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Miércoles, 25 de julio de 2012   |  Número 59 Año III
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ENTREVISTA A ANTONIO BURGUEÑO, DIRECTOR GENERAL DE HOSPITALES DE MADRID
“La crisis desplaza el poder directivo a los servicios centrales”
La falta de ingresos para Sanidad no favorece una mayor autonomía de los gestores

Javier Barbado / Imagen: Pablo Eguizábal. Toledo
La crisis económica en el sector de la salud reside más en la falta de ingresos que en el excesivo gasto, y, por esta razón, lo más probable es que se refuerce el poder de los organismos centrales en detrimento de la autonomía gestora del directivo de  hospital o centro sanitario, tal como lo ve una de las personalidades más longevas y proactivas del sector en España, el director general de Hospitales de la Comunidadde Madrid, Antonio Burgueño. Con todo, entiende y defiende que al gestor, como al profesional, se le debe incentivar en función de su rendimiento, que, con el área única y la libre elección de médico, enfermero y centro –implantados en esta autonomía desde hace más de dos años–, por primera vez se puede medir con fiabilidad por la administración.

Antonio Burgueño, entrevistado en Aranjuez.

La crisis económica, ¿ha acentuado la dependencia del gerente de la salud del poder político, o, por el contrario la ha otorgado mayor margen de maniobra?

La situación de crisis económica puede traer consigo dos cosas: una, la mayor autonomía de gestión del gerente; y otra, la centralización Los orígenes de la crisis económica en la Sanidad –nos referimos al sector sanitario, que es una parte de la actividad económica del país– son la falta de recursos, de dinero más que una crisis por exceso de gasto. Cuando falta dinero es, o porque se consume demasiado, o porque no se ingresa, y la verdad es que la crisis sanitaria en España es por falta de ingresos. Por esta razón, lo más seguro es que se intensifique el centralismo en la toma de decisiones. Por lo tanto, habréis oído que nos encaminamos hacia las centrales de compra, la toma de decisiones centralizada en guías y protocolos de gestión… Yo creo que, en este momento, la profesionalización de los gerentes consiste en aceptar que existe un alto grado centrípeto en el modelo de gestión de los próximos dos o tres años.

A pesar de la situación de crisis, los directivos, cuando se reúnen, defienden la incentivación por resultados incluso como un elemento esencial para la buena marcha de los centros sanitarios. ¿Está de acuerdo?

La Medicina y el gasto en Sanidad se basan en la gestión de la variabilidad, y, siendo variables y pese al mayor control desde los órganos centrales, evidentemente vamos a saber quién es el buen gestor, el mediano y el pésimo (bueno, más que pésimos, “menos malos”, los que deben mejorar). Esto consiste en hacer benchmarking continuamente y aportar incentivos a quien lo haga mejor (incentivos profesionales o financieros: Madrid está en ello, es decir, en mejorar la incentivación en el profesional y en el equipo directivo).

La Comunidadde Madrid hace más de dos años que ha implantado el área única y la libre elección de médico, enfermero y centro de salud. ¿Se ha obtenido lo que se quería?

Hablando de la gestión, los beneficios del área única se tienen que ir obteniendo muy despacito. Por ejemplo, para hablar de la gestión de muchos recursos a menudo duplicados en muchos hospitales, poder hacer una centralización de pruebas, de intervenciones… todo ello obligaría a configurar un número de equipos más reducido que haga trasplantes o cirugías complejas, y eso solo se puede hacer si el área es única.

Si cada hospital tuviese su área, no podríamos ni trasladar a un profesional de un área a otra porque requiere un mundo administrativo que lo impide. Ahora hasta se puede incentivar para hacerlo voluntariamente, o si no, incluso se puede hacer de una forma forzosa, es decir: “En este hospital se va a dejar de hacer este tipo de cirugía porque, en adelante, se va a practicar en este otro”. Eso ya es posible jurídicamente con el área única, y, por lo tanto, los beneficios empiezan a notarse. Y luego, además, la única guía para saber que uno lo hace mejor que el otro es que haya una capacidad de elección por parte del usuario; si el cliente no elige, evidentemente no es cliente, y, por lo tanto, quien gestiona no tiene incentivos con índices valorados.

En el I Encuentro sobre Innovación en Gestión Clínica de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), celebrado en Toledo, se ha hablado de los radiofármacos en Medicina Nuclear. Al parecer, los expertos rechazan que se los llame así porque no se trata de medicamentos con efecto farmacológico, y este matiz es relevante por cuanto, de tenerse en cuenta, no estarían sujetos a una regulación tan estricta. ¿Cuál es su opinión?

Esta regulación de la que me habla no es autonómica, sino central, y a mí me parece excesiva. Todo lo que suena a radiactividad se relaciona con el mundo de lo “peligroso” o “dañino”, y a eso se ha referido José Luis Carreras [jefe del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Clínico San Carlos de Madrid] cuando hablaba de “excesiva normativa”. Esa normativa se publica en el Boletín Oficial del Estado, y se hace hincapié en que se trata de pruebas en las que se manejan isótopos radiactivos [que pueden afectar a] la salud. Y lo mismo le pasa a la radioterapia: son excesivas las seguridades con las que se trabaja.

Burgueño habla sobre la Medicina Nuclear.

Respecto a si esas normas para las indicaciones de un PET [tomografía de emisión de positrones] son o no rigurosas, y son o no puestas por la comunidad autónoma… a mí me parecen muy raquíticas las 23 prescripciones o indicaciones que hoy tienen los PET, y creo que no hay hospital que las cumpla: todos están en indicaciones mucho más amplias de ese tipo. E incluso es así porque, antes, las indicaciones no estaban basadas tanto en el precio como en el número de aceleradores que teníamos, que era muy escaso. Hoy, como Madrid tiene 17 aceleradores (que no los tiene nadie en el panorama nacional), eso nos permite ser más generosos en las indicaciones y más amplios. Por lo tanto, casi todos los servicios de Medicina Nuclear están ampliando a demanda, y conviniendo [esa ampliación] con los jefes de Servicio de esta especialidad y de las especialidades clínicas.

¿Contempla como estrategia de ahorro reducir el número de pruebas diagnósticas en la Comunidad de Madrid?

Lo que me estás diciendo es exactamente igual que si yo dijera que, en una fábrica de coches, deben plantearse poner frenos de menos calidad a los automóviles para contener los gastos. No va por ahí: todo lo que sea conocer el alcance de una enfermedad, a mí me parece que es muy positivo. [En el citado Encuentro] se ha hablado de dos técnicas muy efectivas en su diagnóstico y tratamiento. En otros casos hay que decir que nos gastamos más dinero con  menos efectividad. Por ejemplo, en quimioterapia.
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