Enfermería directiva

Mercedes Montealegre, supervisora del Área Asistencial de Medicina Interna del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá

“Médico y enfermera deben hablar antes y después del pase de visita”


La Dirección de Enfermería del centro ha puesto en marcha un proyecto para evaluar las competencias del profesional

Javier Barbado. Vídeos: Miguel Ángel Escobar. Madrid / A cuarenta minutos del centro de Madrid si se tiene en cuenta el tráfico, el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares comparte ubicación con el campus universitario de esta ciudad, justo enfrente de la Facultad de Medicina. Allí nos recibe en su despacho la supervisora de Enfermería del servicio de Medicina Interna, que forma parte de un proyecto del centro para evaluar las competencias del profesional enfermero con el fin de mejorarlas. Según nos confiesa al concluir la charla, quienes han rellenado los impresos de autoevaluación se han mostrado muy sinceros y satisfechos por el simple hecho de palpar cómo la dirección se preocupa por su labor diaria. Tal vez la gestión de grandes organizaciones sanitarias empiece por pequeños detalles como ése.

¿En qué consiste el proyecto de gestión por competencias que ha puesto en marcha la Dirección de Enfermería del hospital?

Se trata de un proyecto de evaluación del desempeño, a través de la gestión por competencias, en el cual el objetivo principal consiste en aumentar la calidad de los servicios prestados al usuario por medio del desarrollo profesional de las personas que componen la organización.

Para llevar a cabo nuestro proyecto, debíamos tener claro qué es la evaluación del desempeño y qué es una competencia. El primero podíamos definirlo como un proceso sistemático y periódico, de estimación tanto cuantitativa como cualitativa, del grado de eficacia con que los profesionales ejercen su oficio, mediante una serie de instrumentos y de evaluadores.

¿Y qué es una competencia? Si nos fijamos en el artículo 42 de la Ley de Cohesión y Calidad de Sistema Nacional de Salud, se define una competencia como la actitud del profesional sanitario que aplica los conocimientos, habilidades y actitudes asociados a la buena práctica de la profesión, que ayuda a resolver las situaciones que se plantean a diario en la realidad.

A partir de aquí, nosotros hemos potenciado el desarrollo de seis competencias dentro del proyecto: trabajo en equipo, relación interprofesional, relación con el paciente, habilidades de comunicación, utilización de protocolos y guías, y participación en los objetivos de la unidad o del centro al que pertenecemos.

¿Cómo se realiza este proyecto? Lo estamos realizando entre el personal enfermero desde el año pasado, en dos unidades: médica y quirúrgica. Hemos implementado un diagrama en el que ya se ha realizado una autoevaluación y una entrevista inicial por parte de la supervisora, y ahora estamos en el seguimiento.

Para que se haga una idea, nos planteamos como objetivo delimitar qué perfil tiene la persona, cuál es el que se desea y, a partir de ello, establecer un plan de mejora individual.

A partir de este plan se consigue, como he dicho al principio, el objetivo principal del proyecto que no es otro que aumentar la excelencia de los servicios con vistas al paciente.

Tengo entendido que es parte del proyecto la evaluación de los propios supervisores. ¿Es así?

Efectivamente. Dentro del proyecto piloto de evaluación del desempeño, como le he comentado antes, existen una serie de instrumentos y de evaluadores. Entre los instrumentos de que estamos haciendo uso, se encuentran las entrevistas, los comportamientos observables. Todo ello aparece registrado en un Diccionario de Enfermería e incluso en un Manual del Evaluador que sirve de consulta para poder realizar la evaluación en las óptimas condiciones.

“El objetivo principal consiste en aumentar la calidad de los servicios prestados al usuario por medio del desarrollo profesional”

Aparte de los evaluadores que vamos a utilizar en este proyecto, existe una autoevaluación: el mismo personal es el que se evalúa. También existe el responsable directo (en este caso es el supervisor). Podría darse el caso, en otros proyectos de evaluación del desempeño, de recurrir para ello a Recursos Humanos, o bien a un comité o a la llamada “evaluación de 360 grados”. Nosotros sólo utilizamos aquí la evaluación del responsable directo, de manera que el supervisor de cada unidad evaluará al personal que tiene a su cargo y, a su vez, el supervisor será evaluado por las adjuntas de área establecidas en el organigrama de la Dirección de Enfermería.

No sé si en su servicio las enfermeras elaboran un informe o anexo de alta hospitalaria, por poner un ejemplo de competencias

El informe de alta de Enfermería, al que nosotros llamamos de continuidad de cuidados, es fundamental para que el paciente reciba una atención integral. El hecho de que esté conectada la Atención Primaria con la Atención Especializada constituye un pilar fundamental a la hora de que el paciente reciba unos cuidados que son esenciales.

“Nuestra profesión es generalista y podemos atender sin ningún problema a cualquier paciente de otra especialidad”

Dentro de nuestra área de competencias, tanto en la parte de uso de protocolos y guías como en la de participación en los objetivos del centro, se ha dado, en efecto, mucha importancia a este informe de alta de Enfermería o informe de continuidad de cuidados. De tal manera que, desde hace ya bastante tiempo, se están realizando estos informes y existe una Comisión constituida tanto por enfermeras de hospital como de Atención Primaria. Se ha facilitado una clave a todo el personal de Enfermería para que pueda acceder al HP-doctor y poder así realizar los informes de alta de Enfermería en formato electrónico.

Este informe se le da al paciente cuando junto con el alta, en especial a aquellos pacientes que requieren de una continuidad en el centro de Atención Primaria, y existen todavía una serie de diagnósticos enfermeros por resolver. Al paciente se le da un informe en formato papel; otro acompaña a la historia clínica y otro más se envía desde la Dirección de Enfermería al centro de salud, de tal manera que si un paciente no acude al centro de salud por cualquier motivo, es el enfermero de éste el que puede reclamar al enfermo puesto que le ha llegado su informe.

Usted es supervisora del servicio de Medicina Interna. Algunos internistas se quejan de que, por alguna razón, los enfermeros han dejado de pasar visita junto con ellos. ¿No sería beneficioso para todos (médicos, enfermeros y pacientes) que se volviera a pasar visita en grupo?

En el pase de visitas resulta fundamental la comunicación entre el personal de Enfermería y el personal facultativo. Dentro de nuestras competencias se incluye el trabajo en equipo, de modo que tanto el enfermero como el médico tienen que integrarse en el trabajo diario de la profesión.

Por otra parte, también evaluamos las habilidades de comunicación y eso es algo que favorece el pase de visita. El objetivo último de éste es que exista una información sobre el enfermo útil a la hora de hacer su seguimiento y aplicar el tratamiento en la unidad. Por eso es adecuado que exista una comunicación e información previas al pase de visita, de modo que la enfermera informe al médico de la evolución del paciente en las 24 horas anteriores.

Después del pase de visita, que no tiene por qué ser presencial ni físico, debe existir una comunicación en la que el médico, el personal facultativo, informe a la enfermera de cómo se va dirigir el tratamiento y de las medidas especiales que se van a tomar. Por tanto son fundamentales ambas competencias: trabajo en equipo y habilidades de comunicación.

A menudo un servicio atiende a pacientes que no son “suyos”, lo que ustedes denominan “enfermos intrópicos” en contraposición a los “ectópicos”, es decir, aquellos otros que, siendo de la competencia directa del servicio, se envían a otros departamentos. ¿Es competencia de la enfermera atender a pacientes con patología inusual en el servicio?

Como enfermeros de Medicina Interna no es habitual que atendamos a enfermos de otras especialidades. Pero si, por ejemplo, tenemos ingresados a pacientes de cardiología o de cirugía, como profesionales enfermeros estamos capacitados para atender y cuidar a cualquier paciente de otra especialidad. Nuestra profesión es generalista y podemos atender sin ningún problema a cualquier paciente de otra especialidad. Disponemos para ello de manuales de procedimiento, manuales de funcionamiento enfermero en cada una de las unidades… No nos supone ningún problema.

Otra competencia enfermera muy relevante es la prevención de la infecciones intrahospitalarias. ¿No es así?

El papel del enfermero en la prevención de las infecciones nosocomiales o intrahospitalarias es fundamental. Dentro de nuestras seis competencias tenemos la de la utilización de protocolos y guías, en la que, en el nivel básico, ya se exige al personal de Enfermería que tenga un conocimiento exhaustivo de los mecanismos de prevención para las infecciones nosocomiales.

“Los informes de continuidad de cuidados aquí se hacen desde hace bastante tiempo”

En el hospital existe un servicio de Medicina Preventiva que está compuesto por personal facultativo y por personal enfermero, el cual está continuamente poniéndonos en conocimiento de todas las actualizaciones existentes. No es un asunto que preocupe al personal de Enfermería porque lo tenemos asumido y entra de lleno en nuestras competencias.

Las nuevas tecnologías han revolucionado la manera de trabajar de los sanitarios. ¿Ha cambiado mucho el día a día del profesional de la Enfermería?

Ha sido una herramienta fundamental en los avances que estamos experimentando. Desde el año pasado, en especial en el servicio de Medicina Interna, se ha empezado a utilizar la prescripción médica electrónica, y el personal se ha adaptado sin ningún problema, ya que teníamos interiorizada la importancia del beneficio de este avance. Fíjese en que, de este modo, se van a evitar muchos errores de transcripción entre enfermera y médico, en el ámbito de la farmacia… Por tanto, no nos ha supuesto problema alguno interiorizar la informática como parte de nuestro trabajo, porque es útil no sólo para la prescripción médica, sino también para los planes de cuidados, el informe de alta de Enfermería, las dietas, las analíticas… Es una herramienta más con la que tenemos que trabajar.