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Miércoles, 12 de septiembre de 2012   |  Número 60 Año III
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PATRICIA GÓMEZ PICARD, DIRECTORA DE LA REVISTA TESELA. liderazgo y gestión
“Las decisiones en salud no permiten ganar las elecciones, pero sí perderlas”
Asegura que la enfermera “está acostumbrada” a centrarse en el paciente con escasez de recursos

Javier Barbado. Madrid
La directora de Tesela. Liderazgo y tensión, la única revista española especializada en gestión enfermera, analiza para Publicación de Directivos de la Salud los riesgos que acechan al Sistema Nacional de Salud, al que no duda de calificar como logro histórico que no puede desarmarse de la noche a la mañana. Preguntada por la reacción de la enfermera a los recortes en su área de competencia, asegura que estos profesionales están acostumbrados a dar lo mejor de sí a los pacientes en las condiciones más deficitarias de recursos.

Usted posee una experiencia de casi 20 años en la gestión de la salud. En su opinión, ¿ha llegado el momento de que los gestores definan una posición clara sobre la crisis y la manera de salvar la sanidad pública?

Hace ya años, desde el inicio de la crisis, se han valorado muchas alternativas. Lo lamentable en este país es que se entremezcle tanto política y gestión hasta el punto de no saber dónde empieza la influencia de una y la responsabilidad de la otra. Todos hemos oído en innumerables ocasiones que “las decisiones en  salud no permiten ganar elecciones, pero sí perderlas”.

Excelentes economistas de la salud indican, desde hace décadas, cómo reducir costes y buscar mayor eficiencia. Los gestores tienen al alcance de su mano no sólo información de excelente calidad, sino alternativas, en un entorno cercano, más que demostradas.

En la mayoría de los centros, los profesionales no disponen de los costes de sus decisiones. ¿Sabemos qué cuesta una determinación analítica?, ¿una prueba radiológica?, ¿una prótesis? Sigo convencida de que la gestión clínica mejoraría en gran medida los costes globales, y, por otro lado, que los recortes, si interesa, pueden hacerse en otros ámbitos. Los dos partidos políticos mayoritarios defendieron en su programa mantener la sanidad y la educación pública…

La entrevistamos cuando ejercía  en el archipiélago como directora de Cuidados y Coordinación Sociosanitaria del Ib-Salut. ¿Han echado atrás los proyectos  de que me habló en su momento?

Todos los proyectos tienen que ser liderados; si no, se corre el riesgo de que caigan en el olvido. Ha habido muchos cambios en los equipos directivos en este último año, todos sabemos el tiempo que hace falta desde que uno llega a un puesto y puede tomar decisiones acertadas.

La Dirección de Cuidados y Coordinación Sociosanitaria como tal desapareció. En su lugar se creó una Subdirección dependiente de la Dirección Asistencial. Debemos pensar que muchos proyectos clínicos mejoran la eficiencia y la calidad de nuestra atención. Las enfermeras estamos acostumbradas a disponer de pocos recursos económicos y somos capaces de aportar  una atención centrada en la persona a un coste menor del que tienen algunas organizaciones a través de la coordinación interniveles, la atención a  la cronicidad, la prescripción enfermera,  la seguridad clínica, la mejor preparación profesional (grado y especialidades), etc. Mi pregunta sería: ¿cuándo la alta dirección de los centros va a ser consciente?, ¿cuánta más evidencia  científica necesitan?, ¿dónde está el apoyo de los políticos? Espero que se retomen los proyectos y sigan avanzando. Me consta el interés de la actual subdirectora en llevarlo a cabo.

Por entonces hablamos del nuevo Hospital de Son Espases.  ¿Cómo funciona este complejo tal y como usted lo ve?

Son Espases se abrió como un hospital puntero en alta tecnología y cualificación profesional.  Un hospital nuevo de estas características necesita una continuidad en el proyecto, y, si se me permite la expresión, unos mimos que Son Espases no ha tenido. La crisis le ha afectado de pleno y ha padecido múltiples recortes.

Como en toda la sanidad pública, se observa preocupación por parte de los profesionales, que, frente a los recortes, debemos hacer cada día más con menos medios, todo ello para atender a una amplia población que se merece los mejores servicios. Llama la atención que la mayoría de trabajadores se muestran preocupados más bien por el futuro de las organizaciones y la sanidad pública: mucho más que por su propia situación personal, intentando ofrecer lo mejor cada día. Eso sí: no debemos olvidar que el cansancio y el desánimo siempre hacen mella.

Ahora que vive en primera línea la realidad social y sanitaria de Baleares, ¿cómo afectan las medidas de los gobiernos a la vida diaria de los enfermos?

Resumiendo, le diría que afectan mucho más de lo que se ve desde los despachos. Hace falta mucha reflexión y planificación, tomar medidas y luego echarlas atrás, además de incoherencia genera desconfianza.

Las personas más desfavorecidas, con menos recursos, ancianos, inmigrantes sin papeles, mujeres explotadas sexualmente y un largo etcétera ven como, de la noche a la mañana, pierden derechos (los pocos que tenían). Se están produciendo situaciones muy graves que chocan con cualquier código deontológico de las profesiones sanitarias.

Por otro lado la disminución de recursos pone en riesgo situaciones vitales. Los servicios públicos no siempre pueden ser rentables. Merecemos tener, cuando lo necesitamos, un policía, un bombero, un neurocirujano o una ambulancia (por decir algo) aunque parte de su tiempo no esté ocupado.

Usted dirige una de las pocas publicaciones españolas (si no la única) especializada en gestión enfermera. ¿Cree que la conversión de la diplomatura en grado revertirá en mayor investigación en la profesión?

Tesela: liderazgo y gestiónlleva ya más de seis años de trabajo abriéndose paso entre los gestores. Me alegra contar con la publicación de trabajos presentados por otros profesionales sanitarios: profesores universitarios, psicólogos, médicos, farmacéuticos, etc. Además, por supuesto, de muchas enfermeras y enfermeros interesados por  la gestión.

Me alegra comprobar también como una mayor cualificación profesional enfermera permite ocupar puestos directivos en la alta dirección de los centros. Y, por supuesto, la inversión en formación en metodología de investigación en la carrera mejora el interés por la publicación, con el fin último de compartir la evidencia científica, para mejorar la atención.

Nos habló de un equipo de hasta 14 revisores en la revista antes de dar luz verde a un artículo. ¿Aspira Tesela a convertirse en una referencia científica internacional?

De la misma forma que Cuiden (también perteneciente a la Fundación Index ) es la mayor base de datos enfermera en español. Cinhal es la más importante a nivel internacional, y, desde principios del año 201, tenemos una excelente noticia para compartir: Tesela está indexada en Cinhal, hecho que, de entrada, nos permite esa proyección internacional.

Tenemos ahora otra tarea en nuestro entorno y es convencer a los gestores de que compartir experiencias y hacerlo desde el rigor metodológico permite fortalecer cualquier sistema sanitario. Hay claros ejemplos en países de nuestro entorno.

Por último, volvamos a la crisis. Muchas voces alertan de la destrucción del Sistema Nacional de Salud. En su opinión, ¿fue un error ceder las competencias en Sanidad a las autonomías o el problema está en otro lugar?

Desde mi punto de vista, no ha sido un error ceder competencias. Cada autonomía posee sus particularidades, y, si miramos a nuestro alrededor, vemos cómo las que han tenido continuidad política han desarrollado un sistema sanitario mucho más fuerte.

Hoy no podemos permitir la destrucción de un SNS que nos ha llevado más de 40 años construir y que sigue siendo la envidia de la mayoría de los países europeos. No podemos dejarnos engañar: estamos consiguiendo muy buenos resultados en salud en relación con la inversión por habitante y respecto a la mayoría de los otros países.

Me preocupa enormemente el cambio que representa pasar a un sistema sanitario basado en el contrato de trabajo. Desde mi punto de vista, se anula un derecho fundamental: el derecho a la salud. Es inequitativo, y, además, si no se corrige, va a provocar graves problemas de salud en un futuro no muy lejano. Existe un riesgo tremendo si los políticos no reconocen que ellos no gestionan, y, sobre todo, si la gestión de los centros sanitarios se reparte entre los militantes de los partidos políticos. Profesionalizar la gestión es imprescindible. Formarse, liderar, planificar, arriesgar y tomar decisiones que no siempre gustan a todos es competencia de los gestores, no de los políticos.
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