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Lunes, 28 de noviembre de 2011   |  Número 43 Año II
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LUIS CARRETERO, GERENTE DEL SERVICIO DE SALUD DE CASTILLA-LA MANCHA
“No se pueden hacer hospitales sin que haya debajo una necesidad sanitaria y asistencial”
Critica la deficiente gestión económica del Ejecutivo autonómico socialista

Javier Barbado. Alicante (Comunidad Valenciana)
El perfil técnico de este directivo lo ha dotado de suficiente prestigio como para que lo contrate como gerente el servicio de salud de Castilla-La Mancha, en la actualidad gobernada por el Partido Popular, pese a que procedía de la Dirección del Son Dureta de Islas Baleares cuando el PSOE disponía de mayoría en el archipiélago. Tal cambio de escenario para un gestor de la salud en España no es frecuente, lo que apunta a que aún se está lejos de que el poder político escoja a los directivos más competentes y no solo, de manera sistemática, a los que le son favorables desde un punto de vista ideológico. A lo largo de la conversación, Carretero se muestra favorable a que las partidas presupuestarias destinadas a sanidad en las regiones sean finalistas; reconoce que todavía no puede hacerse una planificación precisa en la sanidad manchega (a la espera del presupuesto para el próximo ejercicio); y no deja lugar a la duda sobre la deficiente gestión del Ejecutivo autonómico socialista en Castilla-La Mancha como lo prueba la importante deuda acumulada, que no atribuye solamente a la crisis económica internacional.

El gerente del Sescam, Luis Carretero, fotografiado en el Colegio de Médicos de Alicante. / J.B.

A usted se le ha escogido por su perfil técnico más que político, lo que se considera una cualidad en el contexto de la gestión hospitalaria en el que, a menudo, se nombran gerentes de acuerdo con sus filiaciones políticas. Háganos una valoración de lo que se ha encontrado en Castilla-La Mancha, adonde ha llegado procedente de la dirección del Son Dureta en Islas Baleares.

Muy difícil en la parte económica, en la que tenemos un serio problema. Aparte de la crisis internacional, el problema en Castilla-La Mancha es especialmente grave porque existen problemas de liquidez, de pagos, de plazos larguísimos de los proveedores… Es muy complejo y ahora supone un reto muy importante. Pero [también me he encontrado] con un servicio de salud que, en otros temas, tiene buenos profesionales y proyectos muy interesantes.

¿A qué atribuye el déficit, a la crisis internacional o a la mala gestión del Gobierno anterior?

Probablemente en Castilla-La Mancha la situación sea peor, claramente peor que en otras comunidades autónomas y eso, básicamente, además del componente de la crisis l que recoge es que no se ha reaccionado a tiempo, no se han tomado medidas en un momento en el que se debían haber tomado para ajustar los ingresos de la comunidad, y se ha acometido una política, en estos últimos años, de expansión que no es responsable, que está totalmente fuera de la realidad, y eso es lo que ha hecho que el gasto haya crecido de una manera muy acusada cuando los ingresos estaban cayendo. Y ello en un momento en el que, además, no se puede emitir deuda, por lo que yo creo que eso genera una crisis de liquidez y una incapacidad para responder a las obligaciones muy serias.

¿Qué medidas inmediatas ha empezado a tomar el nuevo Gobierno en sanidad?

Para cerrar las medidas necesitamos tener el escenario presupuestario de lo que vamos a hacer, pero la filosofía reside en actuar sobre la base del sistema, ser conscientes de su calidad, del núcleo de sus problemas y de sus puntos fuertes, y tratar de actuar de una manera muy contundente sobre la ineficiencia, sobre aquellos elementos del sistema que no son necesarios. Y luego, necesitamos también una mentalidad muy abierta de rediseñar procesos, de repensar maneras de hacer y formas de atacar los problemas de salud que pueden ser más eficientes y que, a ser posible, permitan ofrecer una mejor calidad que la que ya se estaba dando.

Otro elemento que es muy importante es llevar a cabo estas medidas con los profesionales, no enfrente de ellos. Se trata de personas de muy alto nivel de cualificación, que conocen muy bien a sus instituciones y a sus pacientes, y que son nuestros mejores consejeros para implantar las medidas y distinguir y planificar en el gasto sanitario lo que hay de prescindible y lo que hay de imprescindible.

Los presupuestos autonómicos están pendientes de que se aprueben los Generales del Estado, algo que se hará a finales de año con un nuevo Ejecutivo central. ¿Están entonces coartados para planificar la política sanitara de la región en este momento?

Bueno, podemos planificar pero con un margen de variabilidad alto, es decir, nosotros sabemos que tenemos que hacer un presupuesto el año que viene del mismo modo que tendría que hacerlo cualquier familia que gasta más de lo que ingresa. Llevamos ya cuatro o cinco años gastando más de nuestro sueldo y hay un momento en el que tienes que equipar tus gastos con tus ingresos. Pero, claro, necesitamos saber cuál va ser el escenario de ingresos para cerrar nuestro escenario de gastos.

Permítame aprovechar sus conocimientos técnicos como gestor. ¿En qué se distingue el cometido de la Consejería de Sanidad del asignado a un servicio regional de salud?

Como yo lo entiendo, en un servicio de salud autonómico es la Consejería de Sanidad la que marca las políticas y las prioridades, quien en definitiva dirige la sanidad de la región o de la comunidad autónoma, y el servicio de salud es el que ejecuta esta política, el que agrupa a los centros sanitarios y a todo el aparato diseñado para ejecutar las políticas que marca la Consejería.

¿Se reúne a menudo con el consejero de Sanidad?

Sí, por supuesto, trabajamos codo con codo. Un gerente de un servicio de salud que no trabaje de continuo con el consejero sería preocupante. Trabajamos permanentemente juntos.

¿Qué diferencias ha experimentado entre dirigir un centro hospitalario y un servicio de salud autonómico?

Fíjese: un hospital tiene el atractivo de la vida que aporta, del contacto con los pacientes, la proximidad con los médicos… y la rica enseñanza de los problemas que se afrontan cada día: como experiencia directiva es inigualable. Un servicio de salud se encamina a asuntos más globales, a la estrategia y a la planificación, y también, de alguna manera, a tratar de aunar los objetivos de cada uno de los centros, de hospitales, de Atención Primaria, de las urgencias… con vistas a todo el sistema y a encajar los objetivos globales tanto de la Consejería como de la comunidad autónoma. Cada cosa tiene su parte bonita de reto, y la verdad es que he disfrutado de ambas.

Si nos fijamos de nuevo en la parte económica –por desgracia, principal asunto de actualidad–, la secretaria general del Partido Popular y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, ha denunciado desde el principio una importante deuda “heredada” del anterior Gobierno autonómico. ¿Así lo ha constado usted?

Sí, es así y salta a la vista no solo porque se haya denunciado desde el Gobierno (aunque, más que denuncia, habría que hablar de aportar transparencia a por qué se toman decisiones en un sentido o en otro), sino porque se trata de una realidad constatable desde todos los puntos de vista (proveedores, profesionales y, en fin, cualquier persona que tenga contacto con el servicio regional de salud). Es una realidad muy dura.

Se ha paralizado la ejecución de obras en proyectos de hospitales públicos. ¿De qué modo se piensa financiarlos a medio plazo para llevarlos por fin a cabo? ¿Tal vez por medio de modelos de colaboración público-privada?

Bueno, todavía no hemos decidido que vayan a ir con esa fórmula ni lo hemos descartado; el primer retoque que tenemos ahora es, de alguna manera, poner cordura y darnos cuenta de que no se pueden plantear hospitales que multipliquen la capacidad de los anteriores sin que haya, en primer lugar, una necesidad sanitaria debajo, y un sentido asistencial que lo justifique. Hacer grandes hospitales que no tengan sentido supone una carga importantísima sobre los ciudadanos que, luego, van a tener que pagarlo, primero en la obra y luego en el mantenimiento del hospital.

El entrevistado, en las IV Jornadas Nacionales de Sedisa.

Entonces estamos dilucidando cuál es el sentido asistencial del proyecto de cada una de esas grandes obras, y una vez que estemos seguros de que lo que se va a construir es lo que cada ciudad necesita –pensando en el futuro, por supuesto–,  buscaremos cuál es la mejor manera de financiar cada uno de los proyectos, porque cada obra tiene su peculiaridad. Pero nunca hemos descartado colaboración público-privada en la gestión de las infraestructuras. Depende de las necesidades y también de que haya empresas que estén dispuestas a hacerlo.

¿Ve con buenos ojos partidas finalistas, en el apartado de sanidad, para las comunidades autónomas?

Sí, sin duda, porque, de alguna manera, tenemos un sistema sanitario del que podemos presumir, dentro y fuera de España, por ser de alta calidad, eficiente y que aporta además mucha satisfacción a la población, pero corre el riesgo de disolver su financiación con otras prioridades que, a lo mejor, no son tan directas en cuanto a la necesidad de funcionamiento en algunas comunidades autónomas, y eso puede hacer peligrar por tanto la sostenibilidad del sistema. Si queremos un sistema sanitario que sea coherente, que sea equitativo, yo creo que hay que aportar mucha más coherencia al Sistema Nacional de Salud hoy en día. Si queremos un Sistema Nacional de Salud coherente y que aporte equidad a los pacientes, tenemos que garantizar que cada servicio de salud recibe la financiación que, de verdad, sea destinada a salud.

Dada la situación económica en que se encuentran muchas consejerías de Sanidad regionales, ¿cree que, desde una perspectiva general, ha resultado un acierto transferir las competencias en esta área a las comunidades autónomas?

Bueno, yo me saldría de la política y opinaría acerca de la gestión. Es mucho más eficiente gestionar de una manera cohesionada y coordinada una organización como el Sistema Nacional de Salud, que necesita de trabajo en red, de la cartera de servicios compartidos y de aprovechar economías de escala con proveedores y con profesionales, y, desde luego, hay muchísimo margen para darle mucha más cohesión al Sistema Nacional de Salud, y yo apostaría por ello y mucho más en tiempos de crisis.

Sí, pero, ¿qué valoración hace del Sistema Nacional de Salud desde 1986 a esta parte?

Yo creo que se podía haber hecho mucho mejor en España desde un punto de vista global y general. El proceso de transferencias yo creo que adoleció de no dejar elementos de cohesión en el sistema que luego han hecho falta cuando se ha llevado a la práctica.

En cuanto al papel del Ministerio de Sanidad, ¿cree que debía tener más peso?

Sí. A lo mejor, hoy la realidad de España no debe pasar por la imposición desde una autoridad central hacia una entidad autonómica, pero sí debería haber muchos más elementos, primero de sistemas de información comunes, de elementos de acreditación y de aportación de herramientas globales para todo el sistema, y luego, probablemente, había que potenciar el rol del Consejo Interterritorial para también integrar elementos de gestión compartida o de buscar economías de escala entre servicios de salud.

Ya que lo menciona, ¿qué opina sobre la utilidad del Consejo Interterritorial?

Yo creo que se le podría sacar muchísimo más partido de muchas maneras. Probablemente por medio de un liderazgo mucho más efectivo, en los puestos del Ministerio de Sanidad, que sea capaz de aportar muchas posibilidades que hay de mejora del funcionamiento global de la sanidad en España, y que seguro que van a tener el consenso de todas las comunidades autónomas, sean del color político que sean, pero, claro, falta un liderazgo muy claro desde el Ministerio y una voluntad de generar cohesión en el sistema.

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