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Martes, 31 de enero de 2012   |  Número 47 Año II
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ESTADOS UNIDOS, CANADÁ O NUEVA ZELANDA APLICAN OTROS MÉTODOS
España no da con la gestión eficiente de las listas de espera
Los sistemas de priorización se han ensayado sin éxito en Cataluña

Javier Barbado. Madrid
En España las listas de espera se organizan en función del criterio de gravedad clínica, esto es, en función de quién se encuentra peor y necesita ser atendido antes. Pero ése no es la única forma de organizarlas ni mucho menos la más eficiente, la que mejor resultados consigue con los recursos disponibles.

José María Abellán Perpiñán.

Desde los años ochenta, numerosos economistas de la salud han planteado fórmulas teóricas para ordenar las listas de espera de la manera más adecuada. Por ejemplo, por medio de los denominados sistemas de priorización y, dentro de ellos, los de puntuación. Estos últimos enfocan el problema de la atención hospitalaria de una manera estructural y global, en lugar de tratar de resolver la demanda a corto plazo de una forma más rápida en apariencia, según ha explicado a Publicación de Directivos de la Salud José Luis Abellán,  doctor en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Murcia.

El método de puntuación funciona como sigue de acuerdo con este docente: “En primer lugar se localizan una serie de criterios, dimensiones y atributos para ordenar las listas de espera que no son meramente clínicos (la gravedad, por ejemplo, sería un factor de este tipo), sino que incluyen otros de índole social (si el enfermo dispone o no de cuidadores, o si la enfermedad la incapacita o no para trabajar, por ejemplo). Después se asignan niveles (por ejemplo, el dolor puede ser mucho, poco o nada), y, en tercer lugar, se añaden una serie de puntuaciones parciales a cada combinación de criterios y niveles, todo lo cual se agrega a la puntuación global en función de la cual se ordena la lista”, explicó.

Ahora bien, este sofisticado sistema de ordenación de listas de espera solo se ha ensayado en España en una comunidad autónoma, Cataluña, a principios de este siglo. Para ser más precisos, el servicio catalán de la salud lo aplicó a las listas de espera para cirugía de cataratas y para artroplastia de cadera: “Se llevó a cabo un estudio piloto y los resultados fueron muy alentadores”, indicó Abellán, quien aclaró que los ensayos se hicieron en diferentes centros sanitarios catalanes. A posteriori, la Agencia de Información, Evaluación y Calidad en Salud de Cataluña llevó a cabo una investigación de la que se dedujo que, pese a aplicarse de manera correcta la clasificación de los pacientes en función de las puntuaciones, en la práctica no se les distribuía con razón a ellas.

El sistema de puntuaciones halla sus orígenes en Estados Unidos y en la década de los ochenta –siempre según el citado docente–, ya que se aplica entonces al trasplante de órganos, y en otros países como Nueva Zelanda o Canadá. En todo caso, su uso en España no estaría demás ante la situación de crisis económica y financiera del Sistema Nacional de Salud, ya que este tipo de métodos tratan de aprovechar  los recursos de que se dispone en lugar de recurrir a la adquisición de otros nuevos.
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