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Martes, 28 de febrero de 2012   |  Número 49 Año III
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LA PAZ, INFANTA LEONOR, FUENLABRADA Y GREGORIO MARAÑÓN
Cuatro centros madrileños ya aplican con éxito la directiva europea de bioseguridad
La agencia MindMetre elabora un sondeo sobre cómo se aplica la normativa

Redacción. Madrid
Al menos cuatro hospitales de la Comunidad de Madrid –La Paz, Gregorio Marañón, Infanta Leonor y Fuenlabrada–, ya cumplen con éxito la directiva europea sobre prevención de lesiones con objetos cortopunzantes en el entorno hospitalario, que deberán cumplir a medio plazo todos los centros comunitarios, según un sondeo llevado a cabo por la agencia MindMetre al que ha tenido acceso Publicación de Directivos de la Salud.  Esta comunidad autónoma, de hecho, fue la primera que impuso en 2006, por medio de una orden de la Consejería de Sanidad, el cumplimiento obligatorio de la normativa sobre dispositivos de bioseguridad en las organizaciones sanitarias.

Rafael Pérez Santamarina, gerente del Hospital La Paz de Madrid.

En el caso del Hospital La Paz, como el resto de los centros sanitarios públicos de la capital,  adoptó una política de “uso exclusivo de dispositivos con ingeniería de seguridad” después de la aprobación de la orden del departamento de salud que encabeza Javier Fernández-Lasquetty. El centro acogió este cambio con la convicción de que la seguridad era una prioridad, y Marisol Neria, subdirectora de Enfermería, lo confirma: “Estamos totalmente convencidos de que debemos priorizar la seguridad. La concienciación sobre la seguridad se ha convertido en un elemento fundamental de nuestra vida laboral; es nuestra forma de trabajar”.

En cuanto al Infanta Leonor, el centro no se sometió a un proceso de conversión a las nuevas directrices comunitarias, por lo que el secreto del éxito del uso eficaz de los dispositivos con ingeniería de seguridad por parte de su organización debe buscarse en su compromiso con la formación continua del personal; de este modo, el personal nuevo está a la altura del personal existente y no se ralentizan los procesos. Además, una cultura de concienciación en el Infanta Leonor se traduce en que el personal está comprometido con la seguridad y considera el esfuerzo de su hospital por garantizar su bienestar físico y psicológico como un factor que aumenta la lealtad hacia sus empleos.

Con relación al Gregorio Marañón, el proceso de conversión tuvo una duración aproximada de diez meses, según Sergio Ruiz, director de Gestión del centro. “Fue un proceso largo y laborioso que afectó a todos los servicios del hospital. El cambio también implicó la retirada total de los dispositivos convencionales”. En concreto, Ruiz destacó la importancia del papel de la formación del personal en la fluidez de la conversión: “La formación es un elemento fundamental. La adopción de nuevos dispositivos no es suficiente; es fundamental aprender a utilizarlos correctamente. El hospital confió en los proveedores para que impartieran formación de calidad”.

Por último, en el Hospital de Fuenlabrada, Luis Mazón, coordinador del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, destacó que se trata de un centro nuevo e innovador, por lo que está más abierto al cambio que instituciones con más antigüedad: “El centro solo tiene siete años, y el promedio de edad del personal cuando se inauguró el centro era de 28-30 años”.
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