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Martes, 22 de octubre de 2013   |  Número 85 Ao IV
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gestión e innovación
JORNADA DE SEDISA Y MSD
El ingreso en casa: más eficaz, seguro y satisfactorio
Se eluden riesgos como la infección nosocomial o la desorientación del anciano

Redacción. Madrid
La hospitalización a domicilio (HaD) constituye una alternativa asistencial que permite realizar en la vivienda del enfermo los cuidados y tratamientos propios del hospital con mayor seguridad, comodidad e intimidad para éste. Este tipo de pacientes proviene de las plantas de hospitalización convencionales, así como de los servicios de urgencias o de las unidades de corta estancia de urgencias.

Éste ha sido el asunto principal de una jornada organizada por MSD y la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) que, a partir del título 'Hospitalización a domicilio. Un modelo eficiente de gestión del paciente hospitalario', ha reunido en el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid a alrededor de 30 asistentes, entre los que se encontraban profesionales del ámbito clínico de las unidades de hospitalización a domicilio (UHD), de la gerencia hospitalaria y de la administración sanitaria.

 Adelina Pérez, Osakidetza Organización Central; Oriol Estrada, director médico del Hospital Germans Trias i Pujol (Badalona); Dolores Damborenea, jefe de Servicio de la UHD del Hospital de Cruces (Bilbao); Manuel Mirón, jefe de Servicio de la UHD del Hospital de Torrejón (Madrid); Carlos Léon, director gerente del Sistema Cántabro de Salud; y Albert Salazar, director asistencial del Hospital Sant Pau (Barcelona).

Adelina Pérez, Osakidetza Organización Central; Oriol Estrada, director médico del Hospital Germans Trias i Pujol (Badalona); Dolores Damborenea, jefe de Servicio de la UHD del Hospital de Cruces (Bilbao); Manuel Mirón, jefe de Servicio de la UHD del Hospital de Torrejón (Madrid); Carlos Léon, director gerente del Sistema Cántabro de Salud; y Albert Salazar, director asistencial del Hospital Sant Pau (Barcelona).

“La calidad de la atención, los avances científicos, la irrupción de la informática y de las telecomunicaciones, la conciencia de los riesgos que el paciente añade a los propios de la enfermedad que padece cuando ingresa en una institución hospitalaria, y la necesidad de buscar el máximo rendimiento de la flota de camas disponible, justifican el desarrollo de esta jornada monográfica”, ha explicado Modoaldo Garrido, vocal de Sedisa y director-gerente del Hospital Fundación Alcorcón.

“Durante la misma –ha añadido– se han presentado distintos modelos organizativos de hospitalización domiciliaria, se ha hablado de recursos, de las dificultades para desplegar servicios de estas características, de su ubicación dentro de la estructura organizativa de los servicios de salud, de calidad asistencial, de evaluación de resultados, del potencial de desarrollo que tiene este tipo de oferta asistencial, y más aún, en un tiempo en que procede poner en valor cualquier alternativa que permita mejorar el rendimiento global del sistema y, por tanto, avanzar en la gestión eficiente del mismo”.

Por su parte, Mirón, de la Unidad de Hospitalización a Domicilio del Hospital Universitario de Torrejón, ha explicado que “la hospitalización es un recurso necesario para el tratamiento de ciertas dolencias, pero el hospital también puede ser un entorno hostil, no sólo por la posibilidad de contraer infecciones o de sufrir complicaciones en él, sino también porque el paciente y sus familiares se sienten desprotegidos ante tanta tecnificación, terminología desconocida y una atención por parte de los profesionales a menudo supeditada a las exigencias laborales de un sistema muchas veces desbordado.

“Por eso, una de las señas de identidad de los centros hospitalarios debería ser que los enfermos permaneciesen en el hospital el menor tiempo posible para garantizar una atención eficaz y segura y, cuando sea necesario, prolongar la atención tras el alta o incluso, evitar el ingreso hospitalario a través de unidades de HaD”.

Beneficios de los programas de HaD

“La HaD consiste en proporcionar en el domicilio del paciente los cuidados que este puede recibir estando ingresado en el hospital, entendiendo por cuidados el conjunto de actividades asistenciales, sanitarias y sociales. Así, se trata de prestar el servicio a cualquier paciente susceptible de ser incluido en este subsistema asistencial, lo que no resulta dependiente de su edad, sino del padecimiento de un cuadro agudo, del que se espera su resolución en el medio plazo”, ha puesto de manifiesto Garrido.

Desde el punto de vista clínico, Mirón ha subrayado que “la HaD utiliza recursos materiales, humanos y organizativos propios de la actividad hospitalaria que garantizan unos cuidados equiparables en intensidad y complejidad a los que se prestan en el hospital.

Así, este tipo de organización favorece el proceso de curación o mejoría, disminuye el riesgo de yatrogenia (afección causada o provocada por un acto médico, bien sea por acción directa o secundaria al uso de medicamentos), evita el “hospitalismo” (alteraciones físicas y/o psíquicas que se pueden producir como consecuencia de la hospitalización o internamiento), se proporciona al paciente un mayor grado de comodidad e intimidad, la asistencia es más personalizada y se facilita la educación sanitaria y el autocuidado. Además, elimina los tiempos perdidos en acompañamientos y desplazamientos, al mismo tiempo que se aporta una información y educación sanitarias mayores y más efectivas”. 

Para Albert Salazar, gerente del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, “los programas de HaD además de suponer un nuevo modelo de atención al paciente, contribuyen a la eficiencia clínica ya que, evitar el ingreso hospitalario o acortar la estancia se traduce en un ahorro de costes, además de permitir que esas camas sean ocupadas por otro tipo de enfermos, como por ejemplo, los pacientes quirúrgicos que se encuentran en lista de espera”.

En este sentido, y según ha expuesto Mirón, “los resultados obtenidos con los programas de HaD muestran altos índices de eficacia, seguridad y satisfacción. Al final de estos episodios se mostraron indicativos de curación o mejoría superiores al 90 por ciento, mientras que sólo alrededor de 10 de cada 100 pacientes tratados siguiendo este modelo asistencial tuvieron que regresar al hospital por complicaciones o mala evolución. Finalmente, las encuestas de satisfacción realizadas a los enfermos y familiares mostraron puntuaciones superiores a 9 sobre 10 en la mayor parte de los ítems y la mayoría de los pacientes reconoció que volvería a solicitar el servicio de HaD en caso de necesidad”.

Retos de la HaD

Desde el punto de vista de la gerencia hospitalaria, Salazar ha declarado que “quedan algunos retos por alcanzar, sobre todo en un sentido cultural, tanto por parte de los profesionales sanitarios como de los pacientes y sus familias, para que desechen la idea de que sólo se trata de un tema de ahorro de costes, sino de mucho más.

A través de estos programas los enfermos obtienen unos beneficios derivados de no estar hospitalizados, como evitar ciertos riesgos que se incrementan en los pacientes de mayor edad, como son las infecciones, la desorientación o los delirios vinculados a la hospitalización, entre otros. Por otro lado, además de un sistema de gestión beneficioso para la población, lo es para la cuenta de resultados del hospital gracias a una mejor optimización de las camas, una realidad que todos los centros hospitalarios deberían conocer”.

En el ámbito clínico, Mirón señaló que "el principal reto es que un mayor número de pacientes pueda beneficiarse de este modelo asistencial. Para ello, se requiere de mayor y mejor información para los enfermos y sus familiares, así como  concienciar a las autoridades sanitarias y a los gestores de las ventajas de la HaD tanto para la población como para el sistema sanitario. Por otro lado, los profesionales deberían conocer mejor cuáles son las características y recursos de este tipo de unidades para, de esta forma, poder ofrecer a sus pacientes un modelo de asistencia altamente beneficioso para ellos y sus familias. Adicionalmente, las administraciones deberían invertir en recursos y tecnificación de los programas de HaD con el fin de prestar un servicio cada vez de mayor calidad y acorde a las necesidades de los pacientes”.

“La HaD no sólo es un modelo que permite minimizar el riesgo de complicaciones asociadas a la hospitalización convencional y gestionar mejor los recursos disponibles, sino que va mucho más allá. En el domicilio el paciente se encuentra en su entorno, acompañado de sus familiares y con todas las comodidades y la intimidad propias del hogar, un ambiente que favorece el proceso de curación o mejoría”, concluyó.
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