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Jueves, 26 de febrero de 2015   |  Número 103 Ao V
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‘CARA A CARA’ ENTRE EL GERENTE DEL SAS Y EL PRESIDENTE DE SEDISA
Capacitación y relevo: retos del directivo
Las Unidades de Gestión Clínica y la formación de posgrado encierran las claves del futuro

Jesús Vicioso / Imagen: Miguel Fernández de Vega. Madrid / Salamanca
El directivo de la salud profesional todavía queda lejos en España. Y, sin embargo, las pobres condiciones laborales (en relación con otras tareas del sector sanitario público como la asistencial, y, desde luego, con el mismo oficio en los centros privados) y la jubilación de muchos gestores han disparado la demanda de este desempeño, por otra parte nada sencillo por las dotes de liderazgo, y no solo técnicas o de conocimiento, que requiere.

Así lo han corroborado tanto el director gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS), José Manuel Aranda, como el presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), Joaquín Estévez, en un debate cara a cara moderado por el exministro de Sanidad y de Defensa socialista Julián García Vargas, que ha organizado Sanitaria 2000, grupo empresarial editor de Publicación de Directivos de la Salud, y ha tenido lugar en el Parador Nacional de Salamanca.

El director gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS), José Manuel Aranda; el exministro de Sanidad socialista Julián García Vargas, y el presidende de Sedisa, Joaquín Estévez.


Por el momento, existen diversas iniciativas que forman a los futuros gestores de la salud, en concreto másteres y también colectivos que reclutan a jóvenes ya preparados con esta inquietud, caso de Nueva Gestión Sanitaria (Nugesan), como ha señalado el propio Estévez. Pero el relevo generacional –ha resaltado– “todavía no se ha dado, y, de hecho, seguimos los mismos desde hace mucho tiempo”.

Otras alternativas de formación teórica en gestión, propias de la comunidad autónoma andaluza, parten de ramas académicas y profesionales como la Medicina Preventiva y su enseñanza en la Escuela Andaluza de Salud Pública (Easp), cuna, de hecho, de muchos de los principales directivos de complejos hospitalarios españoles en este momento.

Por otra parte, a los altos directivos de centros e instituciones de la salud de la actualidad no se les ha reconocido su condición de gestores profesionales, a pesar de que se trata de una reivindicación histórica por parte de Sedisa. Así que ambos factores, capacitación y relevo, copan los retos a medio y largo plazo del colectivo.

El problema de la influencia política

Estévez, ante el auditorio, ha señalado con reiteración a uno de los principales escollos por los que los directivos sanitarios no adquieren la condición de profesionales: el interés de los políticos por nombrar a los que les sean afines desde el punto de vista ideológico, como de hecho sucede en casi todos los casos.

Las Unidades de Gestión Clínica (UGC) –ha reflexionado el gerente del SAS– cambiarán esa barrera de forma progresiva si terminan por calar en el sistema sanitario público, ya que, si no se consigue la neutralidad en el nombramiento del gerente, al menos la disolución de su omnipotencia en los hospitales, adquiriendo el papel directivo, cada vez más, los jefes de Servicio y directores o coordinadores de esas unidades, fortalecerá el mando y la autonomía de los centros más allá de los condicionantes directos del poder político.

 

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