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Lunes, 23 de mayo de 2011   |  Número 32 Año I
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NO VEN EXTRAPOLABLE LA POLÍTICA DE CATALUÑA AL RESTO DE COMUNIDADES
Gerentes y directivos de hospital ven inevitable atajar el déficit con medidas coyunturales
Redacción Médica ha preguntado sobre la crisis a cuatro altos cargos de dirección sanitaria

Javier Barbado. Madrid
Gerentes y altos cargos directivos de hospital consultados por Redacción Medica consideran inexorable la toma de medidas anticrisis coyunturales como las llevadas a cabo por el consejero de Salud catalán, Boi Ruiz, ante la gravedad del déficit presupuestario del Sistema Nacional de Salud, si bien matizan que cada comunidad autónoma deberá hacerlo conforme a sus propias circunstancias.

De este modo, casi ninguno de los entrevistados rehúye de manera expresa la necesidad de incluir entre esas medidas la reorganización de los recursos humanos, si bien se añaden matices sobre cómo debería abordarse tan delicada parcela. En cuanto a las soluciones que se sugieren, cabe destacar la mejora del funcionamiento de la Atención Primaria (con el fin de que no se derivena enfermos a los hospitales cuya situación clínica puede resolverse en el centro de salud); eludir pruebas diagnósticas y clínicas innecesarias o que no están indicadas conforme a los protocolos establecidos (por ejemplo, radiografías preoperatorios para toda clase de pacientes); o mejorar la gestión de las centrales de compras que trabajan con los centros hospitalarios (en ocasiones, estas plataformas llevan a cabo adquisiciones a precios más altos de los que se fijan en los hospitales).

A continuación reproducimos algunas de las opiniones recogidas por este periódico sobre tres asuntos fundamentales: 1. ¿Cree que se extenderán las medidas anticrisis de Cataluña a otras comunidades?; 2. ¿Considera necesarias medidas estructurales en los equipos directivos a largo plazo?; y 3. ¿Qué soluciones sugiere para mejorar el sistema sanitario?

César Pascual.

César Pascual, gerente de Hospital Infanta Leonor y Virgen de la Torre de Vallecas (Comunidad de Madrid):

1. Medidas de contención de gasto las están aplicando las comunidades que no tienen elecciones autonómicas, como Galicia, Andalucía y la propia Cataluña, que no es comparable al resto del país, porque la mayoría de hospitales se ajustan a la colaboración público-privada (consorcios, fundaciones…). Cataluña ha aplicado medidas que, en realidad, van mucho más allá de la reducción del gasto, aunque luego las han paralizado. El debate es, pues, cómo van a aplicarlas, y eso es algo que todavía no sabemos.

2. Sí, claro. Hay que tener en cuenta que el Sistema Nacional de Salud todavía se rige por estructuras acordes al decreto que Núñez Feijoo elaboró cuando dirigía el Insalud. Lo cierto es que seguimos con una estructura divisional que pudo tener sentido entonces, pero no ahora.

3. La Atención Primaria debe ser más resolutiva con el fin de que determinada demanda no llegue a los hospitales (a la urgencia y a las consultas externas reciben a pacientes que podían haber sido atendidos en el centro de salud, y eso encarece la asistencia). Asimismo, deben hacerse políticas internas que cuenten con los profesionales para llevarlas a cabo (aquí está el problema de Cataluña), y también deben tomarse medidas que lleven a unificar áreas, hacer más horizontales los mandos y eliminar cargos que solo sirven para burocratizar la asistencia.

Mario González.

Mario González, gerente del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA):

1. Entiendo que, en el actual marco de financiación y de crisis, algunas autonomías tomen determinado tipo de medidas. No digo que todas las autonomías deban tomar las mismas medidas, porque el modelo de atención y la situación sanitarias son diferentes (el número de hospitales, instalaciones, personas que trabajan en el sector…). Ahora bien, hay que adecuarse al gasto, y eso implica un esfuerzo por parte de los directivos para buscar decisiones que permitan racionalizar el gasto y adecuarlo al presupuesto, para lo cual es necesaria la colaboración de todos los profesionales sanitarios.

2. Sí. Tenemos estructuras directivas basadas en modelos de hace más de 25 años en la mayor parte de España, así que está claro que hay que hay que buscar una manera distinta de dirigir hospitales.

3. No se trata, en modo alguno, de restringir los derechos de los pacientes, sino de aprovechar ese margen que tienen los profesionales para saber si hay que aplicar o no [una prueba], cuándo y a quién hay que hacerlo. Es lo más razonable y lo más fácil de hacer. En cuanto a las medidas estructurales, citaré la concentración por áreas, los distintos sistemas de financiación vía capitativa… Hay que estudiar esas opciones, aplicarlas y ver si funcionan. No se trata de tomar medidas a corto plazo que agilicen la estructura directiva con el fin de ahorrar dinero: lo importante son las medidas que, a medio plazo, hagan más sostenible el sistema y permitan adecuarnos al marco presupuestario del que disponemos.

Míkel Álvarez.

Míkel Álvarez, director general de Mondragon Health y exgerente del Hospital de Cruces de Barakaldo:

1. Tal como está la economía, sí lo creo. Alabo el posicionamiento del consejero catalán. Ha abierto un debate claro para una contención del gasto sanitario y una nueva regulación entre la producción y el consumo. Aplaudo, insisto, su posición. Creo que es totalmente necesaria y añado una cosa más: dado que el 75 por ciento del gasto sanitario es en personal, no queda más remedio que incidir en ello porque, si no, no habrá transformación. Sin embargo, hay que hacer una defensa a ultranza del empleo, pero es que el problema está en la productividad, al menos en el caso del sector sanitario público, en el que creo que hay productividades irregulares. Para competir hay que cambiar.

2 y 3. De una u otra manera habrá una nueva regulación de la demanda sanitaria. Creo que es necesario hacer cambios preservando al mismo tiempo el Estado del Bienestar. Lo cierto es que vivimos una situación muy delicada en el sector sanitario, y que aparece después de muchos años en los que no había problemas para cuadrar los presupuestos (aunque en el sector público sí se acumulaba deuda; pero es que ahora el Sistema Nacional de Salud debe más de 15.000 millones).

Miguel Ángel Máñez.

Miguel Ángel Máñez, subdirector de Recursos Humanos del Hospital de San Juan de Alicante (Comunidad Valenciana):

1. Uno de los principales obstáculos para hacer cambios estructurales en España es el miedo. Nadie se atrevió con el Informe Abril (1991). Nadie se atreve a hacer un Pacto por la Sanidad, y, cuando todas las medidas estructurales se aplazan; cuando la necesidad de cambiar es inminente, solo pueden llevarse a cabo medidas coyunturales, a corto plazo, restringidas al ámbito organizativo de cada servicio de salud. Cataluña ha optado por reducir el presupuesto asignado a recursos humanos con la consiguiente reducción de actividad que ello implica. Poner en marcha medidas de este tipo suele ir asociado a ineficiencia en la toma de decisiones estratégicas, algo que, en la política sanitaria española, es habitual.

2. Las medidas necesarias son otras, dirigidas a mejorar la eficiencia y hacer más productivo un sistema anquilosado y planificado para los años ochenta. Hay circulando varios informes y propuestas, muy similares en el fondo (aunque haya intenciones de otro tipo en algún caso) que muestran claramente qué se debe hacer. El problema es que hemos llegado a un momento en que la presión presupuestaria es tan importante que el único objetivo hoy por hoy es reducir el gasto sanitario, o mantenerlo. Con semejante objetivo, las únicas medidas aplicables son las dirigidas a reducir puestos de trabajo, reducciones retributivas, etc.

Por otra parte, hay medidas como las dirigidas a racionalizar el gasto farmacéutico que son necesarias, pero que suelen provocar problemas en su aplicación dada la presión como lobby de la industria farmacéutica. Sin embargo, dado el momento actual, estas medidas podrían ser útiles a corto plazo.

3. Mejora de la productividad (cumplimiento de jornada, adecuar la presencia a la actividad y no al revés); no financiar medicamentos de baja utilidad terapéutica; eliminar de la cartera de servicios de los servicios de salud ciertos procedimientos que no debería estar financiados; potenciar los servicios de referencia y no crear unidades especializadas en hospitales vecinos; puesta en marcha inmediata de canales alternativos de información, coordinación y comunicación con el paciente; reducción al mínimo de dietas y gastos de representación; racionalización del número de cargos y mandos intermedios; edición en formato electrónico de libros y guías; revisión de la adecuación de pruebas diagnósticas (nadie recomienda una radiografía preoperatoria para todos los pacientes y se sigue haciendo en todas partes); etc.

El problema es que, llegado el momento y cuando las medidas menos ejecutivas lleguen a ser inútiles, tal vez lleguen las medidas impopulares.

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