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Martes, 05 de junio de 2012   |  Número 56 Año III
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JOAQUÍN CASANOVAS, DIRECTOR GERENTE DEL INSTITUTO CATALÁN DE LA SALUD
“La gerencia única es solo una opción más para Cataluña”
Para este directivo, se debe potenciar la autonomía de los servicios de Atención Primaria

Javier Barbado / Imagen: Diego S. Villasante. Toledo
La extensión del modelo de concesiones administrativas, con sus diversos matices, en los servicios regionales autonómicos de Comunidad Valenciana, y, en menor grado, en la de Madrid, constituyen una opción válida no exenta de riesgos como cualquier inversión de una entidad privada, en este caso en colaboración con la administración pública. Para el entrevistado, la fórmula difiere del modelo catalán, al que define como “un conjunto de entidades multiproveedoras de servicios sanitarios sin ánimo de lucro”. Con independencia de la fórmula de gestión de los centros, la gerencia única es otra “solución” a la que se recurre en la mayoría de los gobiernos autonómicos (por ejemplo, la confluencia en un solo responsable de la gestión de un hospital y los centros de salud que corresponden a su área de influencia) para reducir gastos. Una vez más, el gerente del Instituto Catalán de la Salud (ICS) lo contempla como una posibilidad más entre otras muchas aplicables en la sanidad española, y, más en concreto, en la catalana. Por otra parte, este alto directivo explica cómo se lleva a cabo la conversión de algunos de sus hospitales en empresas públicas, caso del Arnau de Vilanova de Lérida y de la Atención Primaria en Gerona.

Joaquim Casanovas, entrevistado en la sede del Sescam.

Muchos directivos de la salud coinciden en que, con independencia del modelo de gestión que se adopte en las redes asistenciales (pública, mixta, concertada, etc.), la gerencia única se erige como la tendencia irrenunciable en el contexto de la crisis económica. ¿La considera usted una fórmula de gestión adecuada en España?

Tanto en la gestión como en la práctica clínica lo más importante es la profesionalidad de las personas que dirigen. Por tanto, lo principal es disponer de gestores profesionales que sepan lo que se traen entre manos más que otra cosa.

Dicho esto, cada comunidad puede tener sus propias características. En el caso sanitario, Cataluña posee unas características muy específicas. El modelo catalán se basa en un sistema de oferta sanitaria multiproveedor sin ánimo de lucro, y, en estos entornos, las gerencias territoriales no son la única respuesta a lo que todos buscamos, que es encontrar organizaciones sanitarias integradas, funcionar integradamente entre los distintos niveles asistenciales. Yo entiendo que las gerencias únicas son muy adecuadas en modelos donde la red es estrictamente pública: no hay red concertada, y donde, de alguna manera, funciona una red sanitaria similar a lo que era el Insalud [extinto Instituto Nacional de la Salud].

Pero, salvo Cataluña, los conciertos con el sector sanitario privado no marcan la nota predominante en las comunidades autónomas. ¿Le ve futuro a la gerencia única en la sanidad española?

Sí. Yo creo que es un a opción. Lo importante no es tanto si hay o no hay gerente único: siempre habrá un lugar, dentro de la estructura sanitaria, donde converjan en un único responsable los diferentes niveles asistenciales. Lo importante es dónde colocamos este nivel: si lo hacemos muy cerca de la comunidad, o más arriba en la escala jerárquica. Creo, pues, que es una respuesta válida para un modelo organizativo.

Pero lo importante es que se trabaje integradamente entre los distintos profesionales: hospital, Primaria, socisanitario… Que todos trabajemos por el paciente, el cual circula por los diferentes dispositivos, y ha de hacerlo correctamente, es decir, debe ser atendido en el lugar que corresponde. La gerencia única puede ayudar en algunos entornos; en otros, puede haber opciones distintas.

El Instituto Catalán de la Salud (ICS), que usted preside, lleva a cabo la conversión de algunos de los hospitales que dependen de su gestión en empresas públicas. ¿Cómo va este proceso?

Va avanzando. Requería un cambio legislativo que se produjo a principios de enero. También requería unos acuerdos de nuestro Consejo de Administración que se produjeron en el mes de febrero. En este momento nuestro objetivo es tener dos proyectos demostrativos: uno en el Hospital Arnau de Vilanova de Lérida, y, el otro, en la Atención Primaria de Gerona, que está al servicio de, aproximadamente, unos 500.000 habitantes. Ambos funcionan como empresas públicas del ICS, pero con instrumentos de empresa pública, no con instrumentos administrativistas como aún están funcionando en muchos ámbitos el sector sanitario en España.

Hablemos de la profesionalización del directivo en el Sistema Nacional de Salud. ¿Lo considera todavía una quimera?

Tendría que ser una realidad. Lo que no es correcto es que, por un cambio en el Gobierno, todos los gerentes de una comunidad tengan que cambiar (directores médicos, directores de Enfermería, directores económico-financieros…). No es lógico y creo que pasa menos cada vez. Se ha de intentar evitar que pase, y, simplemente, el directivo es un profesional más al que se le ha de evaluar por sus resultados.

Normalmente, un directivo tampoco ha de ser eterno en su lugar de trabajo, pero tampoco es necesario que se tenga que cambiar en función de avatares políticos. Por tanto, es importante que el gerente tenga unos años (seis, siete, ocho años) para desarrollar un proyecto asistencial en el centro que dirige.

Como bien sabe, en la Comunidad Valenciana se va a implantar una fórmula de gestión compartida en la totalidad de sus hospitales públicos. ¿Lo considera un recurso apresurado para “salvar los muebles”? ¿Hay parecidos con el modelo catalán?

Como le he dicho antes, el modelo de Cataluña es multiproveedor y sin ánimo de lucro. Es un conjunto de entidades, de órdenes religiosas, de entidades públicas municipalistas, en concreto fundaciones, que no tienen ánimo de lucro, que colaboran en la administración “a las verdes y a las maduras”. Distinto puede ser –y aun no tenemos mucha experiencia en esto– el régimen de concesiones administrativas a entidades estrictamente privadas (que muchas veces son incluso fondos de capital riesgo que administran instituciones sanitarias). Se trata de personas que, en definitiva y lógicamente, han puesto un dinero allá, han hecho una inversión y quieren recuperarla y buscar una cierta rentabilidad. Esto es normal. Pero es un tema diferente al del modelo catalán. El modelo catalán es un modelo concertado en base a entidades sin ánimo de lucro, y todo esto genera una forma, una concepción algo distinta… Funcionar de forma generalizada en régimen de concesión administrativa es una opción, pero yo creo que se tendrá que evaluar. Lógicamente, va  a requerir un tema muy importante, que es que la administración pague la concesión administrativa en los plazos que se fijen en el contrato. Y esto, en momentos de crisis, incluso puede ser un problema.

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