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Martes, 10 de abril de 2012   |  Número 52 Año III
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HEMOGLOBINA, COAGULACIÓN, ACTIVIDAD CEREBRAL Y SUMINISTRO DE SUERO
Un trabajo del HUCA detecta cuatro elementos mejorables en la cirugía extracorpórea
El centro cumple el 97,5 por ciento del protocolo quirúrgico recomendado para esta intervención

Javier Barbado. Madrid
Las intervenciones quirúrgicas en las que se echa mano de la máquina corazón-pulmón para mantener los ritmos cardiaco y respiratorio del enfermo (cirugía extracorpórea) cumplen, en general, las recomendaciones de la Asociación Nacional de Perfusionistas (ANP), pero se revelan mejorables en algunos elementos identificados en una tesis doctoral por la especialista Carmen Luisa Díaz, y que ha dirigido el jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca del centro, Juan Carlos Llosa, con quien ha conversado Publicación de Directivos de la Salud.

Juan Carlos Llosa, jefe de Cirugía Cardiaca del HUCA.

Estos cuatros “campos de mejora” son: la concentración de hemoglobina en sangre del paciente antes, durante y después de la operación con máquina extracorpórea (sería deseable apurar el control de esta variable, de modo que, antes de entrar en quirófano, el nivel fuera un poco más elevado, ya que, de ese modo, mejoraría su grado de oxigenación durante la intervención así como su capacidad para restablecerse en el posoperatorio); el ajuste de la anti-coagulación (con heparina) en estos enfermos, de modo que se afinara más la reversión con protombina; la monitorización de la actividad cerebral durante el acto quirúrgico (se ha observado que mantiene una estrecha relación con el nivel de hemoglobina en sangre); y, por último, el balance de líquidos administrados al paciente en combinación con la anestesia (suero, hemoderivados y otros).

Aparte de estas áreas mejorables, la investigación analiza 39 ítems o elementos. Como resultado, la cirugía extracorpórea que se practica en el HUCA, de acuerdo con Llosa, consigue un grado de cumplimiento global de los estándares de seguridad recomendados del 95,16 por ciento; y, si se distribuyen los porcentajes por etapas de la intervención, las cifras son del 97,5 por ciento en la fase previa a la circulación extracórporea, del 88 por ciento cuando se aplica ésta, y, una vez retirada la máquina artificial que hace las veces de corazón y pulmón, del cien por cien. En consecuencia, la seguridad del paciente no se encuentra comprometida en momento alguno en esta clase de operaciones según los datos del trabajo, que se dedujeron a partir de una muestra de un centenar de enfermos ingresados y tratados en el HUCA en 2010.

La AEP (el perfusionista es un enfermero especializado) establece una lista de parámetros que deben verificarse en cada procedimiento quirúrgico. En el caso de la tesis citada, no solo se revisaron estos estándares, sino que también se hizo lo propio con otros de cariz analítico y hemodinámico. En cuanto a los 39 ítems, seis se corresponden con el estado del paciente antes de la cirugía extracorpórea; diecisiete durante el procedimiento y seis después de la operación.
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