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Lunes, 23 de mayo de 2011   |  Número 32 Año I
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HOY COMIENZA EL XII CONGRESO DE LA SERVEI
La radiología intervencionista reduce la estancia en el 98 por ciento de los procedimientos
Este recurso, además, elude la aplicación en el enfermo de anestesia general

EP. Valencia
La radiología intervencionista evita la anestesia general y reduce la media de estancia en el 98 por ciento de los procedimientos, según ha señalado la Sociedad de Radiología Vascular e Intervencionista (Servei) con motivo del XII Congreso que se ha celebrado en el Museo de las Artes y las Ciencias Príncipe Felipe en Valencia.

Javier Blázquez Sánchez, vicepresidente
de la Servei.

Más de 300 radiólogos acudieron a este prestigioso congreso, que reunió a prestigiosos radiólogos vasculares intervencionistas de todo el mundo y en el que se  expuso el creciente protagonismo de esta técnica en torno al cáncer de hígado, pié diabético, roturas de arterias, miomas uterinos y los aneurismas.

La radiología intervencionista se centra en el diagnóstico y tratamiento de un amplio espectro de enfermedades mediante técnicas mínimamente invasivas y se ha convertido hoy día en una alternativa a la cirugía ya que evita la anestesia general en el 98 por ciento de los procedimientos, reduciendo los días de ingreso en los hospitales con una media de hospitalización de 24 horas y minimizando las molestias postoperatorias.

Entre las múltiples patologías que se tratan destacan que, mediante esta especialidad, nueve de cada diez pacientes salvan sus extremidades. En el tratamiento del pie diabético, la radiología vascular e intervencionista está ofreciendo procedimientos novedosos que evitan en esa proporción la amputación.

Las técnicas de revascularización arterial por debajo de la rodilla permiten aumentar la cantidad de sangre que llega al pie salvando el miembro. En estudios recientes de revistas científicas especializadas de alto impacto se ha demostrado que evita la amputación al año hasta en un 89 por ciento de los pacientes y en estudios a más largo plazo demuestra que a los tres años hasta en un 79 por ciento de los pacientes tratados persisten los buenos resultados.

Asimismo, tiene mucha relevancia en procedimientos urgentes, como las hemorragias graves e intratables por roturas de arterias ya que utilizando guías y pequeños catéteres introducidos por una punción en la ingle del paciente los radiólogos vasculares intervencionistas son capaces de llegar hasta el punto de sangrado y cerrarlo, deteniendo así la hemorragia en el 95 por ciento de los pacientes sin necesidad de cirugía.

Además, se utiliza en los miomas uterinos, cerrando los vasos que llegan al útero por lo que se consigue la desaparición de los síntomas (cese de las hemorragias menstruales en un 90 por ciento de los casos) y la reducción de los miomas sin necesidad de extirpar el útero, habiéndose demostrado científicamente que se obtienen resultados equiparables a la histerectomía (extirpación del útero). La radiología vascular e intervencionista abarca también el tratamiento sin cirugía abierta de los aneurismas (dilataciones) de la aorta.

Cáncer de hígado

Desde la presidencia del XII Congreso de la Servei se apunta que, en los tratamientos oncológicos, la radiología vascular intervencionista juega un papel muy destacado, tanto en el diagnóstico del tipo de cáncer realizando la biopsia para extracción de una muestra del tejido, como en el tratamiento administrando el fármaco directamente en los vasos que nutren al tumor, lo que consigue disminuir en muchos casos el tamaño del tumor y en otros consiguiendo que el paciente sea candidato a la cirugía.

Un ejemplo de esto es el tratamiento del tumor hepático en el que intervienen tanto digestólogos, cirujanos, oncólogos y radiólogos intervencionistas considerando en cada caso cuál es el tratamiento que mejor resultado va a dar en cada paciente.

Ferrer ha explicado que el cáncer de hígado representa el 80-90 por ciento de los tumores hepáticos primarios en nuestro medio y aparece en el 90 por ciento de los casos en pacientes cirróticos en los que supone la primera causa de muerte. En el momento del diagnóstico la media de supervivencia es de seis meses y sólo el 20 por ciento de los casos son resecables con intención curativa.

Sin embargo, los tratamientos de radiología intervencionista van desde la destrucción completa del tumor por medio de técnicas a través de la piel de radiofrecuencia, con resultados superponibles a los de cirugía, hasta la quimioembolización intraarterial que permite administrar los quimioterápicos directamente en las arterias tumorales, siendo este tratamiento el único que ha mostrado beneficio en la supervivencia de estos pacientes, ya que en tumores con tamaños igual o inferior a cinco centímetros las tasas de supervivencia a los tres años varían desde el 41 al 76 por ciento de los pacientes.

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