Gestión e innovación

RAFAEL CAMACHO, DIRECTOR GENERAL DE LA FUNDACIÓN GENOMA ESPAÑA

“La gestión puede estudiarse, pero tiene más que ver con la práctica”


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El director de Genoma España.

Javier Barbado. Madrid. A finales del año pasado la Fundación Genoma España, que dirige el entrevistado desde junio de ese año, cerró su presupuesto para financiar “entre ocho y diez proyectos de innovación directamente demandados por el mercado y con un volumen de inversión de 20 millones de euros”. Y es que, frente a lo que pueda intuirse, el Gobierno de la nación parece haber apostado sin titubeos por un campo que suele representarse con “i” latina minúscula y que este directivo cambiaría por la letra “grande”. Este periódico conversó con él tras una presentación de proyectos a potenciales compradores, entre ellos una pomada tópica para prevenir el sida y un cemento para la cura de fracturas óseas.

La Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) agrupa a los gestores de las organizaciones sanitarias. ¿Algún colectivo similar cumple esa función para los gestores de la innovación española?

El órgano que asume esa función en la actualidad –y que tiene ya cierta trayectoria– es Cotec, fundación para el desarrollo y la innovación. En él participan las principales empresas del país que tienen actividad y compromiso en actividades de investigación, desarrollo e innovación. Que yo sepa no hay ninguna otra asociación, desde un punto de vista operativo, que cumplan con esa clase de funciones.

Cotec acaba de publicar un estudio del que se deduce que la economía española adolece de insuficiente productividad industrial, al menos si se la compara con las economías de referencia, como la alemana o la estadounidense. La investigación cubre el periodo comprendido entre 1987 y 2003, y llega a la conclusión de que la solución a ese déficit se encuentra en la innovación. ¿Cuál es su opinión?

Ese déficit estructural de la economía española es un hecho conocido históricamente. Yo lo achaco, entre otras cosas, a que tenemos los peores horarios en número de horas trabajadas con los más bajos índices de productividad. No sé cuáles son las causas pero, desde luego, es una realidad.

Usted, además de licenciarse en Farmacia, cursó estudios de posgrado sobre gestión de la innovación. En el gremio de los directivos de la salud con frecuencia se reclama profesionalizar la labor gestora. ¿Considera necesaria una formación previa para ejercer como directivo o gestor?

Cualquier ámbito de gestión implica tener en cuenta una serie de funciones, y ejercerlas de una manera eficiente. La gestión de la innovación no es más que aunar todos los recursos y herramientas disponibles para llevar un proceso de valorización al mercado. En algunos aspectos tal vez pueda estudiarse. Mi opinión personal es que tiene más que ver con la práctica. Yo llevo 20 años en temas de gestión y de innovación, y eso incluye muchas cosas, en lo esencial financiación, temas de regulación y desarrollo de negocios… Es un arte que se va aprendiendo poco a poco con el tiempo.

Una de las cosas que hemos identificado –y hay alguna iniciativa piloto– es introducir estas disciplinas en la enseñanza reglada, tanto en segundo como en tercer ciclo de las carreras universitarias. Hasta ahora eso se hacía en las licenciaturas de Económicas y Empresariales, pero no en otras disciplinas, incluidas las de carácter técnico, por lo que creo que ahí hay mucho terreno para avanzar.

En su currículum figura la condición de director técnico en el Centro de Enlace del Sur de Europa y, en 2002, director gerente de la empresa biotecnológica Newbiotechnic (NBT). Hábleme de sus logros y fracasos como gestor en cada una de esas etapas.

Toda mi vida profesional se ha desarrollado, como decía, en el campo de la gestión y la innovación, a veces en el sector público y a veces en el sector privado: son dos facetas de la misma moneda. El Centro de Enlace para la innovación consiste en una serie de centros que existen en la Unión Europea (hay más de 70 centros en todas las regiones de Europa), cuyo objetivo es hacer transferencia de tecnología a nivel internacional. ¿Principal logro? Montar una estructura consolidada y establecer los mecanismos de comunicación. En mi caso y dado que trabajaba en Andalucía, había que establecer lazos entre la comunidad autónoma andaluza y cada uno de sus partner en Europa. En concreto establecimos un sistema de gestión de ofertas y demandas tecnológicas y telemáticas que ha sido premiado por la Unión Europea. Y, dentro de la empresa, basada puramente en biotecnología, el mayor logro fue convertir una spin-off que surge a partir de investigadores universitarios en una empresa completamente orientada al desarrollo del negocio.

Creo que ése es el cambio paradigmático: pasar de estar por completo volcado en el desarrollo de la tecnología, a volcarse en el desarrollo del negocio. Hay una empresa del ámbito agroalimentario, por ejemplo, que ha sido la primera en desarrollar y registrar, en el Ministerio de Agricultura, el primer producto biopesticida de origen cien por cien español.

A finales del año pasado se celebró el Foro de Presentación de Proyectos y Empresas Biotecnológicas. Entre el público pudo verse a potenciales compradores de esos proyectos. ¿Podría destacarme alguno?

En efecto, se presentaron 13 iniciativas empresariales de un total de 34 planes de negocio desarrollados. Como es lógico, no puedo decantarme institucionalmente por ninguno de ellos. No obstante, para responder a la pregunta me apoyaré en el interés que han despertado entre e público a tenor del número de preguntas que se han hecho.

Destaco dos. Por una parte, un proyecto que se llama Ambiox Biotech, cuyo origen está en la Universidad de Alcalá de Henares y en el Hospital Gregorio Marañón. Se trata de una pomada de uso tópico para prevenir el contagio por el virus del sida. Actualmente se calcula que hay unos 33 millones de personas afectadas en el mundo y, en el 80 por ciento de los casos, la vía sexual es la que causa el contagio. La pomada es una barrera química, un biocida, que permitiría a la mujer aplicarlo, mediante sencillo uso tópico e incluso sin el conocimiento o consentimiento de la pareja masculina. Sería un modo muy eficaz de eludir el contagio como método alternativo, por ejemplo, al preservativo. Es un proyecto que guarda un gran impacto sanitario y también comercial. Ahora mismo hay dos productos de ese tipo en fase tres de investigación, y éste presenta notables ventajas competitivas.

En cuanto al otro proyecto, lleva por nombre Sagetis y tiene su origen en el Instituto Químico de Sarriá, en Barcelona. Es un cemento óseo a partir de materiales seguros y ampliamente utilizados en la industria farmacéutica, como el polietilén glicol y la hidroxiapatita, que sirve para la cura de fracturas óseas a nivel de las vertebras. Es un cemento con cierta flexibilidad y presenta ventajas comerciales respecto a otras soluciones comerciales que ya existen.

Las crisis financiera y económica internacionales han hecho mella en los presupuestos de la ciencia en España. ¿Cree que el campo de la innovación podrá salir del paso?

Puedo decirle que, concretamente (la partida) para actividades de innovación, es decir, la “i” pequeña que ponemos al final y que a mí me gusta ponerla en grande, no sólo no ha disminuido sino que incluso ha aumentado. Es cierto que casi todos los departamentos ministeriales –y especialmente el Ministerio de Ciencia e Innovación– han sufrido recortes significativos en el capítulo siete, conocido como el de las subvenciones. Sin embargo, el capítulo ocho, el de los créditos o ayudas reembolsables, ha tenido un significativo aumento y, en concreto para la parte de la innovación (que la lleva la secretaría de innovación del citado Ministerio) tiene un presupuesto bastante consistente de unos 1.600 millones de euros. Además el CDTI, Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, que es el principal actor en la financiación empresarial de la I+D+i, se han prácticamente duplicado los proyectos en 2009. Se han invertido más de 1.200 millones de euros –eso sí: como crédito– que suponen un punto de inflexión en su evolución.

Déme su valoración de la labor que desempeña Cristina Garmendia como ministra de Ciencia e Innovación y del hecho de que, ahora mismo, este departamento asuma las competencias del Instituto de Salud Carlos III (antes dependientes del Ministerio de Sanidad y Política Social).

Obviamente valoro bien la gestión de la ministra (la Fundación Genoma España es del sector público estatal) y estamos en la corriente de pensamiento que ha generado todos estos cambios. Son medidas tomadas en unos momentos difíciles de crisis, pero también son los momentos propicios para hacer apuestas. Si vemos el lado positivo de la crisis, eso nos va a permitir hacer cambios conceptuales y de paradigma que a lo mejor no se daban en una situación de bonanza económica. Lo cierto es que ahora hay nuevos instrumentos financieros (algunos tienen que validar conceptualmente su validez).

Respecto al Instituto de Salud Carlos III, se trata de una maniobra de concentración a nivel nacional, pero es algo que se ha hecho también en algunas comunidades autónomas: incluir bajo un único departamento o Consejería todas las competencias en materia de investigación y desarrollo.

La Fundación Genoma España nació en 2002, cuando gobernaba el Partido Popular. ¿Puede decirse que los gobiernos valoran la innovación con independencia de su signo político?

Yo creo que sí. De hecho, el último estudio que se ha presentado sobre el impacto de la biotecnología (que es un recorrido histórico entre 2000 y 2008), cubre un periodo del Gobierno del Partido Popular y otro del socialista que gobierna en la actualidad. Y en él se refleja que hay un aumento significativo anual, al menos del 20 por ciento, de los fondos y de la inversión pública en biotecnología (con una ligera caída como es lógico en 2008). Creo, pues, que la inversión en innovación debe ser una preocupación de los gobiernos y también de la política de Estado, de la misma manera que la Ley de la Ciencia, por ejemplo, que este Gobierno va a poner en marcha, debe obedecer a un Pacto de Estado porque es algo en lo que todos nos jugamos mucho.

Por último, destáqueme los principales logros de la fundación que dirige desde hace unos meses y, en general, de la investigación española en materias como la Genómica y la Proteómica.

De mi corta presencia en Genoma España (sólo llevo desde junio de 2009), simplemente diré que estoy orgulloso de dirigir una organización que posee una gran trayectoria. Creo que la Fundación Genoma España está bien reconocida tanto a nivel nacional como internacional y, por tanto, debo reconocer la función de quienes me han precedido en el cargo.

En esta nueva etapa, imbuida por el deseo del patronato de focalizar nuestro trabajo en actividades de transferencia de conocimientos, innovación e internacionalización, debo decir que estamos colaborando muy activamente en el programa Innocash, que es de financiación privada e invierte en desarrollo tecnológico. Hemos cerrado la convocatoria de 2009 con muy buenos resultados, ya que se ha cubierto el presupuesto y se van a financiar entre ocho y diez proyectos de innovación directamente demandados por el mercado y con un volumen de inversión de 20 millones de euros.