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Martes, 14 de febrero de 2012   |  Número 48 Año III
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CON TODO, LA SEGURIDAD DEL PACIENTE ES ELEVADA
La OMS insta a España a mejorar su sistema de notificación de eventos adversos
El vigente aún resulta “muy incipiente”, según la especialista Itziar Larizgoitia

Redacción. Bilbao
 “La asistencia sanitaria que hoy tenemos en España es muy segura”. Así de contundente se ha mostrado la coordinadora en el Programa de Seguridad del Paciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Itziar Larizgoitia. Sin embargo, matizó que “en el sector sanitario, los sistemas de notificación son aún muy incipientes, en parte porque es necesario que haya marcos legales que protejan la notificación”.

La coordinadora en el Programa de Seguridad del Paciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Itziar Larizgoitia.

La seguridad de una institución se mide, según la experta, en función de los mecanismos de vigilancia que se hayan implantado, y en que no sólo ayuden a prevenir los errores, sino que además, de producirse, permitan obtener siempre un aprendizaje para una mejora continua, aseguró la especialista en seguridad del paciente.

Con ello, Larizgoitia incide en que se deben también tener en cuenta las quejas y sugerencias de los pacientes y, en general, las historias y testimonios de los enfermos que han sufrido incidentes. “Éstas son importantísimas para identificar errores e intentar diseñar soluciones que contemplen la idiosincrasia y necesidades de los pacientes”, concluyó Larizgoitia. En este aspecto, asegura que hay sólo en torno a un 10 por ciento de pacientes hospitalizados que pueden sufrir un suceso adverso que le suponga algún daño o una prolongación de su estancia.

Ante un posible error humano, Larizgoitia aseguró, en primer lugar, que “es necesario reconocer el problema con transparencia, lo que implica reconocer los problemas cuando ocurren, ante los pacientes y ante los profesionales”. Añadió, en segundo lugar, que se están desarrollando buenas prácticas o prácticas seguras para solucionar problemas que conviene incorporar, como ya se va haciendo. En este aspecto, destacó que la tecnología es un aliado importantísimo para, por ejemplo, las prescripciones electrónicas o los sistemas de códigos de barras para la identificación de productos. Sin embargo, considera que no es suficiente para solucionar todos los problemas ligados a los errores en la prescripción o de identificación de medicamentos.

En tercer lugar, consideró necesario formar al personal sanitario en los aspectos principales de la seguridad, aunque asegura que lo más importante es desarrollar una cultura de seguridad. Según la experta de la OMS, los aspectos esenciales de una buena cultura de seguridad son: reconocer el problema; querer aprender de los errores para mejorar, lo que lleva a identificar activamente errores, problemas o riesgo de errores y de problemas, y a analizarlos; querer identificar soluciones y aplicarlas;  desarrollar liderazgo en cada profesional por la seguridad; y fortalecer el trabajo en equipo, incluyendo a los cuadros directivos de las instituciones, quienes juegan un papel fundamental posicionando la seguridad como uno de los objetivos del centro, incluyendo a los pacientes en el análisis de problemas y de soluciones.

“La ausencia de una cultura de seguridad es muy gravosa para los profesionales que se ven envueltos en un incidente porque son culpabilizados”, subrayó Larizgoitia.  Consideró que los profesionales se ven convertidos injustamente en segundas víctimas, ya que en esas situaciones no se reconoce el carácter multifactorial de los incidentes.  “Es importante reconocer que errar es humano, pero los sistemas de salud pueden desarrollar mecanismos para proteger a los pacientes de los errores humanos”, concluyó la coordinadora de la OMS. 

A mayor complejidad, mayor seguridad

“Los avances médicos han conseguido que actualmente nuestro sistema sanitario sea capaz de conseguir logros impensables solo hace unos años”, expuso Larizgoitia. Sin embargo, añade que debido a la complejidad que suponen dichos avances y a la imperfección humana, es posible que alguno de los elementos o de las interacciones entre ellos falle en ocasiones. “Es en estos casos en los que se hace más necesario que nunca poner en marcha los mecanismos necesarios para contener las consecuencias del error humano, y conseguir que no repercuta en exceso sobre el paciente”, añade la experta en seguridad del paciente.

En este aspecto, se intenta para ello identificar los sucesos indeseados que ocurren en la práctica hospitalaria, y que suponen daño para el paciente. “Por ejemplo, midiendo las infecciones que se transmiten en el interior de los hospitales”, precisó Larizgoitia.  La experta añadió que se pueden desarrollar sistemas de notificación voluntaria cuando ocurren incidentes, independientemente de si afectan o no al paciente.  “Esto último se efectúa en otras industrias donde se cuida mucho la seguridad, como en el sector de la aviación o de la energía, es de gran importancia y utilidad, ya que permite identificar problemas y aprender de ellos”, concluye la coordinadora de la OMS.
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