual, de no haber acuerdo, decaería el texto.

Casi cien después, la Comisión ha dado paso a la “primera fase de consulta” de las partes interesadas en debatir el artículo 154 del Tratado de la Unión Europea, y emplaza así a revisar la vigente directiva sobre horarios de trabajo.

Para argumentar sus intenciones, la Comisión expone en su informe las razones por las que considera conveniente replantear esos horarios manteniendo como “objetivo primordial” la “protección de la salud y la seguridad de los trabajadores”.

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El eurodiputado Alejandro Cercas.

Así, analiza en un preámbulo las “tendencias y perspectivas” en el mundo laboral actual, como la “progresiva” desaparición de estándares en la organización individual del tiempo de trabajo, la polarización de los horarios laborales entre distintos grupos de trabajadores –aumento de los que se rigen por jornadas parciales cuando, de manera simultánea, el diez por ciento de la población activa europea “todavía trabaja más de 48 horas a la semana” y “cera del siete por ciento de todos los empleados ejerce múltiples oficios”–, y una “reducción general de la totalidad del tiempo laboral”, dado que el promedio de horas trabajadas a la semana en la Unión Europea “ha disminuido de 39 horas en 1990 a 37,8 en 2006”, según datos de la Cuarta Encuesta Europea sobre Condiciones de Trabajo.

Acto seguido, el documento glosa las principales bazas que, de acuerdo con la Comisión, han de estudiarse con el fin de “identificar cuál de estas disposiciones necesita ser adaptada, simplificada o clarificada”. En concreto, las horas de trabajo, las guardias localizadas y la flexibilidad en el promedio de horas de trabajo semanales y en el cálculo de periodos mínimos de descanso diarios y semanales.

Por último, el informe aclara que la Comisión explorará los diferentes puntos de vista que recoja en esta primera fase de la consulta, y decidirá después si es o no aconsejable que la Unión Europea tome cartas en el asunto. Asimismo, emplaza a una segunda fase en el caso de que lo juzgue procedente, en la que consultará a las partes interesadas de la comunidad europea y que podrá incluir propuestas concretas para pasar a la acción.

La respuesta de los sindicatos

Por su parte, la Federación Sindical Europea de Servicios Públicos (EPSU) ha respondido de inmediato a la consulta de la Comisión por medio de un comunicado que ha llegado a la redacción de este periódico y en el que se cita, a su vez, a la Confederación de Sindicatos Europeos (European Trade Union Confederation, ETUC).

La ETUC recuerda que, cuando la Comisión se dirigió a ella en 2004 en los mismos términos que ahora, le expresó su intención de “esperar propuestas” para una solución negociada sobre “las necesidades de los empresarios y los trabajadores”, y que ésa continúa siendo su pretensión en este momento.

Para su secretario general, John Monks, “existe una claro nexo entre los horarios de trabajo extensos o irregulares, y el aumento de problemas de salud relacionados con el trabajo. Aunque el mundo del trabajo ha cambiado, esta evidencia no lo ha hecho desde la primera legislación sobre horarios laborales, no al menos desde que debatimos por última vez la revisión de la directiva sobre este asunto. La protección de la salud y las seguridad de los trabajadores debe continuar siendo el objetivo primordial de cualquier revisión de la directiva sobre horarios laborales. Esto tiene una importancia crucial para todos los trabajadores, pero en particular para aquellos a los que el ejercicio de su oficio afecta a las vidas de terceras personas, por ejemplo los que trabajan en sanidad o en el transporte”.

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Carlos Amaya, vicepresidente de FESM.

Además, la ETUC se muestra muy crítica con la forma en que la Comisión ha velado por el cumplimiento de la directiva vigente sobre la materia, “en claro contraste” con su actitud frente a la jurisprudencia igualmente establecida en otros asuntos por la Corte Europea de Justicia (la ETUC cita en particular las medidas vigentes sobre guardias localizadas).

Escasez de profesionales de la salud

En el mismo sentido, la secretaria general de EPSU, Carola Fischbach-Pytell, ha remarcado que “muchos de los trabajadores a los representamos padecen agotadoras condiciones laborales por la naturaleza de sus oficios, como enfermeras, médicos, conductores de ambulancia, bomberos o trabajadores sociales”. Además llama la atención sobre que la Comisión tenga en cuenta la “inminente escasez” de profesionales de la salud cualificados y, al mismo tiempo, juzgue “demasiado caro” intentar mejorar las condiciones de trabajo. “Eso no tiene sentido”, concluye.

Por último, Fischbach-Pyttell ratifica que la EPSU mantiene su demanda de que la Comisión publique el Informe de Implementación al que ya contribuyeron los agentes sociales en 2007. “Sólo entonces podremos valorar de verdad la necesidad de revisar la actual directiva sobre horarios laborales”, zanja.

Apoyo incondicional de la FESM

Preguntado por la consulta de la Comisión, el vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FESM), Carlos Amaya, ha reconocido que “las alarmas sociales se ponen en marcha” una vez más, y ha confirmado el apoyo incondicional de esta formación a la EPSU.

Amaya ha advertido de que, en todo caso, “el proceso es ahora muy largo y complicado” porque, como puede verse en el encabezado del documento, ahora deberán analizar la consulta el Comité de Regiones, el Comité Europeo de Asuntos Sociales y Económicos y el propio Consejo de la Unión Europea. “Además, tendrán que hacer sus dictámenes las comisiones que se forman al amparo de los distintos grupos parlamentarios del Parlamento europeo”, ha explicado.