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Lunes, 02 de diciembre de 2013   |  Número 88 Año IV
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gestión e innovación
EN UN CURSO ORGANIZADO POR MSD
Los gestores llaman a eludir ingresos evitables en patología cardiovascular
Se reúnen con clínicos para idear estrategias y modelos de intervención

Redacción. Madrid
En tiempos en los que el sostenimiento del Sistema Nacional de Salud (SNS) se pone en entredicho, resulta imprescindible demostrar que es posible mantener la calidad en la prestación al paciente en un marco de búsqueda de eficiencias. Esto es en especial cierto en el caso de las enfermedades cardiovasculares, que son la primera causa de mortalidad en España, y cuyo manejo supone una sustancial carga económica para el sistema. Para debatir y poner en común modelos de intervenciones y estrategias que apoyen un mejor uso de los recursos de las enfermedades cardiovasculares, durante dos días, decisores, gestores y clínicos de diferentes comunidades autónomas se han reunido en Madrid en el marco del III Foro de Gestión de la Enfermedad Cardiovascular, titulado “Innovación y Eficiencia en el Manejo del Paciente Cardiovascular”, organizado por MSD.

Carles Blay Pueyo, médico de Familia del Programa de Prevención y Atención a la Cronicidad del Departamento de Salud de Cataluña ha aseverado que “tanto profesionales sanitarios como responsables de la gestión tenemos la necesidad de buscar áreas de eficiencia sin menoscabo de una óptima atención a los pacientes, incluyendo en ello las acciones preventivas”.

Carlos Blay Pueyo.

 Y aunque esto se puede abordar desde múltiples enfoques, parece que en algunos ámbitos hay poca duda: “Debemos conseguir que las agudizaciones de los pacientes crónicos complejos puedan ser prevenidas y atendidas en el entorno comunitario. Con relativa frecuencia, las hospitalizaciones son un recurso evitable e innecesariamente caro. La atención integrada y las buenas prácticas colaborativas son la clave para la mejora de la atención del paciente con cronicidad y ello es especialmente importante en personas con alto riesgo cardiovascular”. 

Estratificación del riesgo, indicadores y sistemas de información para ser más eficientes

La estratificación del riesgo se consolida como una herramienta de gestión tanto a nivel clínico como poblacional en la mejora de la atención a pacientes crónicos. “Se persigue identificar a pacientes con determinados perfiles de riesgo con el fin de reasignar los recursos y definir mejor las intervenciones sanitarias y sociales”, apunta Jon Orueta, uno de los responsables del proyecto Estratificación de la Población en Osakidetza.

Asegura Orueta que “gracias a las herramientas de estratificación, en el País Vasco estamos desarrollando intervenciones proactivas específicas, apropiadas al nivel de comorbilidad de cada persona: desde las sanas a los pacientes pluripatológicos complejos. En estos últimos se han implantado nuevas rutas asistenciales, que facilitan su tránsito entre atención primaria y especializada, y ofrecen alternativas a las reiteradas hospitalizaciones que, hasta ahora, requerían estas personas. Aunque se requiere un tiempo para extraer resultados concluyentes, podemos afirmar que hay un patrón de mejora de la calidad de la atención que recibe el paciente”.

Por otro lado, las organizaciones sanitarias ya disponen de recursos institucionales importantes que les permitirían de forma ágil impulsar cambios y monitorizar su impacto en su organización. En palabras de Dª. Ana Miquel Gómez, gerente adjunta de Planificación y Calidad del Sermas, los indicadores son un buen ejemplo de ello: “los indicadores deberían plantearse no meramente para medir la actividad, sino para ayudar al profesional sanitario y al gestor a tomar decisiones que supongan mejorar la salud del paciente”.

La importancia de prevenir y promocionar la salud pública

Continuando con esta idea, añade que “es frecuente encontrarse con indicadores que buscan exclusivamente el control presupuestario. Si bien esto es necesario, lo es también monitorizar y actuar sobre aspectos preventivos y de promoción, sobre aspectos asistenciales y del proceso de atención, además de evaluar el impacto a través de indicadores de efectividad que nos aproximan a conocer nuestros resultados en salud”.

La mayoría de comunidades autónomas dispone de recursos potentes para el análisis y la gestión de la información a través de sus sistemas. Yendo más allá, dice Cristina Ibarrola Guillén, directora general de Salud del Departamento Navarro de Salud del Gobierno de Navarra, que “a los sistemas de información hay que exigirles un mayor rendimiento para que a través de una organización innovadora de los mismos ayuden al profesional sanitario a identificar de forma inequívoca los pacientes severos y cuáles deben ser la actuaciones prioritarias. Es fundamental definir objetivos predefinidos a lograr en cada colectivo específico de pacientes que permitan evaluar resultados”.

Ser eficiente a través de la innovación

Con frecuencia se asocia de forma indiscriminada la innovación con un mayor consumo de recursos. Sin embargo, en palabras de Bernardo Alonso Carús, director de Market Access de MSD, “es necesario aplicar la innovación a la hora de generar eficiencias en sanidad. Por eso es bueno revisar, con valentía, aspectos más bien estructurales de las organizaciones sanitarias para impulsar cambios que a su vez permitan afianzar mejoras a largo plazo”. Añade que “para conseguirlo hay que trabajar con una visión integral del paciente, que permita identificar bolsas de ineficiencias en las distintas fases del proceso asistencial”. En línea con esta idea de integración, afirma Alonso que “todos los agentes implicados, ya sean gestores, profesionales sanitarios, pacientes o industria debemos contribuir activamente a construir en colaboración estas eficiencias”.

 

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