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Viernes, 26 de octubre de 2012   |  Número 63 Año III
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gestión autonómica
SEGÚN REVELA UN ESTUDIO CON PACIENTES DEL CENTRO
El modelo ‘hospitalista’ de la Clínica de Navarra reduce la mortalidad el 11 por ciento
Se aprecia mejoría en los enfermos graves y con pluripatología gracias a esta fórmula de trabajo

Redacción. Pamplona
Una investigación de la Clínica Universidad de Navarra ha evidenciado la mejora del enfermo grave y pluripatológico a partir del modelo “hospitalista” del centro, que se refiere a la forma de trabajar de los especialistas a la hora de coordinarse y aunar criterios de actuación. En concreto, los resultados obtenidos en el estudio ponen de relieve, entre otras cuestiones, una reducción del 11 por ciento de la mortalidad en la muestra de pacientes estudiada.

“Aunque resulta muy difícil evaluar los resultados sobre la mortalidad en un estudio retrospectivo, pensamos que el buen rendimiento obtenido se debió en parte a la asistencia y valoración continua de los pacientes por parte de médicos hospitalistas, a través de los diferentes niveles de atención hospitalaria, desde la planta de hospitalización convencional a la Unidad de Cuidados Intermedios”, ha declarado Felipe Lucena, especialista en Medicina Interna y responsable de la Unidad de Médicos Hospitalistas de la Clínica Universidad de Navarra. El equipo de médicos hospitalistas de este centro hospitalario está integrado por Felipe Lucena, Ana Huerta, Félix Alegre y Manuel Landecho, especialistas del Departamento de Medicina Interna de este centro hospitalario.

Equipo de la Unidad de Hospitalistas. De izq. a dcha.: Eva Sola (auxiliar); Felipe Lucena y Félix Alegre (médicos); las enfermeras Nora Ayerra e Irune Álvarez; la auxiliar Sara Ortega; Ana Huerta y Manuel Landecho (médicos), y la enfermera responsable, Yolanda Lizarraga.

Recientemente, este equipo de facultativos ha publicado los resultados del trabajo sobre la eficacia de la labor de este modelo médico aplicado en 456 pacientes muy complejos del centro hospitalario, ingresados en la Unidad de Cuidados Intermedios (Área de Hospitalización Especial) durante los últimos seis años. La investigación se ha publicado en la revista especializada internacional “Journal of Hospital Medicine”. Se trata de la única investigación sobre este modelo de gestión asistencial realizada en España.

La investigación analiza el trabajo en equipo de “hospitalistas” en una unidad de cuidados intermedios. El impacto de la labor de estos especialistas puede detectarse en varios aspectos. Los más destacables: el efecto positivo sobre la mortalidad de los pacientes atendidos según este modelo asistencial, la importancia del trabajo multidisciplinar y el aumento de la capacidad docente para los médicos residentes.

La clave del éxito reside, según destacó Lucena, en la labor de los hospitalistas a la hora de aunar la cooperación entre las diferentes especialidades médicas que intervienen en la atención de estos pacientes. También argumenta la efectividad de este modelo en la atención continuada que se presta al paciente, “con visitas por la mañana y por la tarde, y su disponibilidad los 365 días del año, las 24 horas del día”.

Para poder obtener resultados concretos, los especialistas realizaron el estudio basándose en una escala pronóstica ya estandarizada, “dirigida a predecir el riesgo de mortalidad de los pacientes que ingresan en la unidad. Con la escala pronóstica que hemos utilizado, observamos que conseguimos una mortalidad inferior a la esperada, aunque es difícil extrapolar los resultados al ser un estudio retrospectivo”, indica el especialista. Los datos obtenidos, observa, “demuestran que nuestro modelo asistencial es útil y tiene impacto en la mortalidad de nuestros pacientes, aunque tenemos que continuar investigando para desarrollar mejores escalas pronósticas y la forma de obtener aún mejores resultados en nuestros enfermos”.

En opinión del internista “los beneficios conseguidos en los últimos seis años en términos de mortalidad observada respecto a la esperada, así como en el crecimiento del modelo hospitalista y en el trabajo multidisciplinar en la Unidad, han sido muy positivos, especialmente porque se han tratado, con muy buenos resultados, pacientes muy complejos con pluripatología, muchos de ellos con enfermedades oncológicas avanzadas”.  Lucena fundamentó parte de este éxito “en el trabajo en equipo, en la importancia de la cooperación multidisciplinar y en el trabajo dedicado y profesional de nuestras enfermeras”. Además opina que “en el paciente quirúrgico ha sido muy importante el conocimiento previo que los médicos hospitalistas obtienen del paciente antes de la intervención y de sus potenciales complicaciones porque al enfrentarse a las situaciones agudas se interviene con mayor rapidez y eficacia”.

Cobertura global

Según ha señalado Lucena, el médico hospitalista es “un especialista en Medicina Interna que dedica más del 80 por ciento de su actividad clínica diaria a los pacientes ingresados”. En este sentido, apunta que el verdadero interés de esta disciplina médica reside en que “si este especialista tiene dedicación casi exclusiva al paciente ingresado puede garantizar una mejor atención, una mejor coordinación, tanto con otros especialistas, como con el personal de enfermería y puede añadir otras ventajas, entre las que destacan la emisión  de una orden médica unificada, así como una utilización más racional de los recursos, evitando peticiones innecesarias de pruebas complementarias o multitud de informes interdepartamentales que fragmentan la asistencia. El hospitalista, al conocer el medio hospitalario y la forma de retroalimentarlo, puede ofrecer una atención holística al enfermo y sus familias”.

El modelo hospitalista es muy común en la asistencia clínica que se presta en hospitales de Estados Unidos, donde alrededor del 55 por ciento de los centros hospitalarios con más de 200 camas ha incorporado este modelo asistencial. En los últimos años, en España han comenzado a formarse grupos con una labor dirigida especialmente a la atención médica del paciente quirúrgico.

El trabajo de los especialistas en Medicina Hospitalista de la Clínica Universidad de Navarra se desarrolla en el Área de Hospitalización Especial (Unidad de Críticos).

En el caso de la Clínica Universidad de Navarra, la Unidad de Médicos Hospitalistas de Medicina Interna, se encarga de los pacientes ingresados por parte de Medicina Interna, de Cirugía Vascular, de los pacientes mayores de 65 años con comorbilidades (múltiples enfermedades previas) ingresados para cirugía de cadera y de rodilla por el Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Además, atienden pacientes complejos de otros departamentos, como aquellos casos de Cirugía General que requieren un control estricto. Asimismo se encargan de los pacientes que ingresan en la Unidad de Cuidados Intermedios, (Área de Hospitalización Especial, AHE, en la Clínica). Este es el aspecto diferencial del modelo de gestión asistencial de la Unidad de Hospitalistas que ofrece este centro hospitalario.

En concreto, el facultativo especifica que las unidades de cuidados intermedios son aquellas “en las que se ingresa a pacientes que por sus comorbilidades o por su situación aguda necesitan cuidados que exceden a los que pueden ofrecerse en una planta de hospitalización convencional, pero que no necesitan los cuidados de una unidad de cuidados intensivos (UCI)”. En España, estas unidades  “suelen ser monográficas, tales como unidades de ictus, de coronarias o de cuidado respiratorio, entre otras”. “En la clínica –especificó Lucena– quisimos poner en marcha una unidad de atención y valoración general del paciente, basada en el trabajo multidisciplinar”.

Tipología de los pacientes y atención

Los pacientes estudiados, ingresados en la citada unidad, respondían a diferentes criterios. En concreto, según el estudio, un 33,6 por ciento padecía insuficiencia respiratoria, casi un 20 por ciento  sepsis, un 16 por ciento presentaba problemas cardiovasculares y un 13 por ciento de las atenciones se centraban en cuidados perioperatorios. La Unidad está equipada con una central de telemetría y constantes vitales, seguimiento continuo de tensión arterial convencional e invasiva, medición de presión venosa central y equipos para ventilación mecánica no invasiva.

El trabajo del equipo de hospitalistas en la Unidad de Cuidados Intermedios de la Clínica se fundamenta, según describe el doctor Lucena, en “la cooperación multidisciplinar como modelo de gestión asistencial”. Así, en las visitas diarias a los pacientes, el médico hospitalista está apoyado por personal de enfermería especializado, el especialista correspondiente a la patología de la que se trate (que continúa siendo el responsable del enfermo), una farmacéutica del centro y por los médicos residentes en formación de distintas especialidades médicas y quirúrgicas. Adicionalmente se cuenta con la colaboración diaria de un especialista en Radiología para la valoración de los estudios de imagen y de un especialista en Microbiología para la información e interpretación precoz de los estudios de los pacientes con enfermedades infecciosas. El cuidado fundamental de enfermería se debe a la relación enfermera-paciente, que es de una por cada tres.

En definitiva, Lucena consideró que el apoyo que ofrecen los médicos hospitalistas a diversos servicios médicos y quirúrgicos supone “un plus de mayor control y calidad en la atención y de mayor coordinación, ya que estos pacientes pueden pasar de quirófano a la unidad de cuidados especiales o de la planta a la unidad de cuidados especiales, y siempre el seguimiento de este paciente y la información a las familias los realiza el mismo equipo de médicos”.

Impacto en cooperación interna y docencia

El impacto ha sido muy llamativo en la acogida de la labor de los hospitalistas en el funcionamiento interno del hospital por parte de otras especialidades. Así, Lucena afirma que, “el 80 por ciento de los pacientes ingresados en la Unidad, se tratan en coresponsabilidad con otros departamentos médicos o quirúrgicos. Además, ha sido interesante comprobar cómo en los primeros años la coresponsabilidad entre equipos quirúrgicos y los hospitalistas fue de un 35 por ciento y  en los últimos años ha aumentado hasta un 65 por ciento. De forma adicional, la satisfacción de estos equipos ha llevado a aumentar la valoración preoperatoria de los pacientes por parte de los hospitalistas, lo que contribuye a evitar complicaciones posquirúrgicas”. El doctor Lucena tilda este crecimiento como “muy llamativo” y entiende que el aumento se debe a que “tanto a los cirujanos como a las áreas médicas de especialidad les gusta el modelo y la forma de trabajo multidisciplinar y esto es parte del éxito”.

En esta línea de cooperación interdisciplinar, otra ventaja importante es la conciliación de la orden médica. “El paciente quirúrgico es un paciente especial. El manejo de los fármacos anticoagulantes, antiagregantes, antihipertensivos, el control metabólico o del dolor, son circunstancias que en ocasiones requieren un abordaje complementario a los cuidados post-quirúrgicos habituales”, apunta. Todas estas cuestiones las concilian los médicos hospitalistas, quienes reconocen al paciente todos los días, por la mañana y por la tarde. “Por este motivo, podemos asegurar que es un paciente que va a estar muy protegido, desde antes de la cirugía hasta después de la intervención. Es un abordaje holístico de control perioperatorio del paciente complejo, cuando el cirujano responsable lo considera oportuno”, explicó el facultativo.

Por último, la incidencia de este modelo asistencial se ha dejado notar también en su contribución al carácter docente de la Clínica como hospital universitario. “Hemos conseguido generar una nueva área docente porque hace 6 años sólo contábamos con dos residentes de Medicina Interna rotando en la unidad. En la actualidad, de los 46 residentes que cada año inician su formación en la Clínica, por el servicio de hospitalistas rotan 14”, lo que supone un 30 por ciento del total de los residentes.
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