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Martes, 20 de septiembre de 2011   |  Número 38 Año I
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INMACULADA SÁNCHEZ, JEFA DE UNIDAD DE AP EN BERAUN (GUIPÚZCOA)
“El jefe de Unidad recibe igual trato, sea médico o enfermera”
Sin embargo, la designación por el gerente puede dar preferencia al galeno

Javier Barbado. Madrid
La discriminación del enfermero para la dirección y gestión de centros de Atención Primaria ha sido objeto de polémica en algunas autonomías. En el caso del País Vasco, existe un decreto, aprobado en 1996, que regula la jefatura de Unidad y deja vía libre a que el gerente escoja a un enfermero si muestra competencias para el cargo, pero también añade que el profesional elegido deberá ser “preferentemente médico”, según ha explicado a Publicación de Directivos de la Salud Inmaculada Sánchez, que desempeña este puesto con éxito en el Centro de Salud de Beraun, Guipúzcoa, desde hace más de cuatro años.

Por lo tanto, las enfermeras vascas son escogidas para desempeñar la jefatura de Unidad del primer nivel asistencial pero, a igualdad de condiciones con un médico competidor, éste tendría más posibilidades de ser señalado para el cargo por el gerente. “Otra cosa es una vez se ha elegido al jefe; entonces no hay discriminación alguna en el trato; desempeñamos todos las mismas funciones y, por supuesto, se nos exige lo mismo a todos”, aclara Sánchez.

Por otro lado, las jefaturas de Unidad, sean de Enfermería o de otra disciplina, abarcan las mismas competencias desde el punto de vista directivo y gestor. “El jefe de Unidad es el responsable del proceso asistencial de la Unidad de Atención Primaria, y de la organización y gestión de los recursos humanos, sean sanitarios o materiales; en suma, se le asigna la responsabilidad de utilizar los recursos adscritos a la Unidad para cumplir con los objetivos macados”, explica.

Estos objetivos, de acuerdo con Sánchez, se dividen en tres niveles: el primero, los que establece el Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) para la organización, y que es el de mayor peso en la valoración de compromisos fijados en el Contrato de Gestión Clínica (CGC); en segundo lugar, los propuestos por la gerencia de cada comarca; y, por último, los que sugiere el jefe de cada centro.

Los jefes de Unidad (JUAP) tienen la responsabilidad de que se cumplan los objetivos de calidad de servicios y de cuenta de resultados, incluyendo los relacionados con el gasto en prescripción. Si se llevan a buen puerto las metas fijadas, la Unidad recibe una serie de incentivos que se quedan en su fondo para cubrir sus necesidades específicas (no se distribuyen entre el personal).

El Plan Estratégico de cada Comarca incluye un Contrato de Gestión Clínica en línea con el Plan Estratégico de la Gerencia, y con el Contrato Programa que ésta firma con la Consejería de Sanidad. Los objetivos de cada Centro se fijan en el Contrato de Gestión Clínica, que es firmado por el Gerente de Comarca y los Jefes de Unidad, y los compromisos que contienen están adaptados en función de los indicadores y resultados del ejercicio anterior de cada centro.
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