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Javier Barbado. Madrid
La autopunción en casa del enfermo de diabetes para vigilar sus valores de glucemia todavía no tiene una clara alternativa que permita obtener valores más precisos (aunque menos rentables en todo caso), al menos de acuerdo con la revisión sistemática llevada a cabo por un grupo de científicos encabezado por Maite Solans, y que ha difundido la Agencia de Información, Evaluación y Calidad en Salud de Cataluña.
El estudio, presentado como informe del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud, recupera 14 ensayos clínicos aleatorizados y dos estudios de “antes y después” de aplicarse en los pacientes los sistemas de monitorización continua de la glucosa en tiempo real (Smcgtr), un método para medir los valores de esta sustancia en el líquido intersticial que rodea a las células y que se vale de dispositivos de mínima invasión proporcionando información continua sobre sus fluctuaciones en sangre. Los Smcgtr se presentan, en efecto, como una alternativa a la autopunción en enfermos que experimentan variaciones rápidas de glucemia o crisis de hipoglucemia o hiperglucemia nocturnas, según ha explicado a Publicación de Directivos de la Salud otra de las investigadoras firmantes del informe, la especialista Cari Almazán.
Maite Solans Domènech es la autora principal del informe.
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Conforme a su explicación, los resultados de la revisión apuntan a que en algunos subgrupos de población sí se aprecia cierta mejoría en el control de la glucemia con el uso de estos dispositivos de monitorización continua (en efecto más costosos que la simple autopunción del enfermo con un pequeño aparato de resultado instantáneo), pero, sin embargo, todavía no existe evidencia científica que permita considerarlos una alternativa al control clásico por parte del propio paciente.
De los ensayos y estudios revisados, Almazán puntualiza que se llevó a cabo, a su vez, una división de la población objeto de examen en tres grupos: adulto, infantil y mixto (tanto personas adultas como población pediátrica). A grandes rasgos, en el grupo de adultos se observó que el control de la glucemia mejoraba pero debía tenerse en cuenta, asimismo, que los pacientes se valían también de bombas de “influsión” de insulina para manejar su enfermedad. En el caso de los niños, sí se observó mejoría, “un buen control de la glucemia en cortos periodos de tiempo”, con la salvedad de que la evidencia recopilada era escasa. Y, en tercer y último lugar, en el grupo mixto se constató que los pacientes con mal control de su glucemia por autopunción respondían mejor a la monitorización en tiempo real.
Con todo, Almazán recalcó que, con independencia del método utilizado para medir la glucosa en sangre del enfermo, lo relevante de veras para su tratamiento reside en que se conciencie y mentalice de cómo abordar la enfermedad que padece. |